LOGROÑO 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Dirección General de Obras Públicas contratará en un periodo aproximado de un mes las obras de reparación de las aceras del Puente de Hierro sobre el río Ebro en Logroño que tendrán un plazo de ejecución de un mes y supondrán una inversión de 59.964 euros.
Esta solución, que será provisional hasta que se ejecute la rehabilitación integral del puente, consistirá en delimitar con dos perfiles de sección cuadrada metálicos la zona de tránsito peatonal levantando las baldosas de la zona comprendida entre ellos y colocar como sustitución una capa de asfalto fundido de color granate de 2,1 centímetros.
De este modo se conseguirá una zona de paseo, nivelada y lisa, de un material que al poder seguir las deformaciones térmicas del puente no se despegará de la estructura inferior permitiendo el tránsito sobre las aceras con comodidad.
Las aceras del puente están formadas por una estructura metálica de largueros volados desde las vigas principales y asegurada mediante sujeciones (jabalcones) también metálicas. Sobre la estructura se apoyan una serie de viguetas en forma de artesa que a su vez sirven de apoyo de la primera capa de hormigón. Se colocó una segunda capa constituida por mortero tradicional y de 3 centímetros de espesor sobre la que se colocaron las baldosas adheridas con cemento cola.
Debido a la clara incompatibilidad de movimientos producidos por los efectos térmicos, las baldosas se han ido desprendiendo y presentan un deficiente estado actual, tanto desde el punto de vista estético como funcional.
La Dirección General de Obras Públicas del Gobierno de La Rioja está redactando el proyecto de rehabilitación integral del puente de hierro de Logroño que estará terminado para el último trimestre de este año.
Dicho proyecto se está elaborando basándose en el diagnóstico realizado por la Escuela Técnica Superior de ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Cantabria gracias a un convenio firmado entre dicha entidad y la Consejería de Vivienda, Obras Públicas y Transportes que tiene prevista la continua cooperación en actividades científicas de investigación y desarrollo tecnológico relacionadas con las obras públicas.
En lo relativo a apoyos, pilas y cimentaciones, los diferentes elementos se encuentran en buen estado. No obstante, es necesario instalar juntas de dilatación en ambos extremos del puente para evitar las fisuras del pavimento debido a los procesos de contracción y dilatación.
En cuanto a las vigas principales en celosía, se hace necesaria una limpieza de la superficie y las juntas, seguida de un sellado de las juntas para evitar la acumulación de humedad y un revestimiento que proteja los elementos metálicos de la corrosión.
En la estructura del tablero, es necesario reforzar las viguetas que recogen la carga del tablero y reposan sobre los largueros, bien sea mediante elementos auxiliares situados bajo los existentes actualmente, o mediante una solución más fiable y duradera de sustitución del tablero en su conjunto por otro más ligero y con un drenaje adecuado, con la ejecución de un nuevo forjado superior y pavimento.
Las pasarelas peatonales se encuentran en buen estado desde un punto de vista estructural, pero es necesaria una intervención sobre la superficie pavimentada que se encuentra en mal estado. Ciertas piezas muy concretas, como algunos tramos de la imposta, de largueros extremos y de las viguetas que sustentan el tablero precisan una sustitución, dado su estado precario.
El Puente de Hierro fue un proyecto potenciado por el político riojano Práxedes Mateo Sagasta y proyectado por el Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos don Fermín Manso de Zúñiga. Su realización, aprobada en julio de 1881 se llevó a cabo por la Compañía Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, con un presupuesto de 909.837 pesetas, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Logroño y el Ministerio de Fomento.
El puente consta de 11 vanos de 30 metros de luz cada uno apoyados sobre pilas formadas por columnas gemelas tubulares de palastro de hormigón hidráulico de 12,60 metros de altura, lo que hace un total de 330 metros de longitud, siendo todavía el puente más largo de La Rioja.
La estructura está formada por perfiles roblonados de hierro pudelado forjado según un esquema de 2 grandes vigas laterales formadas por cordones superior e inferior, montantes intermedios y diagonales en forma de cruz de San Andrés. A media altura se materializa el tablero que se apoya sobre un cajón reticulado también de perfiles que sirve a la vez para mantener la rigidez entre las vigas principales.
Por el exterior de las vigas principales vuelan dos aceras, referidas a la estructura principal por tornapuntas y acabadas con barandilla de hierro fundido. La anchura de la calzada es de 6,90 metros entre caras interiores de vigas y la anchura total del puente es de 11 metros.
Con el objetivo de analizar la situación actual del puente se ha realizado un estudio según el siguiente esquema de trabajo: un estudio del proyecto original, y de las reformas posteriores para recoger, en la medida de lo posible, las intervenciones y reformas; un examen del puente para delimitar los problemas que éste presenta y su alcance, así como las causas de su origen en la medida de lo posible.
También una caracterización química, microestructural y mecánica del material constituyente de la estructura y de sus productos de corrosión; un cálculo mediante el método de los elementos finitos de la capacidad portante del puente frente a la normativa IAP-98; un diagnóstico en el que se delimitará la situación real del puente y los principales problemas que se presentan; y una proposición de alternativas de reparación.