Moscardó, el barrio de Madrid que mide el tiempo sin adelantar la hora en sus 17 relojes de sol

"En verano hay que sumar una hora. Si el reloj de sol marca las doce, es la una según nuestro reloj de pulsera"

Relojes de sol de Moscardó
Relojes de sol de Moscardó - AYUNTAMIENTO DE MADRID
Europa Press Madrid
Publicado: domingo, 29 marzo 2026 8:28

MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

Este fin de semana regresa el cambio de hora y, con él, el gesto habitual de adelantar relojes. Sin embargo, en el barrio de Moscardó, en el distrito de Usera, sus vecinos permanecen ajenos a esta norma: los relojes de sol siguen marcando el tiempo en las fachadas de sus viviendas.

El origen del barrio se sitúa en la colonia de Salud y Ahorro, un proyecto impulsado en 1929 por el Ayuntamiento de Madrid para hacer frente a la escasez de vivienda derivada del crecimiento demográfico, tal y como recuerda Rosa María García Reverte, conservadora-restauradora y coordinadora en Titanium Studio.

En aquel momento, explica en una entrevista con Europa Press, se levantaron unas 300 viviendas públicas, que posteriormente se ampliaron con nuevas actuaciones, como la colonia de Valdúñez en 1932 y nuevas intervenciones tras la Guerra Civil. Décadas después, en 1982, se abordó una rehabilitación integral promovida por la Empresa Municipal de la Vivienda y dirigida por los arquitectos Pedro Casariego y Antonio Vélez.

El proyecto, con financiación en gran parte vecinal --en torno al 60%, según detalla--, buscaba mejorar el barrio sin recurrir a soluciones complejas. "Se trataba de rehabilitar y mejorar las condiciones, pero de la forma más sencilla, rentable y sostenible posible", señala García Reverte.

Dentro de esa intervención, indica, surgió la necesidad de dotar al barrio de una identidad visual. Para ello se contó con el artista Alberto Corazón, que propuso integrar relojes de sol en las fachadas. "Lo que buscaban era crear una imagen del barrio que recogiera el carácter de quienes viven en él. Y el sol era una forma de representar ese paso del tiempo cotidiano", explica la especialista.

La propuesta apostaba por una "mínima complejidad tecnológica", integrando los relojes como parte del propio tratamiento de fachada. "No se trataba de hacer algo muy complejo, sino de hacerlo lo mejor posible con los medios más sencillos", añade.

UN CONJUNTO ÚNICO EN ESPAÑA

El proyecto original contemplaba 33 relojes de distintas tipologías, incluidos algunos horizontales o exentos, aunque finalmente se ejecutaron 17 por motivos económicos. Aun así, el conjunto de Moscardó es el mayor de este tipo en España.

"Se planteó como un muestrario de relojes de sol, con diferentes tipologías y diseños reconocibles", indica García Reverte, quien añade que muchos de ellos se ubicaron en fachadas especialmente visibles o en pasajes de conexión entre calles, de modo que "cuando atraviesas esos espacios, lo primero que ves es el reloj".

Muchos diseños reinterpretan modelos históricos, mientras que otros se integran directamente en la arquitectura. "Hay una continuidad visual; muchos comparten la figura del sol como elemento común", apunta.

Para su desarrollo, Alberto Corazón contó con el matemático Juan José Caurcel, encargado del cálculo gnomónico de los relojes. "El diseño puede parecer similar, pero cada reloj está calculado específicamente para el lugar en el que está", explica la restauradora.

RELOJES SENCILLOS Y PRECISOS

A pesar de que hoy no es habitual utilizarlos, los relojes de Moscardó se diseñaron para ser fáciles de leer. "Son relojes bastante sencillos; no se buscaba hacer algo complejo. No es tan difícil como parece, simplemente hay que aprender a interpretar lo que estás viendo", explica.

Se trata de relojes verticales declinados, adaptados a la orientación de las fachadas. Cuando el sol alcanza su punto más alto, la referencia es clara: "Cuando no ves sombra, sabes que es mediodía".

Ahora bien, ¿qué pasa con el cambio de hora? En su conversación con Europa Press, García Reverte detalla que con la llegada del horario de verano estos relojes no se ajustan, lo que genera un desfase respecto al horario oficial.

"El horario solar no cambia. En verano hay que sumar una hora. Si el reloj de sol marca las doce, en realidad es la una según nuestro reloj de pulsera", explica.

El momento en que ambos sistemas coinciden con mayor precisión es el de los equinoccios. "Es cuando el reloj está marcando su hora más verdadera", apunta.

RECUPERACIÓN DE LOS RELOJES Y VISITAS GUIADAS

Sobre su estado de conservación, la restauradora ha indicado que, con el paso del tiempo, algunos relojes habían perdido visibilidad, especialmente aquellos realizados con pigmentos más sensibles a la luz.

"Habían perdido mucha legibilidad", explica, ya que algunos colores "son más fotosensibles" y se degradan con mayor facilidad, mientras que otros, con pigmentos inorgánicos, se han conservado mejor.

En 2022, recuerda, se llevó a cabo una restauración impulsada por la Junta Municipal de Usera, con participación vecinal y ejecutada por Titanium Studio. Los trabajos incluyeron la consolidación de soportes, la recuperación de los diseños y la reposición de elementos perdidos.

"Había gnomones que habían desaparecido y hubo que recalcularlos", indica. Para ello se contó con especialistas que permitieron reinstalar estas piezas y verificar la exactitud del conjunto. "El cálculo era exacto; cuadraba perfectamente", afirma

Actualmente, los relojes se encuentran en buen estado de conservación y forman parte de la identidad del barrio. "Se ven perfectamente y son muy reconocibles", señala García Reverte.

Además, se organizan visitas guiadas de forma periódica, promovidas por el distrito y asociaciones vecinales. "Invitamos a la gente a que se acerque y los conozca", concluye.

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