Archivo - Pedagoga propone hablar con los estudiantes sobre cómo se sienten ante la vuelta a las clases - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
En un momento que puede ser de estrés la teoría de las neuronas espejo explica cómo la forma de afrontar las situaciones es "contagiosa"
LOGROÑO, (EUROPA PRESS)
Septiembre es un mes de vuelta a la rutina, de retomar las clases pero, ante todo, no se debe convertir "en una amenaza". Así lo ha trasladado la pedagoga Ana María Reynoso, poniendo el acento en la necesidad de gestionar este momento "desde el adulto".
Cada final de agosto, ha relatado en una entrevista a Europa Press, asistimos al mismo "ritual", la familia empieza a preparar la vuelta al cole con mochilas nuevas, libros forrados, uniformes, agendas... Todo pensando para que no falte nada el primer día de clase.
Sin embargo, como pedagoga ha considerado que "dedicamos mucho tiempo a preparar lo que van a llevar" niños y jóvenes "en la mochila y poco a lo que van a llevar durante todo el curso en su cabeza y en el corazón".
Porque la "verdadera" vuelta al cole no comienza sólo cuando suena el despertador el 9 de septiembre, sino que empieza "mucho antes en casa" y, sobre todo, "en la manera en la que los adultos vivimos esa transición".
Reynoso, profesora del Grado en Pedagogía de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha señalado cómo hay niños que van a ver la vuelta con muchas ganas, deseando volver, encontrarse con sus amigos, jugar en el patio, ver a los profesores, volver a aprender y disfrutan con todo.
"Pero también hay otros niños que no quieren rutina, horarios, distanciarse de los padres; y que incluso les puede crear ansiedad, apatía, tristeza", ha indicado.
Por lo tanto, hay que "gestionarlo" desde una semana antes y como padres y madres "tenemos que dar las claves para que la vuelta sea lo más adecuada posible", empezando por las emociones que mostramos.
Así, la neurociencia y la psicología del desarrollo "llevan años demostrando que los niños aprenden, sobre todo, observando". "Es el funcionamiento de lo que llamamos las neuronas espejo", ha apuntado.
NEURONAS ESPEJO
La teoría de las neuronas espejo "nos ayuda a comprender por qué las emociones, las actitudes y la forma de afrontar las situaciones son tan contagiosas dentro de una familia".
Y es que estas neuronas "participan en la aprendizaje por observación y en la capacidad de aprender, imitar las acciones y estados emocionales de los que nos rodean".
"Nuestros hijos no sólo escuchan nuestros consejos, sino que nos están continuamente estudiando, nos están observando y aprenden más de lo que ven que de lo que oyen", ha explicado.
Por eso, "si durante los últimos días de agosto nos ven nerviosos, acelerados o quejándonos de que se ha acabado lo bueno es muy probable que interpreten septiembre como una amenaza".
En cambio, si nos observan organizando con serenidad, recuperando poco a poco las rutinas, nos oyen hablar del nuevo curso como una nueva etapa con retos pero, también, con oportunidades, con emoción, "aprenderán de una forma mucho más saludable a afrontar los cambios".
"Los niños incorporan conductas, estrategias emocionales y formas de resolver el problema a través de los modelos que tienen más cerca; y esos modelos somos nosotros, los padres", ha resaltado.
Otro de los grandes "errores" es pensar que la adaptación consiste "únicamente" en modificar los horarios unos días antes del inicio de las clases (algo que, por otro lado, resulta "beneficioso" porque hace que nuestro reloj biológico se vaya adaptando poco a poco).
"Pero la verdadera preparación va mucho más allá de un horario". Reynoso ha propuesto que los menores participen activamente de los preparativos de la vuelta al cole; algo con lo que, además, se trabajan la autonomía o la responsabilidad.
Así, "cuando un niño prepara su mochila, organiza su habitación y participa en tareas familiares, acordes a su edad, no sólo está ayudando en casa, está empezando a tener una serie de funciones, como la planificación, la organización o el autocontrol".
APEGO Y PODER TENER ERRORES
Por otro lado, ha incidido en la necesidad de tener "mucho cuidado" con las expectativas, "porque con frecuencia septiembre va acompañado de una lista interminable de propósitos".
"Queremos que nuestros hijos sean responsables, tengan muy buenas notas, practiquen deporte, aprendan idiomas, no tengan tanto tiempo en las pantallas y, además, sean felices; y olvidamos que crecer no consiste en hacerlo todo bien desde el primer día", ha subrayado.
Cuando un niño siente que sus adultos confían en él, respetan sus ritmos, que se equivoca y no pasa nada porque el error forma parte del proceso, se fortalece la autoestima y la motivación para aprender. En cambio, hay muchos niños que lo que perciben es una presión excesiva o expectativas que son poco realistas.
Se habla con frecuencia de la regulación emocional, del aprendizaje significativo. Sin embargo, "todas estas capacidades tienen un denominador común, que necesitan adultos que regulen externamente" y, de este modo, "que los niños aprendan a regularse".
Esto viene desde la teoría del apego. "Si tú le das esa confianza, esa seguridad, ellos aprenden con más calma y los momentos de cambio los van a afrontar con mayor calma". Una calma que "no elimina los desafíos, pero sí les va a proporcionar mucha más confianza para afrontarlos".
SENTARNOS A HABLAR
Cuando se va acercando el momento de esa vuelta al cole, Reynoso ha visto importante hablar de las emociones con ellos. Preguntarles qué les inquieta, cómo se sienten.
Y es que no es lo mismo si uno vuelve al mismo centro con sus amigos y con esos amigos estaba bien o si terminó el curso pasado con problemas en el aula; o si hay un cambio de centro.
"Muchos terminan la ESO y van a bachillerato o a Formación Profesional y todo eso les puede crear todavía mayor ansiedad", ha apuntado.
Por tanto, ha invitado a crear situaciones, dentro de la familia, en las que se puedan expresar con confianza y "hablar con ellos de diferentes situaciones escolares, tanto positivas como negativas", ha relatado.
"Porque", ha añadido, "no se nos olvide que al final les estamos preparando para la vida, y en la vida van a tener momentos buenos, momentos malos, momentos duros y momentos más fáciles".
Así pues, "hablemos con ilusión de qué es lo que vamos a hacer, de qué van a hacer en el centro, qué sienten con la vuelta". En el caso de los adolescentes "sólo hablarán cuando quieran" y "en ese momento hay que dejarlo todo y escucharles, porque hay que aprovechar".
Se trata de aprovechar momentos "distendidos" en los que la familia esté haciendo algo, porque es "cuando a lo mejor van a hablar". "Si le preguntas sin venir a cuento, sin estar en un momento distendido, ellos no te van a contar absolutamente nada", ha advertido.
Reynoso ha abogado por "disfrutar de los últimos días del verano, conversar sin prisa, jugar, reír, compartir tiempo de calidad, porque luego en el curso escolar es más difícil hacer todo esto".
"Y que no se convierta septiembre en una amenaza, que los niños necesitan límites, rutinas y organización, pero no sólo porque volvamos al cole", ha finalizado.