Comer bien, de forma sana y fresca en verano "es posible y barato si se sabe hacer" para evitar ganar peso en vacaciones

Publicado 04/08/2019 11:24:31CET
Educar durante una comida en familia
Educar durante una comida en familiaISTOCK - Archivo

   LOGROÑO, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Comer bien, de forma sana y fresca en verano es posible y, sobre todo, también puede ser barato. Una buena alimentación en el periodo estival no está reñida con no poder disfrutar y, aunque es cierto que en vacaciones se cometen ciertos excesos, es necesario ser consciente de ello, saber en qué nos hemos pasado y, sobre todo, saber qué hacer para conseguir que esos kilos no vayan a más.

   Así lo ha explicado a Europa Press el profesor del Experto Universitario en Nutrición Deportiva de la UNIR, Antonio Murillo, quien recuerda que es necesario disfrutar en vacaciones "pero eso no significa que uno se exceda siempre".

   "Hay un problema; la gente entiende por vacaciones que hay que hacer aquello que no haces el resto del año, pero en asuntos de salud esto es un error. La salud hay que cuidarla en cualquier momento del año y de la vida", ha explicado.

   Está claro que "es un momento diferente, estamos más ociosos, tenemos más tiempo libre... pero en lo alimentario debemos seguir un régimen de comidas similar al resto del año sin necesidad de hacer cosas muy diferentes" porque sino "nuestro cuerpo lo notará".

   En este punto, se ha preguntado: "¿Por qué cuando vamos a un hotel con el conocido como 'buffet libre' es necesario probarlo todo?. Esto es un error. Si tú por las mañanas desayunas un café, un zumo o una tostada... no es bueno que cuando vayas a sitios así llenes el plato de comida que, en tu vida diaria, no lo tomarías. Es normal que queramos probar cosas nuevas pero no debemos dejarnos llevar hasta el extremo porque no estamos acostumbrados y la salud se nos puede resentir".

    "Tomar una cerveza o un helado de más... son cosas que hacemos todos y no pasa nada pero tenemos que tener la conciencia clara para saber en qué nos hemos excedido, y una vez que nos hemos excedido, compensarlo. Para ello, la mejor manera es hacer ejercicio".

EL EJERCICIO, LA CLAVE

   "Parece contradictorio que en verano, que es cuando estamos más ociosos y tenemos más tiempo libre, hagamos menos ejercicio cuando debería ser al revés o, por lo menos, mantener el nivel que llevábamos haciendo todo el año" por ello, recomienda, "si me he pasado comiendo abusando de productos vamos a intentar compensarlo haciendo ejercicio porque para eso tenemos más tiempo".

   Estar de vacaciones no significa tener "licencia para todo" y que uno se olvide de lo que ha hecho durante todo el año porque lo cierto es que "en septiembre mucha gente va con problemas de peso a las consultas".

   Éste es, para el experto, uno de los principales errores que cometemos cuando cogemos peso en verano. "La gente quiere perder peso pero lo deja siempre para más adelante, lo verdaderamente útil es no dejarlo pasar en el tiempo. Es mucho mejor comenzar cuánto antes para evitar que esos kilos vayan a más porque no estamos hablando de estética, estamos hablando de salud".

   Por ello, si después de las vacaciones uno considera que ha ganado peso y quiere perderlo "no pasa nada, todo tiene remedio. Si yo puedo hacerlo solo, estupendo, pero sino tengo suficiente conocimiento o no tengo estímulos es necesario buscar la ayuda de un profesional, un dietista nutricionista, una persona que esté perfectamente capacitado para poder ayudarme".

   "Cada persona necesita un tipo de régimen por ello no es aconsejable hacer caso a la dieta que te recomienda la vecina o el producto que vende tu compañera de trabajo... necesitamos a alguien que nos ayude a entender cómo tengo que hacer las cosas".

   A partir de ahí, "seguir los consejos y la pauta que se marque". Se trata de evitar "problemas más graves porque hay veces que nos dejamos seducir por lo que dicen los medios, las redes sociales... realmente al final estamos corriendo riesgos que no conocemos". Guiados por un profesional que nos ayude a entender lo que estamos haciendo es básico porque no hay reglas mágicas para perder peso".

   "Si reducimos el contenido energético de la dieta y aumentamos la actividad física nos va a ayudar a conseguir nuestros objetivos. Pero hay que tener claro que la perdida de peso tiene que ser siempre muy suave, nunca más de un kilo por semana" y aunque "a mucha gente no le hace gracia porque quiere perderlos inmediatamente, hay que ser realista, lo bueno no es perder peso sino mantenerlo".

   "Somos un sistema vivo y tenemos un periodo de adaptación. Si la pérdida de peso se hace de forma progresiva y lenta nuestra capacidad de adaptación será mejor porque será más constante".

   Todo ello a través de una dieta "saludable" y en la que nunca se necesitan "complementos ni medicamentos". Además, una dieta debe ser "de alto nivel gastronómico", es decir, "debemos olvidar la cocina aburrida como un pescado a la plancha y una ensaladita y comer algo mucho más rico porque ayudará a la personas que quiera perder peso le resulte atractivo".

   "Si no, resulta aburrido y abandonas, y eso es peor porque no consigues tu objetivo. La comida debe entrar por los ojos, no se puede hacer un plan de comidas aburrido, simplón, sino de disfrutar de la dieta porque es posible comer bien y hacer dieta". Algo "imprescindible" cuando son dietas de muchos meses, "si lo hacemos aburrido la gente se cansará y no seguirá la dieta. Hay que proponer fórmulas que hagan platos agradables a la vista, al olfato y al gusto y que metabólicamente nos provoque ese déficit energético que nos permita perder peso".

FRUTAS Y VERDURAS PARA COMBATIR EL CALOR

   Los mejores alimentos para combatir el calor siempre son los más ricos en agua y aquellos que puedan refrigerarse y transmitirnos frescor. Es decir, verduras y frutas. Por ello, en verano, "vamos a hacer abuso de estas frutas, sandía, melón, productos de tipo frutal como melocotones, cerezas... por su parte, todas las verduras valen y ellas nos permiten hacer ensaladas, platos fríos agradables y sanos si sabemos cómo".

   Por ejemplo, "es muy fácil hacer una ensalada completa que lleve unas legumbres hervidas (como pueden ser unas lentejas) con tomate picado, pimiento, cebolleta, anchoa, un poquito de mostaza, vinagre y sal. Así tenemos un plato completo, fresco, saludable, digestivo y sobre todo bajo en calorías".

   "No es difícil comer bien ni es caro si se sabe hacer. Y para saberlo hacer la población necesita tener educación alimentaria. Cuando esto se consigue la imaginación se multiplica y, a partir de ahí, tienes muchas opciones, las cremas frías, los gazpachos... así obtenemos platos frescos, saludables, nutritivos, llenos de antioxidantes y de sustancias biológicamente buenas para el organismo, todo vale... lo importante es ponerle imaginación".

   El experto de la UNIR también ha explicado que es bueno tomar caldos calientes y sopas ligeras porque el calor "ayuda a regular la temperatura. Siempre rechazamos algo caliente en verano, preferimos algo frío, pero esto pasa, por ejemplo, en el caso de los países árabes con el consumo del té caliente, en pleno desierto a 50 grados, nos parece algo increíble, pero lo cierto es que ayuda a reducir la temperatura".

   Finalmente, y con respecto al consumo de helados en verano, el experto de la UNIR ha asegurado que "si es un alimento que está bien hecho, de forma artesanal es muy nutritivo y es sano siempre que no se exceda en su consumo. El artesanal de toda la vida es de los mejores pero tiene mucho azúcar y, el industrial, deberíamos obviarlo porque es un producto ultraprocesado con un valor nutritivo muy pobre".

   Tampoco nos podemos fiar de los helados sin azúcar "porque puede contener fructosa o algún tipo de edulcorante artificial. El mejor helado es el que uno se puede hacer en su propia casa, con una fruta, un lácteo leche o yogur y, sobre todo, que no se le añada azúcar".