MADRID 23 Nov. (EUROPA PRESS) -
El concejal-presidente del distrito madrileño de Villa de Vallecas, Ángel Garrido, ha recordado a los vecinos de la zona que ya se ha ordenado precintar, e incluso reprecintar, los antiguos salones de boda OMA, en la calle Sierra Gador, donde el pasado domingo siete policías nacionales resultaron heridos leves y once personas fueron detenidas por una pelea que comenzó cuando los agentes acudieron al lugar para defender a una mujer que había denunciado maltrato.
En declaraciones a Europa Press, Garrido ha indicado que el 21 de octubre de 2009 se dictó la primera orden de precinto, al comprobar la Policía Municipal que en el lugar se estaban desarrollando actividades de discoteca, cuando la licencia permite sólo la actividad de salón de bodas.
Sin embargo, los agentes municipales han detectado en varias ocasiones "incumplimientos del precinto", habiendo llegado incluso a reprecintar el lugar el pasado 13 de octubre. Las actas levantadas por la Policía Municipal han sido ya enviadas tanto a la Comisaría de Policía Nacional como al Ministerio Fiscal, al tratarse de "una falta penal".
"Los vecinos dicen que no hemos hecho nada, pero hemos precintado ya dos veces. Los dueños rompen el precinto y nosotros no podemos hacer más. El asunto está en manos del juez y, mientras tanto, no podemos hacer nada", ha asegurado Garrido.
Además, el concejal ha asegurado que la Junta Municipal de Distrito envía "todos los fines de semana, de viernes a domingo, a patrullas a la zona para que ejerzan acciones preventivas", pero ha insistido en que, "administrativamente, desde el Ayuntamiento no se puede hacer más" hasta que haya una resolución judicial.
El pasado domingo, siete policías resultaron heridos al intervenir en una pelea que se saldó con once detenciones. Sin embargo, los vecinos aseguran que esta situación no es nada excepcional, ya que hay peleas de forma habitual desde hace tres años entre los "extranjeros que viven en el local".
Además, aseguran que también sufren problemas de destrozos del mobiliario urbano porque "cuando van borrachos hacen lo que quieren y no respetan ninguna ley", así como de olores por los orines. Muchos de los vecinos tienen incluso miedo.