Agosto Clandestino homenajea Gonzalo de Berceo

Actualizado 23/07/2015 18:35:47 CET
Cartel XI edición de 'Agosto Clandestino'
AGOSTO CLANDESTINO

   LOGROÑO, 23 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La profesora de la Facultad de Educación de la UNIR, Rocío Arana, pondrá el broche final a la participación de este centro en #agostoclandestino. Esta vez será en el Local Vergegio de Berceo, la localidad que vio nacer al gran poeta Gonzalo de Berceo, a las 20 horas.

   La docente recitará poemas del autor y también de otros autores más recientes como Gerardo Diego, Luis Alberto de Cuenca, etc. en los que hace referencia al propio Gonzalo de Berceo.

   Antonio Machado escribió sobre Gonzalo de Berceo: "Su verso es dulce y grave: monótonas hileras / de chopos invernales, en donde nada brilla; / renglones como surcos en pardas sementeras, / y, lejos, las montañas azules de Castilla".

   No sólo el menor de los Machado escribió sobre él ("Mis poetas"), varios autores modernos y contemporáneos han escrito en homenaje a Berceo: Ramón Pérez de Ayala (poema "La paz del sendero"), Rubén Darío ("A Maestre Gonzalo de Berceo") o Manuel Machado ("Retablo"), por ejemplo.

   Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, hacia 1195 - Monasterio de San Millán de la Cogolla, hacia 1268) fue el escritor medieval que fue primer poeta en lengua castellana con nombre conocido.

   Fue clérigo y vivió en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde se ordenó sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos (Burgos). En el monasterio de San Millán de la Cogolla ofició como clérigo secular, y llegó a ocupar los cargos de diácono (hacia 1120) y presbítero (hacia 1237).

   Es el primer representante del llamado 'mester de clerecía', escuela medieval de hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina. Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares.

   Sus obras, escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos) como era habitual en el 'mester', son estrictamente religiosas y se suelen clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática religiosa más amplia, de tipo doctrinal. Los poemas hagiográficos, sobre santos locales (Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos y Vida de Santa Oria), se basan en fuentes latinas y en tradiciones del propio monasterio.

   Las dos primeras siguen una idéntica estructura tripartita: la primera parte cuenta la vida del santo, la segunda relata los milagros que el santo realizó en vida y la tercera los realizados tras su muerte a personas que rogaron su favor. No hay duda de que, además de la finalidad moral del conjunto, las terceras partes obedecían al propósito de atraer peregrinos a los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Santo Domingo de Silos, donde se hallaban enterrados los santos.

   El grupo de obras marianas cuenta con tres títulos fundamentales: Loores de Nuestra Señora, Milagros de Nuestra Señora y Duelo de la Virgen. Los poemas religiosos de naturaleza doctrinal son El martirio de San Lorenzo, El sacrificio de la misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio.

   Destaca entre sus obras los Milagros de Nuestra Señora, llena de notas folclóricas y detalles cómicos. Inspirada por una colección de milagros en latín, está compuesta por una introducción alegórica y veinticinco poemas que cuentan milagros atribuidos a la Virgen, descrita como un personaje cercano que ampara a los fieles.

   Berceo, en su ánimo de acercarse al pueblo, se hizo portavoz de una religiosidad emotiva y llena de sucesos con la que fácilmente podían identificarse sus oyentes, alejándose así de la aridez teológica propia de los tratados latinos.

   Probablemente difundida de forma oral por los juglares, su obra tiene un claro objetivo didáctico y moral, y se caracteriza por un tratamiento sencillo y popular del lenguaje. A menudo Berceo hace referencia a sus propios avatares biográficos y da muestras, con su expresión realista y auténtica, de su gusto por la recreación de detalles pintorescos y cotidianos.

   Su forma de narrar los sucesos religiosos y de intentar acercarlos al pueblo mediante un estilo y una forma de sentir humilde y sencilla hizo de Berceo un autor de gran valor simbólico para la Generación del 98.

   Rocío Arana Caballero (Sevilla, 1977), es licenciada en Filología Hispánica y doctora en Ciencias del espectáculo por la Universidad de Sevilla. Ha realizado su tesis doctoral sobre Calderón de la Barca, colaborando con el Grupo de Investigación Siglos de Oro (Universidad de Navarra.)

   Ha publicado diversos libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas atendiendo a tres líneas de investigación: Calderón de la Barca, poesía actual andaluza y literatura infantil. Desde 2011 es profesora asociada en la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, donde imparte clases de Didáctica de la Literatura y dirige Trabajos de Fin de Grado en la Facultad de Educación.

   Ha participado como crítica literaria en la revistas Poesía digital (2006-2008) y Fábula (2011-2014). Ha participado en diversos talleres de creatividad literaria. Ha publicado cuatro poemarios: Magia (Númenor, 2002), Pampaluna (Colección Adonáis, 2004), por el que recibió el premio Florentino Pérez Embid 2003, Mirar el fuego (Pre-textos, 2010) y La llave dorada (Colección Adonáis, 2013) por el que recibió un accésit del Premio Adonáis.

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