Actualizado 22/03/2011 21:38 CET

Botella culpa a Industria de que el proyecto de biogás de Valdemingómez no esté en marcha por los "constantes retrasos"

Planta de biometanización de Valdemingómez
EUROPA PRESS/AYUNTAMIENTO DE MADRID

MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

La delegada de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, ha culpado este martes al Ministerio de Industria de una serie de "constantes retrasos" por los que a día de hoy no es una realidad el proyecto de emplear el biogás generado en las plantas de Las Lomas y Las Dehesas de Valdemingómez.

Botella ha expuesto en la comisión ordinaria de Medio Ambiente que, "a pocos días de que concluyan los 24 meses para que finalice el periodo de preexplotación del complejo de biometanización, está pendiente la necesaria autorización del Ministerio de Industria para poder inyectar en la red general de gas natural de Enagás".

A eso ha añadido que el Ayuntamiento sí ha dispuesto de toda la infraestructura necesaria y ha concluido las obras para las conexiones. También ha comprobado que todo funciona y que la calidad del biogás es la adecuada. "No comprendemos el retraso del Ministerio", ha criticado la edil.

Todo ello después de añadir que el Gobierno de la Nación "no ha transpuesto la Directiva europea ni ha regulado los nuevos biocombustibles ni ha establecido medidas económicas de apoyo a los mismos".

Asimismo, la edil ha hecho un resumen del periplo de estas instalaciones, desde que se firmaron los contratos de preexplotación en marzo de 2009 hasta que en junio del mismo año se informó del proyecto al Ministerio. Ya en septiembre Enagás, como propietaria de la red de transporte de gas natural, solicitó la conexión de la planta con la red general a Industria y en diciembre, ante la falta de resolución, el Ayuntamiento remite un escrito al Ministerio para que se agilizasen los trámites de la solicitud de Enagás.

El pasado 11 de febrero el Ministerio contesta que la resolución se daría a conocer "en los próximos días" aunque, como ha detallado Botella, "apuntan a la falta de un marco regulatorio para proceder a la inyección, una regulación que corresponde al Estado". El 2 de marzo remiten una nueva solicitud de agilización. "Lo único que no funciona en las biometanizadoras de Valdemingómez son los constantes retrasos del Ministerio", ha zanjado la 'popular'.

AUTOBUSES SIN BIOGÁS

Ante esto, el portavoz socialista de Medio Ambiente, Pedro Santín, ha apuntado que para utilizar el biogás prometido en los autobuses de la EMT "no se necesita ninguna conexión con Enagás", a lo que ha sumado que la flota municipal aún no hace uso de este combustible.

"¿A qué vienen estas peticiones al Gobierno si en 2007 ya se habían comprometido a ello? Esas dos plantas no funcionaban hasta la fecha a pesar de haber gastado 112 millones, un 120 por ciento más del precio inicial de adjudicación (51 millones). Ese sobrecoste y cuatro años después no funcionan", ha denunciado el socialista.

Es por eso que considera que el proyecto no es más que "una chapuza, despilfarro a manos llenas dinero público, un tocomocho y un trato de favor a las constructoras de las plantas". También ha añadido que hubo que cambiar el proyecto técnico inicial de biometanización porque el original no garantizaba su funcionamiento.

Por su parte, Botella ha matizado que lo que se prometió en todo momento fue una "equivalencia" entre el gas que saldría de la biometanización y el que necesitaría una serie de autobuses. "Se insufla en la red natural de gas y no es exactamente el gas de la biomentanización el que va al autobús de la EMT", ha explicado.

En cuanto a un posible trato de favor, Ana Botella ha preguntado si también lo es el paso que hizo el Ministerio de Fomento de los 259 millones iniciales a los 570 finales de las obras de Cercanías en Sol y "más de dos años de retraso".

Sobre el contrato de explotación, la edil ha argumentado que sirve para conocer exactamente los parámetros a poner en los pliegos de condiciones, a lo que ha añadido que una de las causas por las que ha aumentado el precio, "aunque infinitamente menos" de lo señalado por el PSOE, fue para evitar los errores cometidos por plantas similares en Barcelona y La Coruña. Y es que en ellas los digestores acabaron estropeándose por introducir una textura incorrecta en ellos.