Archivo - Vapear, cigarrillo electrónico, adolestecente - ROMAN CHEKHOVSKOY/ ISTOCK - Archivo
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director general de Salud Mental y Adicciones del Gobierno de Canarias, Fernando Gómez-Pamo, ha defendido este jueves la prevención frente a la prohibición para evitar que los menores de edad empiecen a fumar.
Durante el diálogo 'Prevención de las adicciones en menores: comprender, anticipar y proteger' con la psicóloga Ana Bautista Santamaría que ha tenido lugar en el marco de la jornada 'La adicción ante el tabaquismo: un problema de salud; un problema de prevención' organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Las Palmas, el responsable regional quiso hacer un repaso a la situación actual de la prevención de las adicciones entre los jóvenes.
Aquí, hizo especial hincapié en que la medicina ha sido históricamente muy reacia a afrontar las adicciones como una enfermedad real, entendiendo que hay que aspirar a poder controlarlas.
"En las adicciones lo más importante es la prevención, sobre todo en el tabaco", afirmó para añadir que no se puede caer en la prohibición como ha ocurrido en el pasado con otros productos.
De esta manera, Gómez-Pamo dijo que en la actualidad hay dos frentes: los ya fumadores y los que no se quiere que lleguen a serlo, poniendo de relieve para los primeros el concepto de reducción de daños. "Si no se puede conseguir que dejen de fumar, sí se va a conseguir, en la medida de los posible, que se hagan el menor daño posible", apuntó.
Por otro lado, recordó que todas las leyes que se han hecho contra el tabaco han ido propiciando que el consumo haya ido descendiendo, al tiempo que ha tenido lugar un aumento de los cigarrillos electrónicos.
NO HAY QUE "PROHIBIR POR PROHIBIR"
Al respecto, dijo que es "muy importante" que los jóvenes perciban el riesgo porque detrás de una adicción "siempre hay sufrimiento". Ante esta situación, recordó que se está trabajando en el V Plan Canario sobre Adicciones y señaló que hay que tender a la "normalización" en el tratamiento de las adicciones.
Gómez-Pamo aseguró que en estos planes se trabaja en tres ámbitos: educativo, familiar y el comunitario, observando que la legislación se ha ido endureciendo en los últimos años para retrasar el acceso al tabaco pero que no hay que "prohibir por prohibir" porque abre la curiosidad en los jóvenes.
"Se trata de responsabilizarse, y por eso son importantes los programas de prevención y que sean los jóvenes los que envíen mensajes a los propios jóvenes", para finalizar poniendo en valor la relevancia de la legislación y la prevención para, al menos, retrasar el inicio del consumo de tabaco.
COMPRENDER LOS MOTIVOS QUE LLEVAN A LOS ADOLESCENTES A FUMAR
Por su parte, la psicóloga Ana Bautista ha señalado que la prevención del tabaquismo en menores pasa, en primer lugar, por comprender los motivos que llevan a los adolescentes a iniciarse en el consumo, entre los que citó la curiosidad propia de la edad, la presión del grupo de iguales y la normalización del tabaco en el entorno familiar y social.
En este punto, citó cifras de diferentes encuestas que apuntan a que la edad de inicio en el tabaco se sitúa entre los 13 y 14 años, mientras que a los 15 ya pueden encontrarse casos de consumo diario.
Además, observó que el 27,3% de los menores reconoce que realiza un consumo ocasional de tabaco y el 4,3% fuma a diario, al tiempo que el 49,5% de los jóvenes de entre 14 y 18 años ha probado los cigarrillos electrónicos.
La psicóloga advirtió de que el tabaquismo durante la adolescencia repercute en el desarrollo cognitivo, al favorecer la disminución de la memoria, la capacidad de concentración y el rendimiento escolar, entre otras consecuencias.
RECURREN AL TABACO COMO UN MECANISMO DISFUNCIONAL
En el plano emocional, explicó que muchos adolescentes recurren al tabaco como un mecanismo disfuncional de regulación emocional y subrayó que la dependencia de la nicotina provoca síntomas como estrés, fatiga e irritabilidad cuando no se consume, lo que puede afectar al autocontrol, incrementar la impulsividad y deteriorar las relaciones personales.
Asimismo, sumó una reducción del bienestar físico y emocional, una circunstancia que, según apuntó, incrementa las probabilidades de desarrollar una adicción.
Frente a ello, Bautista defendió que factores como una autoestima elevada, una comunicación fluida en el ámbito familiar y el desarrollo de habilidades de regulación emocional en un entorno seguro contribuyen a que los menores sean capaces de rechazar el consumo pese a la presión externa.
También recordó que actualmente se impulsan distintas medidas preventivas, entre ellas programas en centros educativos, restricciones a la publicidad, la ampliación de los espacios libres de humo y actuaciones dirigidas a fomentar hábitos de vida saludables.
ABOGA POR POLÍTICAS PÚBLICAS QUE PROTEJAN A LOS MENORES
La psicóloga señaló que se está hablando de prevención del inicio del consumo en menores, apostando por políticas públicas que los protejan y una educación en edades más tempranas para trabajar con la proliferación de vapers y "los sesgos asociados a la no nocividad de los mismos".
Con todo, Bautista explicó que en los casos en los que los menores ya tienen el hábito de fumar, hay que hacer una evaluación temprana de la situación para atajar la adicción desde un primer momento, cambiar las conductas y reducir los daños. "El tabaquismo en sí va afectará a todos los niveles de una manera integral y aumentará el riesgo de adicción", concluyó.