EP/ Ayuntamiento de Madrid
MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
El nuevo Faro de Moncloa, inaugurado hoy por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la delegada del Gobierno en la región, Amparo Valcarce, contará con un novedoso sistema de información sobre la ciudad en una especie de 'i-Pods' gigantes, y sobre su fuste se proyectará información sobre actividades de la capital a modo de iluminación ornamental.
Éstos son los nuevos proyectos que se ejecutarán durante la segunda mitad de este año en este emblemático edificio gracias a una inversión de 1,1 millones de euros procedentes del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad (FEES). La infraestructura podrá abrir al público de nuevo hacia finales de este año o principios de 2011.
Así, por una parte se mostrarán textos dinámicos en una suerte de i-Pods de gran tamaño, donde los visitantes podrán recibir, gracias a un sistema táctil, información sobre los diferentes edificios que ven desde lo alto del Faro.
Además, se modernizará el sistema de iluminación y se incorporarán elementos tecnológicos LED para iluminar el edificio y para proyectar sobre él información cultural y de actividades de Madrid, como ya se hace en otros monumentos europeos como la Torre Eiffel de París. Esta medida no conllevará ni un alto consumo energético ni contaminación lumínica.
Asimismo, se podrán desarrollar espectáculos temporales de iluminación, proyección e incluso con vapor de agua, y en la plataforma del faro, de 400 metros cuadrados y ubicada a 95 metros de altura --aproximadamente el equivalente a 33 plantas--, habrá previsiblemente un restaurante con capacidad máxima para 99 personas --entre comensales y trabajadores--, completado por las terrazas que se podrán ubicar en la base.
El objetivo sería colocar una terraza con una estructura semirrígida que pudiera mantenerse al menos ocho o nueve meses al año con la que se complete la oferta del restaurante --unas 30 mesas--. Además, en este espacio se situaría también la cocina del nuevo local. El objetivo es poder adjudicar esta iniciativa antes del verano, para lo que durante los próximos meses se acometerá la urbanización de la zona y la mejora de la entrada al Museo de América.
REFORMA 2009
Por su parte, la reforma ejecutada a lo largo de nueves meses el año pasado, que supuso una inversión de 4,5 millones de euros procedentes del Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL) ha permitido instalar un nuevo ascensor panorámico en la fachada, sustituir el existente por otro con mejores prestaciones, colocar un montacargas en el interior del fuste y crear un vestíbulo con puertas automáticas.
Además, se han efectuado mejoras en la seguridad con el reemplazo de la antigua escalera interior por otra metálica más ancha que cumple la normativa antiincendios, se han renovado las instalaciones eléctricas, de saneamiento y de megafonía; y se ha instalado un nuevo sistema de extinción de incendios.
Asimismo, se ha rehabilitado completamente el mirador, se han sustituido los acabados deteriorados, se ha construido un nuevo local que mejora la habitabilidad, se ha abierto una terraza-pasarela en el exterior y se ha diseñado un sistema de góndolas para facilitar las labores de mantenimiento y limpieza del fuste, el platillo y los cristales.
Durante el tiempo que han durado estas obras y gracias a la inversión mencionada se ha podido contratar a 150 personas. Además, tras cinco años cerrado, el edificio cumple ahora todas las normativas vigentes de accesibilidad y seguridad antiincendios.
FARO SIN MAR
"Este faro, que no tiene mar, es una moderna Torre del Oro fruto del empeño del ex alcalde José María Álvarez del Manzano por recordar quizás su Sevilla natal", bromeó Valcarce durante su intervención en el acto, añadiendo que a partir de ahora "volverá a estar al servicio de todos los madrileños".
Por su parte, Gallardón resaltó que "éste es un faro hecho más para ver que para ser visto", y subrayó que actualmente se encuentra entre los cinco monumentos más representativos de la ciudad. "Es un espacio singular que permite una mirada nueva y distinta sobre la capital", apostilló.
Al acto también asistieron el rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Berzosa; los delegados de Economía, Miguel Ángel Villanueva; Medio Ambiente, Ana Botella; y Hacienda, Juan Bravo; y los portavoces de la oposición en el Ayuntamiento, David Lucas (PSOE) y Ángel Pérez (IU).
EL DISEÑO ORIGINAL
El Faro de Moncloa, o Torre de Iluminación y Comunicaciones del Ayuntamiento de Madrid, fue inaugurado en 1992 para celebrar la Capitalidad Europea de la Cultura. Se trata de una estructura de 110 metros de altura situada en el distrito de Moncloa-Aravaca.
Fue proyectada por el arquitecto madrileño Salvador Pérez Arroyo --que ahora ha supervisado la reforma-- en 1990, se construyó en el año 1992 con un presupuesto de unos 2.000 millones de pesetas, y hoy ocupa el undécimo lugar de las construcciones más altas de Madrid, seguida muy de cerca por el Edificio BBVA, en AZCA.
El acceso a la parte del mirador se efectuaba generalmente a través de un ascensor exterior acristalado que tardaba 20 segundos en llegar a la cima. En el mirador superior, en forma de media luna, hubo durante un tiempo un restaurante.
Fue una obra polémica porque según muchos expertos rompía la estética de la zona. Al poco de su inauguración y debido al fuerte viento algunas de las planchas metálicas que recubrían la torre situadas en las partes más altas, de varias toneladas de peso, se desprendieron de la estructura y cayeron al suelo sin que hubiera que lamentar desgracias personales, si bien hubo que añadir más remaches para reforzar la sujeción de dichas planchas.
Salvo el mirador, el resto de la torre está constituida por el ojo hueco de los ascensores y una escalera en forma de espiral de tan sólo 80 centímetros. Este hecho resultaba muy peligroso porque el pasamanos de dicha escalera producía fuertes descargas de electricidad estática a quien lo tocaba.
Ésta fue una de las razones por las que, a tan sólo trece años de su construcción, en agosto de 2005 y tras el incendio del edificio Windsor, el Faro fue clausurado por incumplir la normativa de seguridad del Ayuntamiento de Madrid, que ampliaba hasta un metro la anchura mínima de las escaleras.