MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -
Uno de los implicados en el asesinato del conocido como 'jefe de los aluniceros', Carlos Jarry, ha manifestado en el juicio que se celebra desde el lunes, que el día de su muerte fueron a verle para comprar hachís, mientras que los otros dos encausados han insistido en que fueron a solucionar una supuesta deuda de 80.000 euros y que uno de ellos acabó disparándole.
Jarry, que tenía más de 30 detenciones anteriores, la mayoría por robo con fuerza y antecedentes también de tenencia de arma, murió en Arganda del Rey tras recibir siete impactos de bala el 12 de enero de 2008. Las investigaciones policiales apuntaron a un ajuste de cuentas entre 'aluniceros'.
Sin embargo, David O.M., que fue el que condujo el vehículo en el que huyeron los implicados tras el homicidio, ha indicado en la vista que no conocía a Carlos --a pesar de que otro detenido, Rafael R.D. ha señalado que era "mundial(mente) conocido"-- y que fueron ese día a Arganda a comprar hachís. Así, llegaron a un garaje de la localidad en dos coches. Él iba junto a Ignacio R., mientras que en el otro coche iba Rafael y un hombre llamado Rubén, que no aparece ni como detenido ni encausado en estos hechos.
David ha afirmado que en un momento dado se bajó Ignacio del coche para supuestamente comprar la droga. Rafa se montó con él y los dos esperaron juntos durante tres minutos, cuando oyeron "cuatro o cinco petardazos".
"Rafa me dijo que arrancara, que algo había pasado. Me puse muy nervioso, hice dos maniobras y hasta se me caló el coche de los nervios que llevaba. No tenía ni las luces puestas. Ignacio entró en el coche y es cuando vi el arma. Rafa le preguntó qué había pasado allí. De los nervios que llevo me meto en una prohibida y me doy hasta la vuelta. Yo estaba nerviosito perdido", ha explicado.
Entre lágrimas, David O.M. ha indicado que si hubiera visto antes una pistola hubiera salido corriendo, pero que en ese momento no lo hizo porque no estaba en el barrio y pensaba que podía haber más disparos.
En la huída, en un punto de la carretera A-3 dirección Madrid Ignacio tiró el arma. Poco después, a la altura de Rivas-Vaciamadrid, vieron una patrulla de la Guardia Civil y se percataron de que les estaban siguiendo. Ya en Madrid les dieron el alto y les detuvieron.
David ha señalado que colaboró con los agentes y que gracias a ello pudieron localizar el arma, aunque ha reconocido que en un primer momento pactó con los otros dos arrestados en decir que venían de una tienda de deportes. "Yo en la vida había tenido ningún problema con nadie", ha manifestado entre sollozos.
Respecto al hecho de que la Policía encontró en un registro de su domicilio 42.000 euros en billetes de 500 euros, lo justificó en que pertenecían a un préstamo que había pedido al banco para comprar a sus hermanos una casa recibida en herencia.
Durante su exposición, David ha dejado entrever que no eran tan amigo de Rafa como señalaban y que éste tenía otro círculo de amigos distintos a los suyos, lo que fue rebatido por los otros dos detenidos, que indicaron que eran amigos desde pequeños.
Además, la versión de David de la compra de hachís contradice claramente la ofrecida por los otros dos detenidos. Tanto Rafael como Ignacio dijeron ayer que todo comenzó cuando en diciembre de 2007 dos personas amenazaron a la mujer del primero y hermana del segundo en el portal de su casa y le aporrearon la puerta exigiendo que él les pagara 40.000 euros que supuestamente habían robado a famoso 'alunicero' más 30.000 euros de multa. Le amenazaron con dar muerte a su familia si no cumplían con esta exigencia.
Rafael señaló que tras hablar con amigas éstos le comentaron que había un tal 'Rafi' o 'Rafita' que vivía en el Ruedo de Moratalaz implicado en estos negocios ilegales y que tenía problemas con Jarry "y de ahí podía venir la confusión".
Tras reunirse con dos amigos de Jarry y no encontrar solución al asunto decidieron el 12 de enero a un garaje donde le había comentado que estaba. Ignacio ha negado que una vez allí saliera del coche con una arma escondida en algún tipo de prenda, aludiendo a una confesión policial de David O.M. en este sentido.
"Salí del coche y le pregunté si era Carlos 'El Gordo' y que yo era el cuñado de Rafa. En ese momento se le puso cara de loco. Me preguntó quién había sido la perra chivata que le había dicho dónde estaba. Yo ahí me quedé sorprendido y le dije que o dejaba en paz a mi familia o avisaba a la Policía", relató.
"Entonces me empezó a llamar maricón y que me gritó que me iba a matar. Sacó un arma de una riñonera y yo me abalancé contra ella. Forcejeamos y hubo dos disparo. El arma se cayó en la acera contraria. En ese momento corrimos los dos hacia la acera contraria y cogí el arma. Le dije que me dejara, pero él me enseñó el brazo, del que salía sangre, me dijo que no sabía lo que había hecho y amenazó con matarme a mí y a mi familia. En ese momento no sabía lo que hacer y disparé", confesó.
En el día de hoy han declarado varios agentes implicados en el arresto de los tres encausados. Así, han coincidido en que hicieron una maniobra esquiva cuando se vieron acorralados por las patrullas llegando a chocar levemente con una de ellas; pero finalmente no ofrecieron resistencia durante la detención.
Asimismo, también indicaron que el coche en el que viajaban, un Mercedes clase A, no figuraba como sustraído, pero tampoco estaba a nombre de Rafael R.D., sino de un familiar. Por su parte, uno de los guardias civiles que trabajaron en la operación ha apuntado que en el registro preliminar del coche no encontraron casquillos ni capuchas.