MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un acusado de asestar más de veinticinco puñaladas a su mujer ha declarado este lunes en el juicio que "nunca" tuvo intención de matar a su pareja y que en el momento de los hechos perdió el sentido al no ser consciente de que tenía un cuchillo durante el forcejeo que mantuvo con la víctima.
"Estaría mi cuerpo, pero no mi espíritu"", ha replicado Lorenzo Máximo I. D. al fiscal durante su declaración en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid. El procesado, de origen peruano, se enfrenta a 25 años de cárcel por un delito de asesinato cometido el 14 de agosto de 2014 en Móstoles.
En el inicio del juicio, el representante fiscal ha defendido que los hechos se enmarcan en un delito de asesinato, dado que el procesado se ensañó con la mujer. En cambio, el abogado defensor sostiene que se trata de un homicidio, ya que su cliente no tuvo intención de matarla.
Al inicio de la comparecencia, ha querido pedir perdón a sus hijos, a su familia y a la sociedad. Tras ello, ha relatado las circunstancias que le llevaron a matar a su mujer, con quien llevaba más de veinte años.
En el momento de los hechos, la pareja atravesaba un momento crítico, sopesando la posibilidad de separarse. Según el acusado, tuvo conocimiento de que su pareja estaba manteniendo una relación con otro hombre. Lo supo al quitarle una noche el teléfono para averiguar quién era el hombre con el que hablaba de forma constante.
El día de los hechos, se produjo una fuerte discusión en la que, según el acusado, la mujer le llegó a golpear y a arañar. "Me alcanzó en el pasillo y empezó a golpearme. No era la primera vez. Cogí un cuchillo para asustarla", ha narrado.
Tras ello, entró en el salón y la mujer se le abalanzó. "No sabía sus intenciones. Después, yo ya... Estaría mi cuerpo, pero no mi espíritu. Ella me atacó. Yo perdí el sentido de lo que hacía. No me daría cuenta de que tenía un cuchillo y empecé a golpearla", ha contado.
El fiscal le ha preguntado sobre cómo se explica que la mujer tuviera "tajos" en los brazos, muslos y otras partes del cuerpo, a lo que éste ha insistido en que eso era imposible. "¿Quiere que le enseñe la fotografía del cadáver?", le ha preguntado el fiscal. "No quisiera señor fiscal", le ha respondido.
El representante de la Fiscalía sostiene que la hija de la pareja salió tras ver el cuerpo de su madre de la casa para alertar a los vecinos. Sin embargo, el hombre sostiene que fue él quien llamó al 091. "Lo he hecho. He matado a mi mujer. Que venga la Policía", dijo entonces.
RELATO DE LOS HECHOS
Según el fiscal, los hechos se produjeron el 14 de agosto de 2014 en el domicilio que compartían en Móstoles ante la presencia de su hija, menor de edad.
Mientras cenaban, el acusado asestó de forma sorpresiva a su pareja diversas puñaladas por todo el cuerpo con la intención de causarle la muerte. Con el deseo de aumentar su sufrimiento le dio simultáneamente diversas cuchilladas en los miembros superiores, inferiores, abdomen, pecho y cara mientras todavía se encontraba viva. Utilizó para matarla un cuchillo de cocina de treinta centímetros, de los que diecisiete eran de hoja.
La víctima no tuvo oportunidad alguna de defenderse y falleció minutos después de iniciado el ataque, a las 22:30 horas. La hija de la pareja, de diez años de edad en el momento de los hechos, presenció la brutal muerte de su madre y salió de la casa en compañía de su perro y de una maleta. Fue quien alertó a los vecinos que llamaron a la Policía.