MADRID 12 Nov. (EUROPA PRESS) -
La empresa Parques Reunidos, concesionaria del Teleférico de Madrid, deberá devolver al Ayuntamiento de la capital el restaurante y el café de El Balcón de Rosales a finales del mes de enero, aproximadamente, una vez haya concluido las obras para independizar estos dos locales del propio teleférico y del pasaje del terror, que seguirá gestionando.
Según indicaron a Europa Press fuentes municipales, Parques Reunidos debe acometer unas obras para independizar los locales con licencia, respectivamente, de café y de restaurante, que revertirán al Consistorio, del teleférico y el pasaje del terror, cuyas licencias no fueron rescindidas. También deberán separar las acometidas de servicios (gas, luz, agua, etcétera...) entre ambas zonas.
Y es que después de que el pasado 15 de noviembre el joven Álvaro Ussía muriera a consecuencia de una paliza propinada, presuntamente, por uno de los porteros de la sala delante del local, el Consistorio decidió en la Junta de Gobierno del pasado 30 de julio rescindir parcialmente la concesión administrativa del teleférico.
"A partir de ahí se le comunicó a los afectados las condiciones en las que tenían que revertirse las instalaciones al Ayuntamiento, para lo que después tuvieron que hacer un informe externo sobre cómo están las instalaciones, redactar un proyecto y ejecutar las obras de independización de los locales, tanto físicamente como en las acometidas", continuaron las fuentes.
Actualmente, la empresa está en la fase de redacción de proyecto y, contando los plazos con los que dispone, el Gobierno madrileño espera poder disponer de los locales mencionados a finales de enero. Después, tendría que ejecutar las obras necesarias para adecuar las instalaciones al uso que finalmente se decida dar a este espacio.
USO SIN DECIDIR
Preguntado sobre este futuro uso de El Balcón de Rosales en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, reconoció que el objetivo era que se convirtiera el local en una biblioteca pero que, tras realizar los pertinentes estudios, esa iniciativa se desechó debido al ruido que causa el teleférico.
"Efectivamente, queríamos que ese lugar, en el que ocurrió ese homicidio tan desgraciado y doloroso para todos, especialmente para su familia, se dedicara a algo que recordara al chico fallecido. No será posible una biblioteca porque al estar el teleférico al lado, el ruido no es precisamente lo más adecuado para que ése sea el destino", indicó el vicealcalde.
Así, el Ejecutivo local continúa "estudiando qué tipo de actividad se puede realizar en ese estupendo sitio", barajando entre diferentes alternativas pero sin haber concretado aún nada. "Contestaré cuando lo sepamos", apostilló Cobo.