LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 10 Nov. (EUROPA PRESS) -
Un hombre acusado de matar a otro en el municipio de Pájara, en Fuerteventura, en el transcurso de una disputa por drogas, aseguró hoy en el juicio que "en ningún momento" tuvo "intención firme" de apuñalar a la víctima la noche del 4 de febrero del 2007.
El procesado, J.D.R., de 45 años de edad, sin antecedentes penales y privado de libertad por esta causa desde el 8 de febrero del pasado año, por un presunto delito de homicidio, aseguró que la víctima se "clavó el cuchillo a sí mismo" al dirigirse "ciego" hacia él y "de frente" en medio de una pelea.
"Yo no clavé el cuchillo, se lo clavó él por el impulso", agregó el acusado ante el Tribunal de Jurado que le enjuicia desde hoy en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas, al tiempo que resaltó que no vio "sangre ni nada" y que la víctima acto seguido se fue caminando hacia su casa y se enteró de su muerte al día siguiente.
J.D.R. confesó que "todavía" no se explica "lo que pasó" sobre las 22.00 horas del día 4 de febrero, cuando se enzarzó en la Avenida de Nuestra Señora del Carmen, a la altura del bar Parada, en Morro Jable, en una disputa verbal con la víctima que le recriminó haber ido pocos minutos antes a llamar a la puerta de su domicilio.
En el curso de dicha "acalorada disputa" después de haber sido agredido con varios golpes por la víctima que, según él, le había dado "una paliza descomunal", y aprovechando que éste se dirigía a donde tenía aparcada la moto en la que llegó al lugar de los hechos, el acusado se dirigió rápidamente a su vehículo, que tenía aparcado muy cerca, y asió un cuchillo de punta de 24 centímetros de hoja para "asustar" al otro hombre.
"ÉL IBA A REMATARME"
El procesado guardaba el arma blanca porque lo utilizaba para las labores de su profesión como empleado de ganadería para las "apañadas de las bestias", y le asestó una cuchillada en el abdomen que le provocó una parada cardiorespiratoria a la víctima que falleció a pesar de la rápida intervención de los facultativos del centro médico de Morro Jable, a donde lo trasladaron inmediatamente agentes de la Guardia Civil que fueron avisados por la esposa del afectado.
"Yo no iba a matar a nadie ni tenía nada con ese señor, pero vi que él me iba a matar y me defendí; el me hirió y luego iba a rematarme", agregó, así como reconoció que era adicto a la cocaína desde los 18 años de edad y que tiene tratamiento de metadona desde hace tres años.
Asimismo, explicó que antes del día de los hechos había ido a la casa de la víctima "por lo menos 40 o 50 veces a comprarle droga" y que "si hubiera ido a matarle no le hubiera dado donde fue herido", sino en otro sitio.
Agregó que el mismo día había bebido "una o dos copas" antes de ir a visitar a la víctima, a quien debía 40 euros.
UN COMPAÑERO DE TRABAJO TIRÓ EL CUCHILLO AL MAR
Después de cometer su acción J.D.R. huyó del lugar con el arma utilizada y, sin limpiarla, la tiró en el asiento del copiloto dentro de una toalla que posteriormente entregó al también acusado D.O.C.H., de 24 años de edad, sin antecedentes penales, que era compañero de trabajo suyo y dueño del vehículo donde se guardaba el arma, para que la ocultara.
El segundo acusado, "intuyendo al menos lo que había ocurrido" con el cuchillo, la arrojó al mar aunque posteriormente fue encontrada por agentes especializado de la Guardia Civil.
El coacusado, que no se mostró conforme con los hechos, explicó en su interrogatorio que en un principio no dio "mucha importancia" a la toalla que había depositado su compañeros en el asiento del copiloto hasta que la cogió y notó "el peso". Así, decidió tirarla al mar porque se asustó porque J.D.R. le había comentado que tuvo una "bronca" y temía que quisiera meterle a él "en un problema".
LA FISCALÍA PIDE 15 AÑOS DE CÁRCEL
Por ello, el Ministerio Público considera que procede imponer a J.D.R. la pena de 15 años de prisión, inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y costas. Igualmente pide imponer a D.O.C.H. la pena de dos años y seis meses de prisión, así como inhabilitación especial durante el tiempo de la condena y abono de las costas.
En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía solicita también para el acusado J.D.R. que indemnice a la mujer de la víctima en 100.050 euros y a cada uno de sus dos hijos en 45.477 euros.
Por su parte el letrado de la acusación particular, Armando Martín, que representa a la familia del fallecido, pide que "se haga justicia" y que se imponga la pena de 15 años al principal acusado como autor de un delito de homicidio porque entiende que "en absoluto concurren las causas que dice la defensa ni existen pruebas algunas de que sea todo debido a ningún ajuste de cuentas por drogas". "No existe en absoluto la prueba de que sea por drogas y éstas no se han visto", apostilló.
Según el abogado, el motivo de la disputa fue porque el acusado se dirigió por la noche al domicilio de su representado, que no le abrió la puerta y el procesado volvió a insistir. Posteriormente, el fallecido fue "en busca del acusado y se encontró una puñalada mortal de un cuchillo de cocina de grandes dimensiones".
Indicó que el acusado era primo de la mujer de la víctima, pero "la relación entre acusado y fallecido era prácticamente nula", además de que negó que J.D.R. acudiera a la casa en busca de sustancias estupefacientes, ya que, según él, su cliente "en absoluto se dedicaba a la venta de droga". Asimismo, la acusación particular reclama para el coacusado, el "supuesto encubridor", una pena de tres años de cárcel.
La defensa del acusado, Josefina Navarrete, pide 6 años de prisión para su cliente y alega legítima defensa y considera que debe estimarse las atenuantes por estar bajo los efectos de sustancias estupefacientes y colaboración con la justicia, además de una indemnización de 40.000 euros. Por su parte, la defensa del coacusado, Rita Longarela, reclama para su cliente la libre absolución.
El juicio fue presenciado por un grupo de 150 alumnos del Instituto de Educación Secundaria Isabel de España de la capital grancanaria.