Actualizado 06/07/2015 3:54:33 +00:00 CET

Uno de cada mil bebés canarios presenta alguna patología orofacial al nacer

Doctores Barrientos y Gómez
CEDIDA

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

El servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife) ha realizado un total de 27 intervenciones quirúrgicas para corregir patologías orofaciales presentes en el momento del nacimiento entre 2012 y 2014, que en Canarias afectan a uno de cada 1.000 recién nacidos.

La patología orofacial congénita más prevalente es la fisura labial o labiopalatina, conocida comúnmente como labio leporino, una nomenclatura que por su connotación negativa, ha dejado de emplearse con asiduidad entre los especialistas. Su descripción se corresponde con un defecto del labio superior que interrumpe la normal anatomía del labio, la nariz y el paladar.

Esta puede afectar a un lado del labio (unilateral) o a ambos (bilateral), y suele ir acompañada de paladar hendido. En palabras de la doctora Gema Barrientos, especialista del servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario de La Candelaria y del doctor Mario Gómez Culebras, también especialista en cirugía pediátrica del HUNSC y profesor titular de Cirugía de la ULL, "es un defecto que se origina entre la cuarta y octava semana de embarazo, y si bien se han determinado mutaciones genéticas en algunos síndromes que cursan acompañados con fisura labioalveolo palatina y se han invocado diferentes sustancias tóxicas debido a factores ambientales en la mayoría de los niños afectos de esta patología, actualmente se desconoce exactamente qué lo provoca". De hecho, hay afectación de algún familiar en un 10 por ciento de los casos, exponen.

La Organización Mundial de la Salud estima que este tipo de patología presente en el nacimiento se da en uno de cada 500 o 700 nacimientos, y la prevalencia de nacimiento varía sustancialmente entre los distintos grupos étnicos y zonas geográficas.

En Canarias, si bien no existe un estudio epidemiológico, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife existen dos pacientes pediátricos con fisura palatina por cada paciente afecto de fisura labial, "al contrario de como suele aparecer habitualmente", matiza el doctor Gómez Culebras.

"Un niño con malformación en el labio y el paladar presenta dificultades para comer, beber y hablar. Actualmente, el tratamiento para su corrección es quirúrgico de manera que la primera intervención para corregir esta fisura y el defecto nasal, así como la sutura del defecto alveolar, pueden realizarse desde los primeros meses de vida del niño", explican.

Bajo el nombre de queilorinoplastia y palatoplastia se agrupan las diferentes técnicas quirúrgicas que deben realizarse para la corrección de las patologías orofaciales, en concreto del labio, la nariz y el paladar.

Algunas requieren de una sola operación en la que se pretende unir los segmentos del labio que están separados, unir el piso nasal, reconstruir la nariz de forma armónica y si es posible, el reborde alveolar. Esta intervención se realiza entre los 3 y 5 meses de vida.

Al año de edad, se efectúa la palatoplastia (reconstrucción del paladar) en aquellos pacientes que presenten esta malformación anatomofuncional.

No obstante, y dependiendo del grado de malformación, se pueden llevar a cabo varias intervenciones quirúrgicas y contar para el seguimiento personalizado posterior del paciente pediátrico, con numerosos profesionales médicos entre los que destacan cirujanos, anestesiólogos, pediatras, cardiólogos, otorrinos, maxilofaciales, foniatras, logopedas, ortodoncistas o psicólogos.

Por ello, existe en este centro hospitalario una unidad coordinada de estos especialistas imprescindible para que el resultado final sea óptimo para estos niños.

QUEILORINOPLASTIA Y PALATOPLASTIA PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA

No existe tratamiento alternativo para tratar las patologías orofaciales congénitas que no sea el quirúrgico. En el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, los responsables de atender este tipo de casos corre a cargo de los profesionales del servicio de Cirugía Pediátrica, quienes en función del proceso de cada niño, decide la técnica quirúrgica más adecuada y para la que se requiere anestesia general. En este sentido, entre 2012 y 2014 se han realizado en el centro sanitario 27 nuevas intervenciones quirúrgicas para corregir fisuras labiopalatinas.

La cirugía llevada a cabo se realiza mediante incisiones, disección y sutura de los elementos osteocartilaginosos, musculares cutáneos y mucosos, tanto nasales como labiales involucrados, así como palatinos. Dada la naturaleza de la fisura labial con el crecimiento del paciente pueden necesitarse cirugías correctoras adicionales.

Como en cualquier intervención quirúrgica pediátrica, tanto por la técnica empleada como por las peculiaridades clínicas específicas de cada niño (edad, patología o malformaciones asociadas, alteraciones analíticas y del equilibro ácido-base), lleva implícita una serie de posibles complicaciones comunes (infección, hemorragia, dolor), que podrían requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos, así como un mínimo porcentaje de mortalidad.

Durante el crecimiento del niño, también se precisan cirugías correctoras del maxilar y un importante tratamiento dental, acciones que no solo mejoran la calidad de vida de los niños sino que además favorecen una normal integración en su entorno.