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LOGROÑO, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Franz Weber ha avanzado este martes el registro de una solicitud de información ante el Gobierno de La Rioja para conocer los pormenores de la cornada sufrida por una joven menor de edad en el término municipal de Nalda, durante un encierro realizado el pasado mes de agosto.
"Poco ha trascendido del suceso pero informaciones vinculan el hecho con la presencia de la menor en una supuesta zona de seguridad, una de las jaulas habituales que se instalan para estas convocatorias taurinas, donde uno de los animales habría logrado introducir el asta", ha indicado la organizaición.
La ONG internacional recuerda que en la comunidad pueden participar menores en encierros desde los 16 años e incluso con menos en otras convocatorias, "no existiendo el riesgo cero y suponiendo un peligro real para la integridad física y moral de estos grupos vulnerables".
Estas actividades apoyadas en muchos casos por administraciones locales y el propio Ejecutivo regional generan, con muchísima diferencia, un porcentaje de lesiones y heridas invalidantes que serían inasumibles socialmente en cualquier otra actividad. Participación de personas menores de edad y banalización del maltrato.
El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ha mantenido una postura contundente contra estas participaciones. En 2018 y 2026 advirtió a España reclamando "alejar" a toda persona menor de 18 años de cualquier práctica taurina, siendo espectadores o participando directamente. La Ciencia advierte sobre estos contextos de insensibilización.
Diferentes especialistas "han advertido acerca de la exposición de las personas menores de edad a contenidos violentos, comprobando alteraciones en su comportamiento y midiendo diferentes niveles de agresividad y ansiedad posterior", ha afirmado la Fundación.
Además del "evidente riesgo de que el niño sufra angustia e incluso efectos traumáticos originados por la exposición de escenas de agresiones violentas hacia humanos y animales, la exposición a la violencia en la infancia puede contribuir a la normalización de la violencia y fomentar actitudes de aceptación de la agresión", ha concluido.