Comienza tras 15 años de reivindicaciones la demolición del CEIP Pintor Rosales para su posterior construcción

Actualizado 19/10/2009 14:29:16 CET

MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Después de quince años de reivindicaciones de las familias, la demolición del CEIP Pintor Rosales, en Chamartín, comenzó esta mañana con el objetivo de que, en pocos días, cuando se consiga la licencia de obras, se inicien los trabajos de construcción del nuevo centro, que en ocho meses, estará listo para acoger de nuevo a sus 250 alumnos.

La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, acompañada del concejal presidente de Chamartín, Luis Miguel Boto, fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a esta demolición que ha contado con un presupuesto de 300.000 euros y que dará paso a un nuevo centro de línea 2, con seis aulas de Infantil y 12 de Primaria, sustituyendo al antiguo, en pie desde 1974.

"Era una de las mayores reivindicaciones por parte tanto del claustro como de las familias de los alumnos", indicó Figar, quien señaló que hoy es un "buen día" porque ya se ha hecho realidad esta demolición después de que los padres la lleven solicitando desde hace más de 15 años. "Sabían que estaban en un programa de inversiones pero nunca acababa de llegar", apuntó.

A diferencia de otras remodelaciones de centros, donde los padres se han negado al traslado de sus hijos, en esta ocasión las familias no han tenido problema alguno y con "plena conformidad y apoyo" han permitido que los alumnos hayan sido trasladados al colegio Conde Santa María de Babío, en San Blas, junto con sus profesores, para poder así continuar con sus clases.

Se trata del centro más cercano que tenía la Consejería de Educación para poder realizar el traslado --tienen colegios vacíos para este tipo de actuaciones--. El Gobierno regional se ha encargado de habilitar un servicio de transporte escolar gratuito, una ruta de unos 25 minutos que permite que los niños inicien y terminen las clases con el mismo horario que tenían.

De hecho, la única diferencia es que ahora tienen jornada continua. Llegan los cuatro autobuses a las 9 horas, a las 9.30 comienzan las clases hasta las 14.30. Después tienen una hora para comedor y posteriormente llegan a sus casas alrededor de las 16 horas para continuar, aquellos que las tienen, con las actividades extraescolares.

Precisamente, según la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del colegio municipal, las actividades fuera del horario escolar son las que más se han visto resentidas. Deportes como el fútbol o el baloncesto, el ballet o los talleres de inglés se han tenido que suspender porque no hay sitio donde poder desarrollarlas.

No obstante, el colegio Patriarca Obispo Eijo Baray, en Lope de Hoyos, 40, ha cedido parte de sus instalaciones para que algunos de los niños del Pintor Rosales pueda continuar con las actividades que se venían llevando a cabo. Asimismo, las matriculaciones tampoco se han visto afectadas y tan sólo una veintena de niños no han continuado en el colegio con motivo del traslado.

ADAPTACIÓN A LA NORMATIVA

"El Gobierno regional está comprometido con que los centros educativos de la región tengan infraestructuras de calidad y que los alumnos gocen de las mejores para aprender, jugar y hacer deporte", apuntó la consejera de Educación, quien señaló que este centro, por el contrario, no reunía las condiciones.

Las obras del nuevo colegio supondrán modernizar el edificio y adaptarlo a la normativa en materia de eliminación de barreras arquitectónicas y protección contra incendios. También tienen intención de ampliar las aceras de acceso para la mayor comodidad de los alumnos. Todo ello, con un presupuesto de 4,2 millones de euros.

Según los padres del colegio, durante estos años, el edificio tenía problemas puntuales con la calefacción, "que perdía calor", con goteras, con la fachada, la cubierta, las persianas, las tuberías o las vallas de las ventanas, que estaban oxidadas. "Eran problemas que no eran muy grandes pero sí puntuales", indicaron, mientras mostraban su "satisfacción" por el inicio de los trabajos.

El nuevo colegio, en una parcela de 4.509 metros cuadrados, tendrá una superficie construida de 3.624 metros cuadrados y albergará, junto a las aulas polivalentes para Infantil y Primaria, cuatro aulas pequeñas de grupo, sala de usos múltiples, aulas de informática, biblioteca, gimnasio, comedor y zona de administración.

Tendrá capacidad para 450 plazas, 300 de Primaria y 150 de Infantil, y, si todo sale según lo previsto, podrá estar en funcionamiento en el curso 2010-2011. "Vamos a correr todo lo posible", señaló Figar, quien explicó que la diferencia entre remodelarlo y tirarlo era mínima, y decidieron quedarse con la segunda opción.