LOGROÑO 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
La base militar de Agoncillo se vistió de solemnidad y emoción este mediodía en el funeral por los dos militares fallecidos ayer en el accidente de un helicóptero 'Cougar', con base en este acuartelamiento, al que acudieron centenares de compañeros y familiares.
Los fallecidos eran el sargento primero y mecánico especialista Ángel Manuel Extravix Córdoba, de 34 años de edad, nacido en Holanda, casado y con dos hijos; y el cabo tirador Andrés Abendaño Gómez, natural de Bogotá (Colombia), que tenía 23 años y estaba soltero.
El acto, que se inició sobre las 13 horas, estuvo presidido por el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, y por el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Carlos Villar, que estuvieron acompañados por el presidente riojano, Pedro Sanz; por el delegado del Gobierno en La Rioja, José Antonio Ulecia; y por la secretaria de Estado de Cooperación Local, la riojana Ana Leiva, entre otras autoridades civiles y militares.
Desde media hora antes del sepelio, que se celebró en un hangar de helicópteros de la base, se fueron concentrando las familias y compañeros de los fallecidos. En el exterior, y bajo una intensa lluvia, se encontraban formados miembros de la Banda de la División Mecanizada; del Batallón de Helicópteros de Maniobra número 3 y la sección de honor del Regimiento de Artillería Antiaérea número 82, con sede en el acuartelamiento riojano.
El funeral, que fue oficiado por el obispo de Calahorra y Lacalzada-Logroño, Juan José Omella, se inició con la entrada de los féretros, al son de la 'Marcha fúnebre', cubiertos por sendas banderas españolas y portados a hombros por compañeros, lo que provocó los primeros momentos emotivos entre los asistentes.
En su homilía, Omella saludó "con afecto y cariño" a los familiares de las víctimas, "en un momento como éste de dolor incomprensible y de impotencia terrible; queremos compartir con vosotros el dolor, que no os sintais solos". Les animó "a hacer ahora lo más grande que se puede hacer, que es rezar para que Dios les conceda y os conceda la paz".
Aludió el obispo a "las únicas palabras capaces de calar hondo en el corazón en estos momentos, la palabra de Jesús, que nos abre horizontes de esperanza, nos ayuda a descansar y a desahogarnos en él", al tiempo que tuvo también un recuerdo para los dos militares heridos en el suceso "por los que rezaremos por su pronta recuperación" y transmitió el saludo y el pésame del arzobispo castrense, que no pudo acudir al acto por problemas de agenda.
La ceremonia siguió adelante entre momentos de gran emoción, sobre todo para los familiares, uno de los cuales, de avanzada edad, tuvo incluso que ser atendido en una ambulancia de SOS Rioja. Los efectivos de Emergencias también tuvieron que repartir mantas entre algunos de los asistentes, dado el frío y la humedad que reinaron en todo el desarrollo del funeral.
Tras finalizar el oficio fúnebre, el ministro de Defensa impuso a los dos fallecidos la Cruz al Mérito Militar con Distintivo Amarillo, y entregó las banderas que cubrían los féretros a los familiares presentes. Acto seguido, tuvo lugar un homenaje a los soldados caídos por España, y, en especial, a los dos muertos, cuyos féretros fueron, finalmente, despedidos con el himno de las FAME, el himno de España y la Marcha fúnebre.
Una vez terminado el funeral, el cuerpo del sargento primero Angel Manuel Extravix partió de inmediato hacia la localidad de Gutiriz, en Lugo, donde será enterrado, mientras que el otro fallecido, el cabo tirador Angel Abendaño, nacido en Bogotá (Colombia), será incinerado en Logroño.