Manuela Carmena en la presentación de la temporada del Teatro Español
EUROPA PRESS
Actualizado: viernes, 3 febrero 2017 11:34

Cree que es un tema que parece que "no acaba de calar"

MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha lamentado este viernes que todavía se viva en "una sociedad que no ha reconocido el enorme peso y trascendencia que tiene la sexualidad en los seres humanos" ante "la inmensa monstruosidad" que se produce la práctica de la mutilación genital en algunas mujeres.

Carmena y representantes de todos los grupos municipales del Consistorio capitalino han acudido esta mañana al Congreso Internacional 'Aspectos socioculturales y legales de la mutilación genital femenina'.

Tras celebrar el apoyo y la presencia de todos los grupos, la regidora madrileña ha destacado que el conjunto del Ayuntamiento de Madrid apuesta por "algo que es trascendental" y que no pueden más que hacer que "todo lo que esté en su mano para colaborar" en su erradicación.

"Cuando se habla del terrible problema que significa la mutilación genital femenina siempre queda la sensación de que aunque es un tema de gran gravedad extraordinaria y que supone un sufrimiento a la integridad total de todas las mujeres que lo sufren, parece que no acabara de calar", ha criticado.

Así, ha señalado que parece como "si la sociedad en general no estuviera suficientemente preocupada como debería estar"." A veces reflexiono y pienso que sucedería si en lugar de hablar de una mutilación genital se hablara de que a las mujeres se le cortan los brazos o que se las deja ciegas".

"Qué quiere decir esto. Que aunque nos parezca mentira, todavía vivimos en una sociedad que no ha reconocido el enorme peso y transcendencia que tiene la sexualidad de los seres humanos, la dimensión de la sexualidad. No es algo más. Es algo que forma parte de la absoluta integridad del ser humano. De algo que lo completa y lo define. Por eso no puedo abstraerme de hacer estas comparaciones", ha reseñado.

Por ello, ha insistido en que esta práctica supone "privarlas de su sexualidad" y "humillarlas", algo que ve como "una inmensa monstruosidad". "Hay que reflexionar y hacer todo lo que esté en nuestras manos para cambiarlo", ha concluido.

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