El SUC traslada a 829 pacientes entre hospitales de Canarias y Península en 2020

Equipo del avión medicalizado del SUC
Equipo del avión medicalizado del SUC - GOBIERNO DE CANARIAS
Europa Press Islas Canarias
Publicado: miércoles, 10 marzo 2021 11:31

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

El avión medicalizado del Servicio de Urgencias Canario (SUC) ha trasladado a 829 pacientes entre los hospitales de Canarias y Península durante el año 2020, siendo este el único recurso que garantiza la supervisión médica en el traslado de pacientes graves como grandes quemados, neonatos y lactantes con patologías congénitas o para tratamiento específico de determinados tumores, pacientes con patología neurológica rara o cardiopatías congénitas muy complejas.

En concreto, este avión que tiene su base en Gran Canaria, realiza fundamentalmente traslados desde el archipiélago a los hospitales madrileños 12 de Octubre, La Paz o Puerta del Hierro; al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y al Instituto Guttmann, en Barcelona. Además de los servicios que realiza entre islas para pacientes ingresados en los hospitales ubicados en las islas periféricas y que por su patología tienen que ser derivados a los de Gran Canaria o Tenerife.

Este servicio, que se impulsó en diciembre de 1994, está compuesto por un comandante y un segundo piloto, así como el equipo sanitario, integrado por siete médicos y siete enfermeros que rotan en turnos de 12 horas, todos con amplia experiencia en el sector de las urgencias sanitarias hospitalarias y prehospitalarias, según informó el Gobierno regional en nota de prensa.

Uno de ellos es Lázaro Carrera, de 56 años, y que desde hace 17 años trabaja en los recursos aéreos del SUC, destaca la importancia de este recurso medicalizado porque "permite dar respuesta a pacientes con patologías específicas y que requieren un tratamiento de primer nivel" en centros hospitalarios peninsulares sin obviar la complejidad de estos traslados. "Cualquier paciente puede sufrir una complicación a bordo, desde una crisis de ansiedad hasta el agravamiento de su dolencia, bien por el movimiento, la altitud o la meteorología", señala.

Carrera expone algunas de las complicaciones en las que se ha visto inmerso durante el traslado de pacientes como la ocurrida en septiembre, en un viaje a Barcelona, donde relató que "sobrevino de forma inesperada una lluvia con abundante granizo" que les hizo sentir "mucho miedo pero gracias a la pericia de los pilotos todo quedó en un susto". Esas situaciones, añade, se suman a diario a la labor de atención de los pacientes para que su traslado se realice en condiciones óptimas.

Asimismo, apuntó que en otras ocasiones es la propia patología del paciente la que les somete a estar en alerta durante todo el vuelo con la vivida en el traslado de un paciente con enfermedad cardiovascular severa que pensaban que "se moría y sin embargo a los pocos meses" se había recuperado y estaba de vuelta. "Casos como éste nos alegran muchísimo y nos animan a continuar", apuntilló.

HERRAMIENTA DE AUXILIO "MUY EFICAZ"

Por su parte, Pablo José Hernández, de 55 años, con 20 años de experiencia como médico intensivista y de urgencias, forma parte desde hace dos años de la plantilla de profesionales que trabaja en los recursos aéreos del SUC y destaca que es un "recurso fundamental de apoyo a la red de recursos móviles de urgencias", ya que consideró que se trata de una herramienta de auxilio "muy eficaz para resolver entre islas de manera rápida, con supervisión sanitaria, los problemas de salud de pacientes muy delicados".

De todos modos, con la pandemia señaló que también se han tenido que adaptar porque en "muchas ocasiones" hay que trasladar pacientes infectados por este virus, apuntando que lo "más complicado es la evacuación de pacientes infecciosos y/o con soportes vitales, ya que los equipos de protección individual, en un espacio tan reducido como la cabina del avión, dificultan la movilidad rápida".

Pablo que también reconoce, al igual que su compañero, que ha vivido situaciones complicadas, resalta la satisfacción que siente cuando trasladan "un paciente delicado o grave y que cuando llega te da las gracias o abraza por haber llegado a su destino", lo que afirmó "te dan la fuerza para seguir ayudando a los que te necesitan".

En esta línea está también Ana García, de 35 años, quien es enfermera desde hace tres años en el avión medicalizado del SUC, y que destaca que estar en el avión medicalizado del SUC "es muy gratificante a pesar de que en muchas ocasiones tenga que enfrentarse a desafíos o situaciones adversas, ya que el espacio de trabajo, además de ser muy limitado, es en el aire".

Esto último, agrega, hace que "muchas veces" provoque situaciones de "ansiedad que hay que controlar para que el traslado se desarrolle con éxito y el paciente se mantenga estable", por lo que matiza que para realizar este trabajo "es importante desarrollar algunas habilidades, aunque por encima de todo siempre está mantener la calma y trabajar en equipo".

En definitiva, todos destacan que a pesar de las turbulencias que tienen que vivir a veces en estos traslados, lo que más les satisface es conocer la recuperación de los pacientes que han trasladado que, en muchas ocasiones, tienen mal pronóstico.

AVIÓN MEDICALIZADO

El avión medicalizado del SUC es un Beechcraft, modelo Super King Air 200, con una autonomía de seis horas y media, así como una velocidad de crucero de 260 nudos (480 Km/h). Asimismo, tiene capacidad para trasladar a tres pacientes, uno en camilla y dos sentados, además de los cuatro integrantes de la tripulación, es decir, comandante, segundo piloto, médico y enfermero tanto en vuelos interinsulares como a península.

En cuanto al equipamiento sanitario, la aeronave dispone de equipos de electromedicina como monitor de desfibrilador para atender a los pacientes que sufran una parada cardiorrespiratoria, bombas de perfusión para suministrar determinada medicación de manera gradual y un respirador para dar ventilación asistida a pacientes con insuficiencia respiratoria.

Además tiene material de inmovilización (colchón de vacío, camilla cuchara, férulas, etc.), sistema de oxigenoterapia, fungibles y la medicación necesaria para garantizar una asistencia avanzada similar a la de cualquier unidad de cuidados intensivos hospitalaria.

Por último, en el caso del traslado de los recién nacidos prematuros, el avión medicalizado del SUC tiene una incubadora, que permite su asistencia y tratamiento durante el vuelo, así como un respirador pediátrico.

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