Invita a escuchar al público joven que sí consume vino y que busca "autenticidad" y algo "deliciousness" (exquisito)
LOGROÑO, (EUROPA PRESS)
El nomad sommelier Alberto Ruffoni, ganador del Spanish Wine Master, ha apelado a la necesidad de hacer "vinos ricos" porque, ha advertido: "No se está dejando de beber todo el vino, se está dejando de beber cierto vino".
Ruffoni ha acudido a Logroño para asistir a La IV edición del foro de la Asociación de la Industria Auxiliar del Vino (AUX) de La Rioja, 'Fortaleciendo la cadena de valor del vino', y dirigir una cata de vinos desalcoholizados y de graduación más moderada (de 5,5 y de 8 grados).
También ha ofrecido la conferencia '¿Y si no es cuestión de generación?', en la que ha planteado si el descenso en el consumo "no es un problema de la generación que viene, a la que estamos apuntando con el dedo como si fueran ellos quienes han generado un problema".
No obstante, ha negado que ambas cosas, los vinos desalcoholizados y la conquista del público más joven, estén, necesariamente, unidas. Lo que sí ha visto trascendental es "encontrar maneras que nos hagan disfrutar del vino, no como un método de hidratación, sino como un método de disfrute, de identidad social, hedonista".
"Y tenemos que hacer vinos ricos. Eso creo que es una de las claves, que los vinos estén buenos. Y creo que estamos fallando en esto", ha añadido.
Ha apuntado que se está dejando de beber, "precisamente, el vino que incide más sobre el volumen y las ventas, porque era el más mayoritario". Un vino "que se ha orientado a intentar reducir costos, bajando calidad".
VINOS DESALCOHOLIZADOS
El sumiller comprende "perfectamente" que Rioja "no se atreva" con los vinos sin alcohol, dado que "es cuestionable lo de llamar vino a un vino desalcoholizado, al que se le ha quitado lo que hace que sea vino".
El vino es el mosto de uva fermentado con contenido alcohólico y éste forma parte del proceso natural; "lo otro es desnaturalizarlo". Por eso, su elaboración "puede ser conflictiva para una denominación de origen que lo que protege es el vino", como Rioja.
No obstante, por otro lado, ha visto "claro" que cada vez hay más temperatura en el mundo, con el calentamiento global, y que somos conscientes de los efectos perniciosos sobre la salud y sobre la seguridad del alcohol.
"Ya no bebemos mientras trabajamos, ya no bebemos al volante, cosa que sí que hacíamos hace veinte años y eso reduce las ocasiones de consumo y también nos invita a encontrar maneras de consumir menos alcohol", ha relatado.
Por eso, ha reconocido la posibilidad de optar por los vinos desalcoholizados, o con menos grado alcohólico, en ciertas ocasiones, igual que existen las cervezas con baja graduación, "que es la que bebían los obreros en Inglaterra cuando trabajaban".
Puede ser "una oportunidad" bajar el grado al vino como algo "refrescante y que nos va a permitir tomarnos una copa, o dos, sin tanto efecto sobre la salud y sobre nuestra conciencia".
Una "oportunidad", sobre todo, que "tiene que ver con un estilo más ligero" en vinos que "están teniendo éxito y son tendencia", como los espumosos o los rosados.
Pero, "seguramente, no esté bueno" porque "el vino tiene alcohol", éste "volatiliza aromas" y "sin alcohol buena parte del vino se queda callado, no huele o huele poco".
CONECTAR CON EL PÚBLICO JOVEN
Ruffoni ha visto importante dejar de "culpar" al público más joven por no beber vino, considerando que se les está tratando de una manera paternalista. "Lo tenemos fácil, habría que escucharles, pero nos cuesta", ha dicho.
De este modo, "no entendemos muy bien qué es lo que hacen con su tiempo libre, con su identidad de género, sexual. Es como si hubiera una distancia y una brecha cultural enorme y, oye, son nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros primos, nuestros sobrinos".
Por ello, "habría que dejar de culparles y empezar a entender qué es lo que sí hacen; y una de las cosas que sí hacen es beber vino".
"Resulta que hay un porcentaje de esta generación a la que señalamos con el dedo que sí consumen vino pero eso no está interesando, nos están interesando los que no", ha afirmado.
Es un público, ha relatado, que busca en un vino con "autenticidad", que sepa "diferenciarse". "Quieren productos que estén buenos, que se los lleven a la boca y sepa rico, bien hecho; hecho para gustar". A este respecto se ha referido a una palabra en inglés que es 'deliciousness' (podría traducirse como exquisito o de lo más delicioso).
Por otro lado, ha invitado a reflexionar acerca de que "esta gente no tiene poder adquisitivo" y eso, ha dicho, "también es un problema" que, ha creído, "se nos olvida".
"Una de las claves sería darle poder adquisitivo a esta gente, y eso se hace fuera de la bodega, con decisiones políticas", ha indicado.