LOGROÑO 4 May. (EUROPA PRESS) -
Olaya Fernández, Ángel Luis Rubio, Beatriz Pérez, y David San Martín, investigadores de la Universidad de La Rioja pertenecientes al Colectivo de Inteligencia Artificial e Inteligencia Social (CIAIS), ofrecen el 6 y el 13 de mayo en el IES Batalla de Clavijo sendas sesiones con alumnado de los ciclos formativos de Animación Sociocultural e Integración Social, respectivamente, sobre las implicaciones legales, éticas o ecológicas del derecho al olvido digital y el borrado de datos.
El personal de la Universidad de La Rioja pertenece a áreas tan diversas como Filosofía Moral, Lenguajes y Sistemas Informáticos, Derecho Administrativo y Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, lo que remarca el carácter multidisciplinar de esta actividad.
Estas sesiones surgieron a petición de David Sobrino, profesor del IES Batalla de Clavijo, a raíz de la divulgación del artículo científico 'The Many Faces of Data Deletion: On the Significance and Implications of Deleting Data' ('Las múltiples caras del borrado de datos: acerca del significado y las implicaciones de la eliminación de datos'), publicado en la revista ACM Computing Surveys.
Escrito por Ignacio Marco-Pérez, Beatriz Pérez Valle y Ángel Luis Rubio (Universidad de La Rioja) y por María Antonia Zapata (Universidad de Zaragoza), este trabajo hace una revisión terminológica técnica, para describir los diversos conceptos y términos con los que está relacionado el borrado, como por ejemplo la diferencia entre "borrado recuperable" y "borrado no recuperable".
LA IMPORTANCIA DE LOS DATOS
La importancia de la disponibilidad de datos es innegable en la actualidad. El hecho de que nuestros datos se estén guardando en multitud de dispositivos, no solo en ordenadores personales o grandes centros de datos, sino también en móviles, relojes, televisores inteligentes e incluso en nuestros propios vehículos, reafirma esta importancia. Precisamente por ello, todavía es más relevante considerar en qué términos los datos pueden y/o deben ser borrados.
Las perspectivas bajo las que es importante considerar el borrado de datos son muy diversas. Una de las más evidentes es el ámbito legal, especialmente desde que la Unión Europea estableció el "derecho al olvido" como un derecho adicional de la ciudadanía de la Unión. Cualquier persona puede exigir que los datos ("sus datos") que cualquier empresa o entidad custodie sobre dicha persona sean eliminados.
Por ello, las empresas y entidades están obligadas a establecer protocolos que realicen no solo el borrado, sino que aporten garantías de que esta eliminación se ha llevado a cabo de manera efectiva.
Esta exigencia supone un reto tanto para las propias entidades como para los proveedores de tecnología, puesto que debe existir un balance entre los derechos de borrado y, por ejemplo, la existencia de copias de seguridad (que son requeridas en muchas ocasiones, especialmente ante borrados accidentales).
La necesidad de borrado conlleva también repercusiones éticas, por ejemplo, ante el fallecimiento de una persona. Actualmente nuestra huella digital es tan profunda que es necesario plantear qué significa la existencia de restos digitales, y quién tiene derecho a utilizarnos o a prohibir su uso, especialmente cuando la persona fallecida no se manifestó expresamente al respecto, como sucede en la inmensa mayoría de las ocasiones.
Otro aspecto que puede pasar desapercibido es la perspectiva ecológica. En primer lugar, porque no es sostenible guardar todo a largo plazo: la tasa estimada de crecimiento anual del almacenamiento de datos se halla en torno al 27 %, lo que supone un incremento en el consumo de recursos naturales (tanto energéticos como hídricos o minerales) que será imposible mantener ni siquiera a medio plazo.
Ante tal escalada, la cuestión que se plantea no es ya la de qué datos hay que guardar, sino qué datos hay que borrar, estableciendo planes estructurados y protocolizados, que, una vez más, mantengan un balance respecto a la seguridad y disponibilidad de los sistemas.
Un segundo asunto relevante desde el punto de vista ecológico es el reciclado y destrucción segura de dispositivos, que en última instancia es uno de los métodos de borrado de datos más definitivo (si bien no exento de retos, tanto desde el punto de vista software como hardware). Por desgracia, la "chatarra electrónica" suele acabar en países subdesarrollados, donde el tratamiento de los residuos supone un problema adicional.