MADRID 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
Padres del colegio Tomás Bretón, en el distrito de Arganzuela, han mostrado su preocupación por las obras que se están llevando a cabo en la manzana donde está ubicado el centro con la demolición de la fábrica de Mahou, incluida en el proyecto integral conocido como la operación 'Calderón-Mahou' y que incluye la desaparición tanto del estadio de fútbol como de las instalaciones de la empresa cervecera.
En declaraciones a Europa Press, algunos padres han señalado que el colegio está demasiado cerca de las obras de demolición, y especialmente están preocupados por el "patio, donde cae mucho polvo". En este sentido, han dicho que no se ha hecho un informe medioambiental al respecto, y que temen por la "salud de sus hijos".
Esto no es una novedad para el centro escolar, que comparte las mismas inquietudes con el IES Gran Capitán, también ubicado en la zona. De hecho, ha sido motivo de reunión para la Asociación de Padres (APA) del colegio que se ha reunido tanto con responsables del distrito como con representantes de Demoliciones AG, que se encarga de los trabajos.
En uno de los encuentros de este mes de marzo, según explican desde el APA, se llegó a la conclusión de que las obras "disponen de todos los permisos necesarios", que los trabajos se están realizando "conforme a la normativa exigible" y que las familias tienen que ser conscientes de que es "inevitable" que esta obra va a interferir en el "normal" funcionamiento del colegio.
No obstante, trabajarán para "minimizar estos efectos". Entre otras cosas, el director explicó que, de cara al verano, que no podrán abrir las ventanas por el polvo, se ha realizado "acertadamente" una inversión para colocar doble acristalamiento en las aulas orientadas al norte, para aislar la temperatura.
Sin embargo, estudiaron la compra de unos equipos ionizantes que captan las partículas en suspensión y las precipitan al suelo, pero el valor de estos equipos "no es asumible" y se están buscando "otras alternativas". Los asistentes a la reunión consideraron que se puede buscar financiación entre las administraciones porque la salud de sus hijos "no tiene precio".
Los padres también muestran su inquietud por el paso de camiones por Radisa, en el Paseo Imperial, ya que "se aprecia riesgo en posibles caída de cascotes, accidentes, polvo y ruido en el patio coincidiendo con la presencia de los niños", por lo que han solicitado el cierre de esta salida.
Desde Demoliciones AG señalaron, según consta en el balance de la reunión, que desde un punto de vista técnico no se detecta ningún riesgo dado que los vehículos no pueden superar los 10 kilómetros por hora, que los que transportan los derribos van cubiertos con un toldo y que las distancias de paso al muro y el grosor de éste "minimizan el posible riesgo".
Además, se han colocado unas pantallas y es la única salida que tienen los camiones para extraer los escombros. Uno de los padres, en este punto, solicita un control en la circulación de los camiones para evitar posibles cruces entre ellos y de esa manera reducir la posibilidad de un accidente.
SIN EFECTOS MEDIOAMBIENTALES ADVERSOS
En la última reunión, también se llegó a la conclusión de que en los informes preceptivos emitidos por la Dirección General de Evaluación Ambiental, de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, se manifiesta expresamente la no existencia de potenciales efectos medioambientales adversos significativos que aconsejen la aplicación de un procedimiento reglado de Evaluación de Impacto Ambiental.
En cuanto al papel de los padres, puesto que el desarrollo de la obra es "inevitable", su tarea "fundamental" es "estar vigilantes" para que se cumplan todas las medidas de seguridad y, por otro lado, mantengan "un registro nominal de posibles patologías que los padres crean se pueden relacionar con la obra".
Por eso, se ha pedido que si algún padre observa en sus hijos algún problema de salud que pueda estar motivado por la obra lo comunique tanto al colegio como a la APA para recoger los posibles incidentes. También se solicitó la colaboración de los socios para que les informen de momentos puntuales de excesivo polvo ambiental, o demoliciones sin riego, "todo ello sin caer en el alarmismo e intentando documentarlo de manera razonada".