Absuelto un fisioterapeuta de abuso sexual a una clienta durante un masaje

Europa Press Madrid
Actualizado: viernes, 4 febrero 2011 15:37

MADRID 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto a un fisioterapeuta de un delito de abuso sexual al no considerar acreditado que cometiera esta infracción penal contra una clienta en una consulta situada en Arroyomolinos.

En el juicio, que se celebró el pasado octubre, el procesado aseguró ante el tribunal que le juzgó que la denunciante creó "un clima sensual" que le indujo a los tocamientos, a su entender, "consentidos".

En la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, los magistrados indican que "no tienen la certeza sobre si el acusado pudo conocer la inexistencia o insuficiencia de consentimiento por parte de la clienta para pasar del masaje terapeútico al erótico".

La resolución añade que podría haber existido "una inicial aquiescendia, aunque posteriormente ella se arrepintiera", pues "solo así puede comprenderse que esta última no se levantara al mínimo contacto no deseado".

Así, explica que el consentimiento no excluye la tipicidad si se otorga en el marco de una situación de superioridad, un supuesto que la Sala no aprecia al asegurar que "ella es una persona adulta que además regenta una peluquería, con contacto diario de clientes, lo que permite atribuirle un nivel de experiencia, sin que se encontrara en situación de inferiodidad

Además, la Sala señala que su denuncia se interpuso después de que la entonces pareja de la clienta agrediera al acusado por los hechos producidos el 7 de abril de 2009. "La denuncia vendría a justificar aquél comportamiento de su ex pareja, a la que reconoce haberle contado lo sucedido, y que éste le animó a denunciar", recoge el fallo.

El fiscal aseguraba en su acusación que el procesado, aprovechando que se encontraba dando un masaje, en su condición de fisioterapeuta, en una consulta profesional en Arroyomolinos, a Rosa Ana G. G. y encontrándose ésta desnuda de cintura para arriba y tumbada boca abajo en la camilla de la consulta, pidió que ésta se bajara los pantalones.

El argumento empleado era que iba a extender el masaje hasta el nervio ciático. Previamente, Javier M. A. había cerrado la puerta con llave y, en la nueva situación, y con el objeto de satisfacer sus instintos libidinosos, comenzó a tocarla los pechos y a tocar y besar sus glúteos de aquella en diversas ocasiones.

Tras otros tocamientos, la víctima saltó de la camilla y se vistió precipitadamente, saliendo de la consulta no sin antes forcejear con el fisioterapeuta, quien la besó y la conminó a que dijera a nada a nadie.

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