MADRID 21 Nov. (EUROPA PRESS) -
La exposición fotográfica 'Vida en los bordes: miradas al y desde El Gallinero' ha sido inaugurada esta semana, con ocasión del Día del Niño, en la parroquia San Carlos Borromeo, donde se ha celebrado una mesa redonda en la que se ha resaltado la importancia de entender algunas realidades, como la del poblado chabolista El Gallinero, con "criterios de justicia" y no solo con "criterios económicos".
La exposición, que ya ha recorrido País Vasco y Cuenca, pretende según los voluntarios, "mostrar la dignidad y hermosura" del poblado, situado en el kilómetro 16 de la A3 frente al sector 6 de la Cañada Real, y de los más de 250 menores que allí viven y que "con su actitud, reclaman cada día su derecho a la educación, al juego o a una vivienda digna".
En la mesa redonda, que se ha prolongado durante dos horas y a la que asistieron decenas de vecinos, ha participado la coordinadora de Amnistía Internacional en Madrid, Safira Cantos; el magistrado del Juzgado de Menores de Ávila, Luis Carlos Nieto; y el periodista Vicente Romero.
Cantos ha alertado sobre el "círculo de violaciones de derechos humanos" en el que se incurre cuando "aludiendo al bien común se comenten desalojos, que suponen que los niños ese día no acuden al colegio" y que, por ello, "no pueden acceder a una comida" ni pueden "disfrutar de su derecho al juego".
Por su parte, Nieto ha criticado la "utilización de leyes, como las que regulan el empadronamiento o el acceso a la salud para vulnerar la convención de los derechos del niño". Además, Nieto ha alarmado de los "peligros" que pueden derivarse de trasladar los "criterios económicos" a los "criterios de justicia".
Romero contó la historia de Katia, una niña de Sudán, que conoció en un hospital de Médicos Sin Fronteras durante uno de sus viajes. "Katia se negaba a comer, parecía que ella ya sabía que a nadie le importaba si ella comía o no, parecía saber cuál era el futuro que la esperaba si sobrevivía", ha explicado.
El periodista ha indicado que aquella niña, que tenía "dos años pero que parecía que tenía seis", le hizo entender que hay realidades que solo pueden "entenderse con el corazón" y que la mente, con sus estadísticas y sus datos, "se queda corta".