MADRID 8 Ago. (EUROPA PRESS) -
Los menores infractores de la Comunidad de Madrid que cumplen una medida judicial en el centro Laurel realizan un Taller de Jardinería y Horticultura que se imparte durante los meses de verano con el que el Gobierno regional quiere que aprendan un oficio que les permita encontrar un trabajo una vez finalicen esta medida.
La directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, Regina Otaola ha participado este jueves en una de las actividades de este taller que ha consistido en la plantación de árboles frutales en la huerta del Centro, donde ha asegurado que "la decisión de los chicos y chicas de participar en este taller ha sido personal con dedicación y esfuerzo, y representa, a fin de cuentas, una apuesta para el futuro".
En lo referente a este tema, Otaola ha manifestado que con estos talleres "se trata de inculcar unos valores que lleva consigo el trabajo en la vida diaria como es la responsabilidad, la vigilancia y la paciencia para esperar a que el esfuerzo de sus resultados, y tienen que darse cuenta que éstos no se obtienen de la noche a la mañana"
Durante la visita, los menores participantes en el taller han explicado todo el proceso previo a la plantación de los frutales como la preparación de la tierra, así como los cuidados posteriores que van a necesitar y de los que ellos se van a encargar.
ATENCIÓN ESPECIALIZADA
El Centro Laurel está especializado en la atención a menores con una medida judicial por violencia doméstica y actualmente cuenta con 47 jóvenes internos, de los que la mayoría son chicas y de nacionalidad española.
Este Taller de Jardinería y Horticultura se incluye dentro del programa específico de actividades de verano que organiza la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, dependiente de la consejería de Presidencia, Justicia y Portavocía.
El aprendizaje de las técnicas de jardinería se extiende a lo largo del curso escolar, donde los menores aprenden conocimientos sobre la plantación de hortalizas tanto en un huerto al aire libre como en un invernadero.
Además, la llegada del verano da lugar a la organización de talleres formativos, prelaborales y laborales de carácter más lúdico como manualidades, dibujo e ilustración, pintura, cocina, baile, cine-forum, teatro, radio, lectura o informática.
En la época estival también se mantienen las clases de apoyo escolar que hay durante el curso, las actividades deportivas y los programas de desarrollo personal y competencia social.
LA IMPORTANCIA DEL PAPEL FAMILIAR
Otaola ha insistido en la importancia que tiene la familia en la reinserción del menor, la cual "en muchos casos hacen un proceso de autocrítica porque se dan cuenta de que las prácticas educativas que llevaban a cabo no eran las adecuadas".
"Sin embargo, es importante destacar que los padres no son los culpables de las prácticas agresivas de sus hijos pero sí tienen la responsabilidad de educarlos o, en este caso, de reeducarlos", ha manifestado a continuación.
La directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción ha explicado que "en muchos casos, los problemas familiares surgen porque los padres no saben poner límites a los menores, y es importante que a través del trabajo en equipo de los profesionales del centro, junto con la Agencia, las familias y los menores, se consiga que los jóvenes aprendan a obedecer y respetar a la autoridad familiar".
Por último, Otaola ha indicado que "gracias a la cómo se involucran las familias en el proceso de adaptación familiar, el 96 por ciento de los menores con una medida judicial por violencia intrafamiliar no vuelven a reincidir".
MENORES PARTICIPANTES
Un joven de 18 años que participa en este taller ha afirmado que con el trabajo de jardinería "se aprende a ser cooperativo, a conocer cómo es la vida en el campo, el uso de las herramientas, y así uno se da cuenta de que hay que trabajar para ganarse la vida".
Los menores han coincidido en que "es una experiencia positiva que les ayuda a mantenerse entretenidos en verano y a ganar experiencia que les puede ayudar para conseguir un trabajo en el futuro donde poner en práctica lo aprendido".
Finalmente, una de las menores que lleva cinco meses en el centro ha asegurado que, de esta forma, "se coge un hábito de trabajo con unos horarios y que satisface ver el resultado aunque sea un trabajo duro".