Actualizado 04/07/2015 10:07 CET

La ampliación del Metro o el soterramiento de la M-30 hicieron del político el 'faraón' de Madrid

Alberto Ruiz Gallardón
EUROPA PRESS

MADRID, 23 Sep. (EUROPA PRESS) -

La extensión de la red de Metro, el soterramiento de la M-30 o la creación de la superficie de Madrid Río son proyectos "faraónicos" que han hecho que se conozca al hasta ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, como el 'faraón' de Madrid, tal y como se referían a él sus adversarios en la arena política, tanto fuera como dentro de su propio partido.

Gallardón llegó a la Presidencia de la Comunidad en 1995, cargo en el que repetiría tras las elecciones de 1999 y durante los escasos meses que compaginó este puesto con el de alcalde de Madrid después del estallido del 'tamayazo', que entregó el Gobierno regional de nuevo a los populares.

Al político madrileño le deben la llegada del Metro a nuevas zonas de Carabanchel, a Mirasierra, a Las Rosas, a los municipios del sur de la región, como Alcorcón, Móstoles, Leganés y Getafe... aunque sus ocho años al frente de la Real Casa de Correos también estuvieron marcados por las críticas de la oposición, que le afeaban que le interesaran más las obras que las personas.

En 2003 estrenó el bastón de mando del Ayuntamiento de Madrid, que conservó hasta diciembre de 2011, cuando decidió dejar de ser primer edil, en favor de Ana Botella, para dar el salto a la política nacional.

Como alcalde hizo suya la idea de acabar con las brechas urbanas, lo que le llevó a dirigir el soterramiento de la M-30, unas obras que pusieron 'patas arriba' a la ciudad durante años y en las que corría el rumor de que el propio Gallardón controlaba su avance por las noches a bordo de su motocicleta, una de sus grandes pasiones.

Estos trabajos 'faraónicos' fueron la punta de lanza de la oposición, que afeó al alcalde que los acometiera sin más aportación económica que la municipal y que ha tenido consecuencias como que el Ayuntamiento tenga una deuda que "hipoteca el presente y futuro de los madrileños". "Y que tendrán que pagar nuestros nietos", han reiterado siempre desde las filas de la oposición.

El sueño olímpico madrileño vibró de la mano de Alberto Ruiz-Gallardón. Fueron tres las intentonas, una de ellas ya con Botella como alcaldesa, y en todas Madrid se quedó con las ganas mientras que la sociedad se dividía entre los que apostaban por traer los Juegos ante la inyección económica que generarían y los que veían que era una pérdida de dinero, con proyectos que quedaron a medio hacer.

El traslado de la Casa de la Villa al Palacio de Cibeles como sede institucional por 500 millones fue otro de los puntos más polémicos de la gestión de Gallardón como alcalde, en cuyos mandatos tuvo que enfrentarse al escándalo del caso Guateque --la concesión de licencias por parte de algunos funcionarios previo paso por caja--, a la instalación de los parquímetros en cascos históricos de la periferia y a la creación de la Tasa de Basuras.

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