Formación docente frena desinformación climática: estudio UNIR detecta lagunas científicas en el profesorado de Ciencias

Archivo - Varios niños escuchan las explicaciones de su profesora en una clase.
Archivo - Varios niños escuchan las explicaciones de su profesora en una clase. - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
Europa Press La Rioja
Publicado: viernes, 23 enero 2026 12:18

   LOGROÑO, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

   La brecha entre la autopercepción docente y el conocimiento real sobre el sistema climático es uno de los mayores desafíos para la educación ambiental actual, según una investigación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

   El estudio muestra que existe un desajuste entre lo que profesores de ciencias de Educación Secundaria creen saber sobre el medio ambiente (alfabetización ambiental auto percibida) y lo que realmente saben (alfabetización ambiental real).

   Un fenómeno que los investigadores definen como una "ilusión de conocimiento" que contribuye a asentar falsas concepciones entre el alumnado y puede multiplicar el impacto de los errores conceptuales en las futuras generaciones.

   La falta de una base científica sólida facilita que conceptos erróneos se instalen en el aula, convirtiéndose en terreno fértil para la desinformación.

   La investigación, publicada en la revista 'American Behavioral Scientist', analizó a 433 docentes y futuros docentes de ciencias de Educación Secundaria en España y Latinoamérica en tres pilares: el conocimiento real sobre el sistema climático, la autopercepción de dicho conocimiento y la disposición declarada a realizar acciones proambientales, como el reciclaje o el consumo sostenible.

   En el Día Mundial de la Educación Ambiental, este estudio pone el foco sobre una cuestión que con frecuencia pasa inadvertida: incrementar la percepción de conocimiento no es suficiente si no va acompañado del reconocimiento crítico de las propias carencias.

   Para ello, los investigadores proponen un cambio de modelo en educación ambiental que integre herramientas que favorezcan la reflexión, permitan identificar concepciones previas erróneas y faciliten la toma de decisiones informadas en un contexto de creciente complejidad climática.

   El objetivo es que los profesores se conviertan en facilitadores que ayuden a los jóvenes a navegar en la incertidumbre climática con herramientas científicas y sean capaces de reconocer que la verdadera alfabetización ambiental comienza por saber dónde terminan nuestras certezas.

LA PARADOJA DE LA CONFIANZA FRENTE AL SABER CIENTÍFICO.

   Más de la mitad de los docentes evaluados en la investigación sobreestimó su nivel de alfabetización ambiental y mantuvo ideas erróneas sobre cuestiones básicas del cambio climático relativas a geología, historia del clima o efecto invernadero.

   En la evaluación mostraron una elevada autopercepción de su competencia ambiental (una media de 4.07 sobre 5). Sin embargo, al enfrentarse a un test de conocimientos científicos objetivos, su rendimiento fue significativamente inferior (3.22 sobre 5).

   "Esta paradoja ayuda a comprender por qué la desinformación climática puede persistir incluso en las aulas", explica la doctora Guiomar Garrido, investigadora de UNIR y autora principal del estudio.

   Esto implica que muchas acciones sostenibles se realizan bajo premisas falsas, lo que debilita la capacidad de respuesta de la sociedad ante desafíos complejos. "Si actuamos basándonos en una confianza que no está respaldada por una comprensión sólida, nuestras decisiones ante la crisis climática pueden ser ineficaces", agrega la doctora Garrido.

   Además, la sobreconfianza de los docentes actúa como una barrera para el aprendizaje: "Cuando un profesional cree que ya domina una materia, disminuye su disposición a verificar fuentes o a actualizarse, lo que facilita la asimilación de noticias falsas o conceptos erróneos", señala la investigadora de UNIR.

RELACIÓN ENTRE ALFABETIZACIÓN AMBIENTAL Y COMPORTAMIENTO.

   Otro hallazgo clave del estudio es que una mayor disposición a actuar no se asocia con el conocimiento real, sino con el conocimiento autopercibido.

   Es decir, las personas que creen saber más sobre el medio ambiente son las que declaran estar más dispuestas a realizar acciones proambientales, independientemente de que su conocimiento sea correcto o no. En cambio, quienes poseen un mayor conocimiento real no necesariamente declaran una mayor implicación.

   Esto sugiere que los comportamientos suelen estar impulsados más por lo que los individuos creen saber que por su comprensión real.

   La investigación también arroja luz sobre el impacto de las emociones en la sostenibilidad. El estudio revela que las creencias sobre el futuro ambiental, ya sean optimistas o catastrofistas, no se relacionan directamente con una mayor disposición a actuar, lo que sugiere que ni la esperanza ingenua ni el alarmismo extremo son suficientes para impulsar el compromiso cotidiano.

UNA EDUCACIÓN BASADA EN LA REFLEXIÓN Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO.

   Estos hallazgos tienen implicaciones profundas para la educación ambiental. El estudio concluye que fortalecer la alfabetización ambiental entre los educadores es esencial para aumentar la conciencia sobre las limitaciones del conocimiento.

   "La alfabetización ambiental debe ser una piedra angular, pero requiere una formación especializada fundamentada en la Ciencia del Sistema Tierra (ESS)", señala el equipo investigador.

   "Es imprescindible -añade- que los docentes no solo dominen los contenidos, sino que fomenten la metacognición: la capacidad del estudiante para identificar y revisar sus propias ideas erróneas".

SOBRE UNIR.

   UNIR es una universidad que ofrece una educación superior de calidad a través de las tecnologías más innovadoras, siempre con el estudiante en el centro de su actividad.

   En España, imparte 55 grados, 155 másteres oficiales, 83 títulos propios y 4 programas de doctorado que tienen como objetivo acercar una educación integral y personalizada a los más de 90.000 estudiantes que trabajan en sus aulas presenciales-virtuales desde un centenar de naciones, principalmente en España e Hispanoamérica.

   Su método de enseñanza, adecuado a las demandas del mercado laboral, hace de UNIR una auténtica palanca social que rompe barreras y ayuda a que cada uno, esté donde esté, cumpla sus sueños de formación y de progreso personal y profesional.

   UNIR pertenece al grupo educativo Proeduca, que, junto a otros centros de enseñanza superior y no reglada, atiende a más de 105.000 estudiantes.

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