El artista Eugenio Merino exhibe su obra en 'ADN Galería'. - ALBERTO ORTEGA
MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -
Algunos artistas se han convertido en 'clásicos' de Arcomadrid a fuerza de regresar año tras año a la feria, más aún si, como es el caso de Eugenio Merino, lo hacen con obras que generan polémica o al menos reflexión
Merino es uno de los nombres propios de cada edición de la feria madrileña ARCO y en esta 45 edición lo vuelve a ser con 'Barril de derechos', pieza exhibida en ADN Galería y con el que cuestiona el "capitalismo fósil" y un modelo económico que, según denuncia, "no solo fomenta el uso de las energías fósiles, sino que además lo aumenta", en un contexto marcado por las guerras y la disputa por los recursos naturales.
"Todo eso conecta con lo que está a nivel de geopolítica, de cómo las guerras forman parte de un sistema que necesita también encontrar recursos. Y para ello, las guerras son el modelo clásico y esto sucede en Venezuela, en Irán o en Irak. Al final define bien un tipo de régimen que básicamente se fundamenta en el colonialismo, en el racismo y en la intervención militar", asegura en declaraciones a Europa Press.
El creador ya fue uno de los nombres propios de la pasada edición de ARCOmadrid con la instalación 'White Washing' en la que aparecían los rostros de Donald Trump o Elon Musk en unos platos dentro de un lavavajillas, una obra que, sostiene, le permitió seguir profundizando en los temas que le interesan. "El ascenso de la extrema derecha en España y su conexión con una internacional de derechas", ha señalado.
Preguntado por el espacio que tienen estas propuestas en una feria comercial, admite que "no es fácil" que ese binomio funcione, porque "ARCO es un mercado, un lugar para comprar y vender, y el arte político no es precisamente un superventas, aunque haya coleccionismo para todo".
"A veces intentamos encontrar el arte político en las ferias comerciales y ahí es donde yo creo que es más complicado que funcione ese binomio", agrega.
Sobre si los artistas y las galerías se atreven a levantar la voz, Merino considera que los artistas "sí tienen una voz política", y ensalza que ARCO permita tener voz política, pese a que eso conlleve "no tener una voz comercial". "Cada uno decide en qué situación quiere manejarse; en mi caso, yo me manejo en todo, porque lo que hago se vende también, pero no por ello tengo que eliminar mi pensamiento o mi ideología, que está en todas las piezas que hago absolutamente", concluye.
La 'provocación' de las obras de Merino viene de lejos y ya en 2010 llevó a Arcomadrid la pieza 'Escalera hacia el cielo', que mostraba tres creyentes (un musulmán, un católico y un judío) orando uno encima de otro para reflejar lo qu el llamo "la alianza de civilizaciones". Dos años después, el artista llevaba 'Always Franco', que reproducíauna escultura del diactador de ntro de una máquina de referescos. En otra ocasión, junto a Santiago Sierra, llevó a Arco, un 'ninot' gigante del Rey Felipe VI que acabó quemando un año después.
Por su parte, el artista Ramón Mateos firma la obra 'Fortaleza europea', que se exhibe estos días en ARCOmadrid en el 'stand' de la Galería Freijo, y con la que pone el foco en las personas en situación de vulnerabilidad y en los refugiados que llegan a las costas europeas.
"Esta obra la hice ya algún tiempo, pero sigue siendo completamente vigente. De alguna manera habla de los refugiados, pero en realidad es de cualquiera que esté en una situación de precariedad o vulnerabilidad. Y es que volvemos a estar todos en esa misma situación", ha asegurado en declaraciones a Europa Press.
Según describe la galería en su página web, 'Fortaleza europea' reflexiona sobre las personas que arriesgan su vida cruzando el mediterráneo para toparse con unas fronteras europeas cada vez más rígidas para los más desfavorecidos; y representa la posibilidad de acabar en una manta térmica ante las puertas de Europa. La obra tiene un precio de compra de 14.000 euros.
UNA MANTA TÉRMICA PARA TODOS LOS VULNERABLES
Mateos detalla que la pieza está realizada con tinta azul sobre una manta térmica, dejando a la vista unas estrellas en el centro que muestra la bandera europea. "Aparece el símbolo de todos sobre un elemento que sirve para cuidarnos en situaciones de vulnerabilidad, ya sea para abrigarte o por hipotermia, pero a su vez se ve la otra cara de las mantas térmicas que es plateada y se utiliza para cubrir los cuerpos cuando ya ha fallecido alguien", ha explicado.
El autor confiesa que en las primeras horas de ARCOmadrid la gente identifica "rápido" el sentido de la obra y subraya la carga política de su propuesta. "Lo que hemos construido para cuidarnos, al mismo tiempo nos expulsa, no nos cuida y nos convierte todavía más vulnerables. Y a veces hasta en diana de las decisiones que se toman", remarca.
El año pasado, Mateos también dio que hablar con la obra '7.291', una cortina de aluminio anonizado con cadenas colgadas del techo, que alude al documental homónimo de Diego Galán y a la plataforma de familiares de fallecidos en residencias de mayores de la Comunidad de Madrid.
"Esa obra tiene que ver con 'Fortaleza europea' porque quien tiene la responsabilidad de cuidarnos al final no nos cuida. Damos nuestro voto, apoyo y responsabilidad y a veces no se ejerce", denuncia.
Asimismo, admite que no hay muchas galerías que apuesten por obras de contenido político porque "no solo es el interés de las obras sino la defensa a los artistas". "Cuesta encontrar galerías que apuesten por este tipo de obras y que permitan al artista hablar de cosas que forman parte de la vida social", agrega.