LOGROÑO, 20 Dic. (EUROPA PRESS) -
La comparecencia de ayer domingo del presidente del Gobierno admitiendo "el riesgo cierto y real para la salud" y anunciando la complejidad de la situación sanitaria en España, y las consecuencias de poner en práctica el nuevo protocolo de actuación publicado por la Consejería de Educación contra la COVID en los centros educativos de infantil y primaria, que está conllevando el confinamiento de muchas aulas, sitúan a todos los trabajadores de estos centros (propios y externos), al alumnado y a las familias de los niños y niñas de educación Infantil y Primaria en situación de desprotección.
El protocolo de actuación que deben seguir los centros actualmente establece que iniciará cuarentena en todas las clases consideradas grupos de convivencia estable (infantil y primaria) durante 10 días cuando se cumplan los criterios del protocolo referentes a un contacto con un positivo confirmado en las 48 horas previas. Dado que "actualmente no se están haciendo test para confirmar el contagio, esta medida sitúa a las familias y a los trabajadores de los colegios en una situación en que se pide algo que no se puede cumplir", ha afirmado FEUSO.
A esta situación hay que sumar que tanto el profesorado como el personal que atiende los comedores escolares y las actividades extraescolares también se contagian y están en contacto con personas que han dado positivo en las pruebas y, por consiguiente, se ven en la obligación de no asistir a sus puestos de trabajo, con lo que se están generando serios problemas en muchos de los centros.
Creemos que la situación de propagación del virus y las fechas en las que estamos -a dos días de las vacaciones escolares- son motivos más que suficientes como para que, como medida preventiva, se apruebe la suspensión de las clases, aunque ello no conlleve un cierre total del centro para poder mitigar el difícil equilibrio que deben hacer las familias con su vida profesional.