MADRID 5 Abr. (EUROPA PRESS) -
El presunto asesino de Carlos Jarry, Ignacio R., ha confesado este lunes en el juicio sobre el caso que le disparó tras arrebatarle el arma y ante las amenazas que profería a su familia. Sin embargo, ha indicado que no le conocía mucho y pensaba que era un "raterillo" de Vallecas y no "el jefe de los 'aluniceros'".
Jarry, que tenía más de 30 detenciones anteriores, la mayoría por robo con fuerza y antecedentes también de tenencia de arma murió tras recibir siete impactos de bala el 12 de enero de 2008. Las investigaciones policiales apuntaron a un ajuste de cuentas.
Sin embargo, los tres procesados han negado este lunes este extremo e incluso han afirmado desconocer la peligrosidad del asesinado. Según el detenido Rafael R.D., todo comenzó cuando en diciembre de 2007 dos personas amenazaron a su mujer en el portal de su casa y le aporrearon la puerta exigiendo que él les pagara 40.000 euros que supuestamente habían robado a famoso 'alunicero' más 30.000 euros de multa. Le amenazaron con dar muerte a su familia si no cumplían con esta exigencia.
Rafael R.D. señaló durante el juicio que tras hablar con amigas éstos le comentaron que había un tal 'Rafi' o 'Rafita' que vivía en el Ruedo de Moratalaz implicado en estos negocios ilegales y que tenía problemas con Jarry "y de ahí podía venir la confusión".
"Un amigo me da el teléfono de un amigo de Carlos para concertar una cita con él y hablar. Al final quedamos en el Burguer King de la Albufera y me encuentro con dos personas agitanadas que me dicen que pague el dinero y que no les chulee. Yo les dije que se estaban confundiendo pero no me hacen caso y me comentan que tengo tres días para pagar", ha indicado.
Ignacio ha asegurado que pocos días después, el 9 de enero, llamó a la Policía alertando de lo ocurrido pero, cuatro días después, todos los encausados se encontraron en el bar Belén para ver un partido de fútbol. Allí han indicado que se vieron casualmente con otra persona, un tal Rubén, que le indicó que conocía dónde se hallaba en ese momento Jarry para poder hablar con él y solucionar el asunto. "Me dijeron en ese momento que si avisábamos a la Policía que nos podía matar", ha señalado
Sin embargo, los tres emprendieron el viaje en dos coches distintos sin ningún arma ni protección, han señalado. En un vehículo viajaba el tal Rubén, que ni ha sido detenido y hasta ahora su nombre no había aparecido en el procedimiento, y Rafael; mientras que en el otro vehículo, siguiéndole iba conduciendo David y de copiloto Ignacio.
En un garaje de Arganda pararon el vehículo. "Rafa hizo un gesto de que aparcara allí. Nosotros aparcamos y Rafa sube al coche nuestro y estábamos los tres. En ese momento sale Jarry y yo le digo que es él. Le digo a Rafa que yo voy a hablar con él", ha señalado Ignacio R.G. Ha argumentado que quería hablar antes con él para que no se enfrentara directamente con su cuñado. Además, ha dicho que, como el hermano mayor de la familia, se sentía responsable de esa misión.
A preguntas del Ministerio Fiscal, el detenido ha negado que saliera del coche con una arma escondida en algún tipo de prenda, aludiendo a una confesión policial de David O.M. en este sentido. "Salí del coche y le pregunté si era Carlos 'El Gordo' y que yo era el cuñado de Rafa. En ese momento se le puso cara de loco. Me preguntó quién había sido la perra chivata que le había dicho donde estaba. Yo ahí me quedé sorprendido y le dije que o dejaba en paz a mi familia o avisaba a la Policía", ha explicado Ignacio.
"Entonces me empezó a llamar maricón y que me gritó que me iba a matar. Sacó un arma de una riñonera y yo me abalancé contra ella. Forcejeamos y hubo dos disparo. El arma se cayó en la acera contraria. En ese momento corrimos los dos hacia la acera contraria y cogí el arma. Le dije que me dejara, pero él me enseñó el brazo, del que salía sangre, me dijo que no sabía lo que había hecho y amenazó con matar a mí y a mi familia. En ese momento no sabía lo que hacer y disparé", ha confesado.
El presunto autor material ha añadido que no disparó ni por detrás ni de lado, al jefe de los 'aluniceros', pero no se acuerda de cuántas balas descerrajó. "Sólo sé que hubo dos disparos durante el forcejeo. Estaba aterrorizado. Había cometido un hecho repugnante. No hubiera sido capaz de hacer un acto así en mi vida. Tres años después, todavía no entiendo lo que pasó; fue todo tan rápido y surrealista", ha reconocido entre lágrimas.
Tras el hecho se montó en el coche que conducía David y en el que iba como copiloto Rafael y emprendieron la huida. "Yo estaba en estado de shock, sólo pensaba en mis hijas. Rafa estaba muy nervios y David estaba blanco, tiritando y se le caló el coche", ha apuntado Ignacio.
Durante su declaraciones, tanto Rafael R.D. como David O.M. han asegurado que oyeron unos petardazos y tras ello a dos personas correr. "Yo vi a una persona disparando, pensaba que era Jarry disparando a mi cuñado. Pero vi a mi cuñado acercándose al coche, al que subió con un pistola. Le pregunté qué había pasado y él no paraba de gritar que le había buscado la ruina", ha añadido.
En la huída, en un punto de la carretera A-3 dirección Madrid Ignacio tiró el arma. Poco después, a la altura de Rivas-Vaciamadrid, vieron una patrulla de la Guardia Civil y se percataron de que les estaban siguiendo. Ya en Madrid les dieron el alto y les detuvieron, han concluido los tres procesados.