Investigadores señalan que se formará un jardín de corales blandos en El Hierro tras la erupción volcánica submarina

Publicado 18/07/2019 9:59:52CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

La expedición Hispano-Lusa EXPLOSEA2 ha señalado, tras visitar la zona donde se produjo la "devastadora" erupción submarina de Capelinhos en 1959, al oeste de la isla de Faial, en las Azores, y donde han encontrado una "elevada riqueza" biológica centrado en un jardín de corales blandos, apuntó que en la zona de La Restinga (El Hierro) se producirá ese modelo de recuperación ecológica.

En este sentido, explica que tras la erupción volcánica submarina ocurrida entre los años 2011 y 2012, en dicha zona se producirá "el mismo tipo de jardín de corales blandos", siendo así una de las primeras comunidades de corales que crecerán en la zona.

Así lo apuntó el jefe de la expedición científica del proyecto EXPLOSEA2, Luis Somoza, quien señaló que es la primera vez que una expedición organizada por instituciones españolas y portuguesas localiza un jardín submarino de corales blandos y lo hace al oeste de la isla de Faial, entre 125 y 160 metros de profundidad, según informó el Instituto Geológico y Minero de España en nota de prensa.

La expedición a bordo del buque oceanográfico 'Sarmiento de Gamboa' comenzó el 11 de junio y concluirá el 27 de julio, teniendo como objetivo explorar y localizar emisiones submarinas hidrotermales asociadas al vulcanismo y los hábitats submarinos que promueven.

Para ello han realizado levantamientos del fondo marino con sonda multihaz para adquirir datos batimétricos, perfiles de CTD (conductividad, temperatura y profundidad) e inmersiones con el ROV 'Luso' para obtener muestras de agua y videos de alta resolución en las zonas de interés.

En el caso de la isla de las Azores, explicó que se trata de una zona submarina de la "erupción submarina, rica en hierro", que ofrece las condiciones "perfectas" para el desarrollo de todo un ecosistema con "elevada riqueza biológica ideales para la formación de un espléndido jardín de corales".

Estas condiciones del fondo marino, matizan, "son similares" al volcán de El Hierro ocurrido entre 2011 y 2012, y que el mismo equipo investigó en el año 2014.

PROTECCIÓN DE ÁREAS VOLCÁNICAS

Por ello, inciden en que este descubrimiento "demuestra la importancia" de proteger estas áreas de erupciones volcánicas, de las que en principio "podría pensarse que serían estériles", sin embargo con esta investigación avalan la "sucesión ecológica de especies que se desarrolla después de un evento geológico de gran impacto como una erupción volcánica submarina".

En relación a los corales, indican que a diferencia de los corales duros que forman arrecifes dependiendo de la disponibilidad de carbonato cálcico en el agua, los corales blandos "no" necesitan este componente que no está disponible en los fondos marinos de estas zonas de erupción reciente.

Añade que en el caso del volcán de Capelinhos, en la isla de Faial, el área ahora descubierta se encuentra dentro de un zona marina protegida, en el Parque Marino de las Azores, por lo que insiste en la "importancia de crear zonas protegidas submarinas en archipiélagos de origen volcánicos como son las Azores y Canarias".

Por su parte, el coordinador a bordo del equipo de pilotos del ROV, Antonio Calado, aseguró que con la experiencia que tienen, reconocen cuando llegan a un lugar especial y "este fue uno de esos días". Así defendió que hay que "enseñar al mundo que zonas como ésta deben ser investigadas para conocer su evolución y, por ende, ser protegidas".

Asimismo, la investigadora de IMAR de la Universidad de las Azores, especialista en ecosistemas de corales profundos e investigadora invitada a bordo, Marina Carreiro-Silva, afirmó que este jardín de corales "constituye un nuevo tipo de hábitat nunca antes descrito, que contribuye a aumentar el conocimiento de la biodiversidad y a la cartografía de los ecosistemas marinos vulnerables de las Azores en el ámbito de proyectos internacionales y nacionales en curso de nuestro grupo de investigación".

Agregó que la monitorización de esta zona constituye una "oportunidad singular" para estudiar los procesos de colonización biológica, crecimiento y longevidad de estos organismos, bien para la "validación del potencial de recuperación natural de comunidades de corales objeto de impacto por la actividad humana, como para conocer el crecimiento de ecosistema marino después de un evento geológico como es una erupción submarina devastadora".