MADRID 29 May. (EUROPA PRESS) -
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, se ha trasladado este martes a Puente de Vallecas para visitar las obras de la Cuenca del Abroñigal, que estarán finalizadas en dos meses, donde ha expuesto que la capital "está a la cabeza de Europa en el cumplimiento de las directivas sobre tratamiento de aguas residuales urbanas".
Parapetada con el casco y el chaleco obligatorio en toda obra, y acompañada por el delegado de Seguridad, Medio Ambiente y Movilidad, Antonio de Guindos, la alcaldesa ha detallado que estos trabajos tienen como objeto mejorar la capacidad de la red de saneamiento en la cuenca de Abroñigales, enmarcadas en el plan de mejora de la calidad del agua del río Manzanares.
Para ello ha sido necesaria una inversión de 32 millones de euros, financiados en un 75 por ciento con fondos europeos gracias a que el Ayuntamiento ha hecho los deberes. Y es que, como ha subrayado la primera edil, "no todos los fondos europeos se gastan porque no todas las administraciones hacen lo necesario para tener fondos europeos".
Con esta obra se consigue aumentar en un 40 por ciento la capacidad de esta parte de la red de saneamiento, que recoge la mayor parte de las aguas procedentes de la mitad este de la ciudad. En este punto, la primera edil ha subrayado que la capital "está preparada para retener y depurar adecuadamente los incrementos bruscos de aguas residuales producidos por lluvias torrenciales".