Consejos para ganar la batala a los piojos - CINFASALUD
LOGROÑO, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -
Según el IX Estudio CinfaSalud: 'Percepción y hábitos de los padres y madres españoles ante la pediculosis', realizado en 2019 y avalado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria(SEFAC), cuatro de cada diez niños y niñas riojanos de entre 3 y 12 años (38,4 por ciento) tuvieron piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia de covid-19.
Como explica Julio Maset, médico de Cinfa, "ahora que las circunstancias sociales y sanitarias vuelven a ser las habituales de las de la época precovid, la pediculosis o infestación del cuero cabelludo y pelo por piojos va a volver a constituir un problema de salud de alta incidencia en las aulas y hogares españoles, ya que es de esperar que los niños y niñas tengan de nuevo un comportamiento de mayor contacto entre ellos. Y ese contacto directo cabeza con cabeza es la principal vía de contagio de los piojos. De hecho, se trata de una de las afecciones más contagiosas, junto al resfriado, por lo que es lógico pensar que su propagación aumentará este curso".
La investigación de Cinfa y SEFAC se basa en un cuestionario online realizado a una muestra representativa de 3.072 padres y madres españoles con hijos e hijas de 3 a 12 años escolarizados -4.204 niños y niñas-, residentes en todas las comunidades autónomas.
El estudio confirma, además, que, en nuestro país, la pediculosis es más frecuente en las niñas, ya que seis de cada diez (55,8 por ciento) tuvieron piojos en los tres años previos a la pandemia, frente a la mitad de los niños (47,5 por ciento). "Este hecho se explica porque el cabello largo supone una mayor superficie de transmisión para los parásitos y porque, entre las niñas, son más habituales los juegos de cercanía y son más proclives a compartir artículos de pelo".
La incidencia de estos parásitos en los escolares de 6 o más años es también significativamente mayor, ya que, como revela la investigación de Cinfa, este problema lo ha padecido el 55,7 por ciento de los niños y niñas de 10 a 12 años y el 52,8 por ciento de los que tienen de 6 a 9 años, frente al 42,9 por ciento de los más pequeños (de 3 a 5 años).
En La Rioja, nueve de cada diez (92 por ciento) familias creen que sus hijos o hijas se contagiaron de piojos en el colegio, aunque el 8 por ciento piensa que pudieron contraerlos en la piscina. El 4 por ciento opina que pasó en actividades extraescolares, en el entorno familiar o en otro lugar sin precisar (también 4 por ciento en ambos casos).
EL PICOR, SIGNO DE CONTAGIO MÁS FRECUENTE
Como aclara Ana Molinero, vicepresidenta 1 de SEFAC, "aunque es muy molesto, el Pediculus Humanus Capitis o piojo humano de la cabeza no transmite enfermedades, por lo que no constituye un peligro para la salud. De hecho, la pediculosis no siempre produce síntomas. Si los hay, el más frecuente es el picor y la necesidad de rascarse, lo que puede llegar a provocar lesiones en el cuero cabelludo de los niños".
De hecho, dos de cada tres familias riojanas (64 por ciento) detectan la pediculosis por el prurito (picor) que tienen sus hijos en la cabeza, aunque más de la mitad (56 por ciento) ve los piojos en el cabello de sus hijos cuando les peinan, lavan o revisan la cabeza. Otros posibles síntomas son las lesiones en el cuello o tras las orejas -las zonas óptimas para el desarrollo de estos parásitos- o el hecho de que los niños duerman mal, lo que puede ocurrir debido al picor, pero los progenitores riojanos encuestados en ningún caso han referido estas señales.
El estudio muestra también que, más allá de los síntomas físicos, el impacto psicológico de este problema es considerable, ya que dos de cada diez padres y madres de La Rioja creen que tener piojos afecta emocionalmente a sus hijos y el 40 por ciento siente que les afecta a ellos directamente -lo que supone el doble-. Esta afectación emocional se da más en madres, en los progenitores más jóvenes y en familias con niñas o hijos más pequeños.
En nuestro país, la mayor preocupación de los padres y madres españoles ante los piojos es el picor y las molestias que estos generan (35,2 por ciento), seguida de la posibilidad de que pueda contagiarse el resto de la familia (17,3 por ciento). Otras inquietudes son el riesgo de transmisión de enfermedades (16,9 por ciento) -pese a que los piojos no son transmisores de patologías-, el "jaleo" que implica el tratamiento (14,4 por ciento), la repulsa que generan los piojos (8,5 por ciento) y el estigma que el tener estos parásitos pueda suponer para sus hijas e hijos (7,6 por ciento).
"Como confirma la investigación, la desinformación y las falsas creencias acerca de la pediculosis siguen estando muy extendidas. Por ejemplo, uno de cada cuatro progenitores con niños en edad escolar (24,7 por ciento) sigue creyendo que los piojos están relacionados con una falta de higiene, lo que lleva a algunos padres y madres a temer que traten a sus hijos de diferente manera por tener piojos. Este miedo al estigma y la vergüenza es, de hecho, uno de los principales motivos que conduce a los progenitores a no cumplir con la responsabilidad de notificar al colegio que sus hijos tienen piojos, lo cual aumenta la gravedad de un problema que, bien gestionado, podría solucionarse rápida y eficazmente", explica Ana Molinero.
En concreto, uno de cada diez (13,3 por ciento) progenitores de nuestro país no avisa al colegio cuando sus hijos tienen piojos, a pesar de que siempre debe hacerse. La razón para ello, en uno de cada tres casos (29,9 por ciento), es la vergüenza y el miedo al estigma social provocado por la pediculosis. En la comunidad riojana, todas las familias aseguran notificar al centro escolar la presencia de los parásitos.
Pero relacionar la pediculosis con la falta de higiene no es el único falso mito en torno a los piojos. Por ejemplo, la mitad de los progenitores españoles con niños en edad escolar sigue pensando que vuelan de una cabeza a otra (55 por ciento) o que las mascotas contagian piojos (47 por ciento). Además, uno de cada tres (29,2 por ciento) opina que el mejor remedio para eliminar los piojos es cortar el pelo, algo que, si bien puede facilitar la aplicación del tratamiento, no es necesario y puede generar un mayor trastorno psicológico a algunos niños.
De acuerdo a la investigación, en La Rioja, nueve de cada diez familias (96 por ciento) aplican un tratamiento pediculicida para eliminar los piojos y también el 91,7 por ciento cree que fue eficaz. Sin embargo, el estudio revela que solo el 16,7 por ciento lleva a cabo el tratamiento correctamente, ya que el resto no aplica el conjunto de medidas necesarias para garantizar su efectividad: seguir las instrucciones del fabricante, peinar mechón a mechón con la lendrera, no usar secador, seguir pasando la lendrera en las dos semanas siguientes y verificar a los siete días si todavía hay parásitos, en cuyo caso habría que reaplicar el tratamiento.
Por otra parte, las medidas complementarias más utilizadas en La Rioja para eliminar los piojos son revisar el pelo de toda la familia (88 por ciento), lavar sábanas y toallas a 60C (80 por ciento) e indicar a los niños/as que eviten compartir artículos de pelo (56 por ciento). Además, uno de cada tres padres y madres (36 por ciento) aspira muebles, sofás y colchones y el 20 por ciento aísla los objetos que no pueden lavarse en una bolsa cerrada durante una semana.
En la comunidad riojana las medidas preventivas se llevan a la práctica con la frecuencia necesaria: la mitad (50 por ciento) de familias no utiliza repelentes de piojos ni siquiera cuando existen casos de pediculosis en el entorno cercano o los niños la han pasado recientemente. De hecho, en el 44 por ciento de hogares los niños y niñas con piojos han contagiado a otros miembros. En todo caso, las madres y las familias con niñas o con hijos/as más pequeños son más proclives al uso del repelente.