MADRID, 8 Oct. (EUROPA PRESS) -
Las defensas de dos de los tres acusados de asesinar a un alunicero, apodado 'El Pimiento', han reconocido que sus clientes le dispararon un tiro en la cabeza cuando uno de ellos iba a pagarle una deuda, si bien han precisado que lo hicieron por el miedo que tenían a su entorno, que han calificado de "excesivamente peligrosos" al pertenecer a la banda de aluniceros conocida con el nombre de 'El Niño'.
Un Jurado Popular de la Audiencia de Madrid ha comenzado esta mañana a juzgar a David M.M., José Luis M.G. y Antonio P.G por el asesinato de Alejandro D.M., cuyo cadáver apareció en diciembre de 2008 en un camino que comunica Paracuellos del Jarama con Daganzo, denominado Camino Viejo de Cobeña. Las declaraciones de los acusados tendrán lugar esta tarde tras suspenderse la sesión a las 15.00 horas.
El fallecido tenía antecedentes policiales por alunizaje y robos. El Pimiento' era un viejo conocido por la Policía al estar implicado en varios alunizajes en la Comunidad de Madrid y por ser uno de los cabecillas del grupo organizado 'El Niño', según los informes policiales. Este grupo fue desarticulado el pasado mayo por la Policía.
Los hechos se produjeron el 9 de diciembre de 2008 cuando la víctima concertó una cita en el barrio de Usera con David M.M debido a una deuda que éste último había contraído. Al lugar, acudieron dos de los acusados, quienes trasladaron al fallecido a un lugar indeterminado donde le pegaron un tiro en la nuca.
PRUEBAS INCULPATORIAS
Según el fiscal, las pruebas avalan su tesis inculpatoria. Así, ha citado a los agentes del Grupo de Homicidios que iniciaron la investigación contra los encausados después de que la viuda de la víctima comentara que éste había ido a cobrar una deuda antes de morir. Además, ha señalado que los rastreos telefónicos sitúan a los procesados en el lugar del crimen.
La acusación particular ha asegurado que José Luis M. fue la persona que apretó el gatillo, puesto que la Policía halló en su domicilio una chaqueta salpicada de sangre. Además, ha indicado que Antonio fue el encargado de poner en contacto a David, el deudor, y José Luis, quienes "planificaron" el crimen.
En la exposición del informe previo, la defensa de David, Carlos Orbañanos, ha sostenido ante el tribunal que su cliente acudió a la cita bajo las amenazas del fallecido y ha indicado que la deuda ya estaba saldada. Además, ha apuntado que su cliente sufrió con anterioridad a los hechos amenazas, coacciones y agresiones físicas para que pagara el dinero que debía en el marco de un negocio de coches que tenía.
"Nunca hubo un plan para acabar con la vida de Alfredo", ha dicho. Además, ha indicado que José Luis también estaba, ya que la víctima le citó de forma violenta. De este modo, David le pidió que le acompañara por el miedo que le tenía. "Tenían miedo. Han estado sometido a coacciones por su entorno", ha aseverado.
Por su parte, la defensa de José Luis ha señalado que su cliente disparó a la víctima de forma fortuita como reacción al comportamiento violento del fallecido. Además, ha negado que hubiera cobrado un dinero a cambio de apretar el gatillo.
RELATO DE LOS HECHOS
Según el fiscal, David M.M. debía 87.000 euros a Alfredo Díaz Moreno, la víctima. Ante la insistencia de este último para cobrar su deuda, el procesado contactó con Antonio P. G. para que éste a su vez encargase a José Luis M.G. acabar con la vida de Alfredo. El 9 de diciembre de 2008, los tres procesados quedaron en las inmediaciones de la Estación de Villaverde Bajo, donde concertaron una cita con Alfredo para encontrarse en la zona del barrio de Usera.
Hasta allí fueron David M. M. y José Luis M. G., donde recogieron a Alfredo Díaz Moreno, que ocupó el asiento del copiloto, y ambos le trasladaron a un lugar no determinado, en donde con ánimo de acabar con su vida, de forma repentina, sin que se lo esperara y a muy corta distancia, le dispararon desde el asiento trasero en la nuca con un arma de fuego, lo que provocó su muerte en ese mismo momento.
A continuación, David y José Luis sacaron el cuerpo sin vida de su víctima y lo arrojaron en la cuneta del Camino Viejo de Cobeña, en Paracuellos del Jarama.
Tras deshacerse del cadáver, los tres procesados volvieron a encontrarse en la mañana del 10 de diciembre de 2008 en Morata de Tajuña con el fin de hacer desaparecer el vehículo y el arma utilizada, que no han sido encontrados.