Un estudio revela un mayor envejecimiento y riesgo climático en núcleos poblacionales con viviendas más antiguas

Los resultados muestran que la mayor concentración de viviendas antiguas se localiza en Gran Canaria y Tenerife, islas que, en conjunto, reúnen el 89 % de la población de edad avanzada vulnerable del archipiélago

Imagen de un edificio de viviendas
Imagen de un edificio de viviendas - BRIKEX
Europa Press Islas Canarias
Publicado: miércoles, 23 septiembre 2026 18:41

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 23 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de La Laguna sobre la vulnerabilidad climática de la población canaria muestra que zonas con viviendas más antiguas y peor acondicionadas ante el exceso de calor coinciden con mayor presencia de población envejecida y un incremento más intenso de las noches tropicales previsto para finales de siglo.

El trabajo subraya que el cambio climático es un fenómeno "complejo" que exige analizar de forma conjunta vulnerabilidades múltiples y superpuestas: ninguna de ellas, considerada por separado, permite caracterizar el problema ni definir líneas de acción eficaces, según ha informado la institución académica en una nota.

Los investigadores partirían de la constatación de que las evaluaciones del riesgo para la salud asociado al clima suelen dejar fuera de los análisis espaciales un elemento clave, la vivienda, que actúa como intermediaria entre el calor exterior y la temperatura a la que están expuestas las personas en el interior.

La antigüedad y las características del parque residencial condicionarían, asimismo, tanto su comportamiento térmico pasivo como las posibilidades de rehabilitación, por lo que el estudio propone incorporar estos factores como una pieza "fundamental" para comprender mejor la exposición al calor.

VIVIENDAS COMO MEDIADOR

Los especialistas subrayan que las viviendas funcionan como un mediador entre las condiciones climáticas exteriores y la exposición térmica de sus habitantes, un papel especialmente relevante durante la noche.

En ese periodo, las temperaturas mínimas elevadas pueden dificultar el descanso y aumentar los efectos del calor sobre la salud, especialmente entre las personas mayores.

De este modo, el objetivo de esta investigación, desarrollada por Serafín Corral, Alejandro Herrera, Francisco Armas y Emilio Bonal, investigadores del grupo PENSARES, ha sido analizar la relación entre la antigüedad de las viviendas del archipiélago, la exposición prevista al calor nocturno y la concentración de población mayor.

SOBRE LOS RESULTADOS

Los resultados, publicados en la revista City and Environment Interactions, mostrarían una clara relación entre estos factores. De este modo, el 20 % de las viviendas más antiguas de Canarias, con un año medio de construcción de 1962, se encuentra en zonas donde la densidad de residentes de 65 años o más es 5,8 veces superior a la registrada en las áreas con el parque de viviendas más reciente.

Además, estas zonas afrontarán a finales de siglo un incremento de las noches tropicales que superará en 14 noches al año al previsto en las áreas con viviendas más nuevas.

Los resultados muestran que la mayor concentración de viviendas antiguas se localiza en Gran Canaria y Tenerife, islas que, en conjunto, reúnen el 89 % de la población de edad avanzada vulnerable del archipiélago.

Los investigadores señalan que centrar las actuaciones en los núcleos urbanos históricos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna permitiría llegar a la mayor parte de esta población mediante un ámbito de intervención manejable y viable.

VULNERABILIDAD CLIMÁTICA

Este trabajo pondría de manifiesto una "vulnerabilidad climática" asociada a las características del parque de viviendas de Canarias. De este modo, las zonas con edificios más antiguos, construidos antes de la introducción de las actuales normas de aislamiento térmico, coinciden con una mayor concentración de personas mayores y con los mayores incrementos previstos de las temperaturas nocturnas.

Apunta la investigación que esta coincidencia reforzaría la necesidad de tener en cuenta las características de las viviendas en las estrategias de adaptación al cambio climático y a la hora de establecer prioridades para la rehabilitación de edificios, especialmente a escala local.

Ponen de manifiesto, además, que la vulnerabilidad climática no puede reducirse a un único factor ni a un único indicador, suno que es el resultado de la superposición de vulnerabilidades de distinta naturaleza que se concentran y se refuerzan entre sí en los mismos territorios.

Los investigadores insisten en que estos hallazgos son especialmente relevantes para anticipar los efectos del cambio climático sobre la salud en sociedades cada vez más envejecidas. Las viviendas que ya presentan dificultades para mantener unas condiciones térmicas adecuadas durante los episodios de calor podrían verse sometidas a un mayor sobrecalentamiento a finales de siglo.

Además, las personas que viven en ellas serán en muchos casos personas mayores, un grupo especialmente vulnerable a las altas temperaturas. Por ello, el aumento de la exposición al calor podría traducirse en un incremento de los problemas de salud y de las muertes relacionadas con las altas temperaturas.

POBREZA ENERGÉTICA

En el caso de los núcleos urbanos históricos de Canarias, el estudio también encuentra una estrecha relación entre la vulnerabilidad frente al calor y la pobreza energética.

Así, la población que podría estar más expuesta al calor a finales de siglo coincide en buena medida con la que ya presenta dificultades para mantener unas condiciones térmicas adecuadas en sus viviendas.

Además, muchas de las medidas que pueden contribuir a reducir ambos problemas son las mismas: mejorar la eficiencia energética y el aislamiento de los edificios, facilitar el acceso a sistemas de refrigeración y reforzar los protocolos sanitarios durante los episodios de calor.

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