Archivo - El abogado del caso y primo de la víctima, Aritz Alfajeme Toribio. - Marta Fernández Jara - Europa Press - Archivo
MADRID, 17 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los acusados del asesinato de Iván Toribio, el joven que murió de una puñalada en el corazón en febrero de 2019 en Anchuelo, han sido condenados a 18 años de cárcel cada uno tras ser declarados culpables de un delito de asesinato por un jurado popular.
Conforme al veredicto del jurado, ha quedado probado en la vista oral que ambos acusados se pusieron de acuerdo para dirigirse a la vivienda de Anchuelo donde vivía quien a la postre sería su víctima. Su intención era que Iván abandonara el domicilio y que otro familiar lo ocupara.
En los hechos probados, se relata que los condenados, "siguiendo el plan previamente concertado, entraron en la vivienda, discutieron con el joven y para asegurarse el propósito de causarle la muerte o, al menos, representándose esa posibilidad, Adolfo y Libertad, de forma súbita y sorpresiva, descolgaron unos machetes que había en la pared" y ambos le provocaron golpes y cortes que acabaron con su vida media hora después de empezar los hechos.
La sentencia aclara que es justamente por la alevosía con la que se perpetró el delito por lo que debe considerarse un asesinato, circunstancia que viene acompañada además "del ánimo de conseguir la muerte sin ofrecer a la víctima posibilidad alguna de defensa" y sin que haya "resultado de riesgo" para quien acomete la acción.
"Atacar de forma repentina y dentro del recinto de la casa de su amigo a quien está desarmado y no se espera la agresión, comporta inexorablemente una situación de inferioridad a la víctima que se agrava cuando los agresores utilizan dos machetes de grandes dimensiones", recoge el fallo. Y los dos condenados son culpables del hecho, dicen los magistrados, porque la "coautoría no requiere que cada uno de los coautores ejecute en su integridad el verbo de la acción descrita como delictiva".
"Cualquiera puede entender -manifiesta la sentencia-, que el empleo por parte de Adolfo de uno de los machetes, con el que golpeó la cabeza de Iván, o la utilización del otro por Libertad para herirle en el tórax con afectación del corazón, (los convierte) en coautores del delito en virtud del principio de imputación recíproca".
El fiscal solicitaba quince años de cárcel para Libertad M. y Adolfo V. por un delito de homicidio, mientras que la acusación particular elevaba a 25 años su solicitud al entender que lo ocurrido tenía un encaje penal en un delito de asesinato al estar premeditado y producirse de forma sorpresiva por la espalda.
El fiscal del caso, Ignacio Stampa, mantenía la tesis que detrás del crimen había una mafia okupa que quiso quitarle el piso en el que residía de forma ilegal en una corrala y por el que había pagado para dárselo a un vecino del mismo edificio, versión corroborada por los testigos presenciales.