Archivo - La confirmación del hallazgo de los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid fue recibida con disparidad de opiniones en el mundo de las letras españolas - AYUNTAMIENTO DE MADRID - Archivo
MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
Miguel de Cervantes, el 'Príncipe de los Ingenios', fue homenajeado en 2015 con honores de soldado de España en el convento de las Trinitarias, en pleno Barrio de las Letras, 399 años después de morir tras dar con unos restos que se atribuyeron al padre del Quijote después de una complejísima búsqueda a cargo del más potente equipo de forenses --36 científicos colaboraron bajo el liderazgo del antropólogo Francisco Etxeberria-- para poder darle el descanso eterno, finiquitar un misterio y decir "misión cumplida", las palabras pronunciadas por Ana Botella en su último acto público como alcaldesa de Madrid.
Pocos días después del 23 de abril, cuando se celebra el Día del Libro coincidiendo con el enterramiento de Cervantes, en 1616, a este alcalaíno ilustre se le puede seguir la huella en el corazón de Madrid, donde pasó buena parte de su vida y donde murió, en pleno Barrio de las Letras, como no podía ser de otro modo.
Una de sus lápidas-placas de homenaje, de mármol de Carrara y bronce, se encuentra en el número 2 de la calle que lleva su nombre, Cervantes, donde murió, zona en la que se encontraba la iglesia de las Trinitarias donde fue enterrado, a escasos metros, en lo que hoy es el 18 de la calle Lope de Vega.
Y ahí, en este punto, es donde comienza una azarosa travesía a través de los siglos con los restos del más ilustre escritor de las letras españolas. Cervantes fue enterrado en la primitiva iglesia del monasterio --como él mismo había expresado como última voluntad en agradecimiento a los Trinitarios tras liberarle después de más de cinco años de cautiverio en Argel--, pero la construcción a finales del siglo XVII del nuevo convento a unos metros, el actual, hizo que se perdiese la pista del lugar exacto de sus huesos.
MÁS DE QUINCE PERSONAS ENTERRADAS, CON HUESOS MEZCLADOS
Un trabajo histórico encargado por la Real Academia Española en el siglo XIX señalaba que en algún momento del devenir de los siglos los restos de Cervantes pudieron ser trasladados bajo el templo actual, en su la cripta, junto con los de su esposa, Catalina de Salazar, y los de unas quince personas más, todos ellos mezclados.
Y ahí es donde empieza el 'misterio Cervantes': en la primavera de 2014 el Ayuntamiento de Madrid, entonces bajo la Alcaldía de Ana Botella, anunciaba que financiaría la búsqueda del lugar de enterramiento de Miguel de Cervantes en la iglesia del convento de las Trinitarias, una iniciativa que había partido del historiador Fernando de Prado y del investigador Luis Avial, con la participación del antropólogo forense Francisco Etxeberria, considerado una autoridad mundial tras sus trabajos en el caso Laza y Zabala, con los restos de Víctor Jara, Salvador Allende y Pablo Neruda o coordinando la exhumación de cadáveres de Cuelgamuros.
UNOS 70 AÑOS Y CON HERIDAS POR LA BATALLA DE LEPANTO
Medios de comunicación de todo el planeta se dieron cita en una multitudinaria rueda de prensa en el Ayuntamiento de Madrid para conocer cómo se iba a hacer la búsqueda con gerorradar en el convento de las Trinitarias.
El historiador Fernando de Prado explicaba que el objetivo del proyecto era "localizar en el subsuelo de la iglesia del convento los restos de un individuo varón, en torno a 70 años de edad con unas características difícilmente repetibles: las heridas sufridas en el combate de Lepanto", donde Cervantes fue herido en el brazo izquierdo, lo que le imposibilitaría el uso de esa mano. Tenía otra herida más en el pecho, causada por un proyectil de arcabuz, que serviría igualmente para certificar la identidad de los restos.
Los trabajos de búsqueda dieron resultados meses después, en marzo de 2015. El equipo de científicos e historiadores se mostraron prácticamente seguros de que los encontrados eran, entre otros, los restos del escritor, aunque para que no hubiese ningún género de duda hubiera sido necesario la comparación con el ADN de algún familiar.
Sin embargo, la prueba del ADN no ha sido posible nunca porque el autor de 'El Quijote' tenía una hermana, Luisa de Belén Cervantes, que se hizo monja y está enterrada en un convento de Alcalá de Henares, pero sus restos yacen en un osario común, por lo que no es posible su análisis.
"SUMA DE COINCIDENCIAS Y NINGUNA DISCREPANCIA"
Desde entonces los restos de Cervantes y una quincena de personas descansan en un monumento en la iglesia de San Ildefonso del convento de Las Trinitarias, guardados en tres urnas. El forense Etxeberria reiteró la "suma de coincidencias y ninguna discrepancia" en lo que tiene que ver con la información histórica, arqueológica y antropológica después de que apareciese una moneda y tejidos de la época de Cervantes junto a los restos mezclados.
Los expertos no pudieron identificar el sexo de varias de las personas allí enterradas pero sí el de cinco niños, dos mujeres y cuatro hombres. El forense explicó que no habían podido llegar a la completa invididualización de los huesos entre los encontrados para certificar al cien por cien que se trata de Cervantes dado que no encontraron un esqueleto completo y, por lo tanto, tampoco las heridas de guerra.
"Cervantes vuelve a estar donde quiso estar. Donde le dictó su buena conciencia en gratitud a la orden religiosa de las Trinitarias, que puso fin a sus cinco años y medio de suplicio en la prisión de Argel", declaró Botella entonces dando por finiquitado el misterio de la ubicación de los restos del escritor.