Piden 30 años de cárcel para un acusado de asesinar en plena calle de Getafe a su expareja

Archivo - Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España).
Archivo - Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: viernes, 22 mayo 2026 10:41

MADRID 22 May. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía de Madrid solicita 30 años de prisión para un acusado de asesinar en noviembre de 2023 en plena calle a su expareja de tres puñaladas, hechos que serán juzgados a partir del martes en la Audiencia Provincial de Madrid.

El representante del Ministerio Público entiende que los hechos ocurrieron porque el acusado "no aceptaba" que su pareja hubiera dado por finalizada su relación sentimental y tras numerosos intentos infructuosos de retomar la relación, y ante la negativa de la misma, tomó la decisión de acabar con su vida y así evitar que la misma pudiera tener una relación sentimental con otra persona.

El fiscal le imputa tres delitos: allanamiento de morada (4 años), malos tratos en el ámbito de la violencia de género (1 año) y asesinato (25 años). Junto a D. M. L. también se sentará en el banquillo de los acusados E. D. C. V., a quien el fiscal considera cooperador necesario en el delito de allanamiento de morada (4 años) y cómplice en el de asesinato (10 años).

El relato que hace la Fiscalía de los hechos refleja que D. M. I. había contraído matrimonio con C. V. C. en 2022 y que ambos convivieron en Getafe hasta que un año después se rompió la relación y el acusado abandonó el domicilio.

Transcurrido un tiempo, el 3 de noviembre de 2003 el hombre telefoneó a E. D. C. V. para pedirle que quedaron en un sitio ya que le tenía que pedir un favor, a lo que éste accedió.

Sobre las 17.15 horas de ese mismo día ambos se vieron en las inmediaciones de la casa de la víctima donde D. M. L. le dio 20 euros al otro acusado para que accediera a la comunidad de propietarios del edificio con el fin de inutilizar todas las cámaras del circuito de seguridad.

Además del dinero, también le entregó una máscara para ocultar su rostro y un bote de spray para tapar las lentes de las cámaras, "insistiendo D. M. L. en que debía inutilizar todas las cámaras ya que el motivo real era porque quería asesinar a su expareja sentimental C.".

Tras llevar a cabo todas las instrucciones, E. D. C. V. recibió dos horas más tarde otra llamada de D. M. L. en la que le pedía colaboración para acabar con la vida de C. V. C., a lo que, en principio se negó, "pero ofreciéndose a buscar a una tercera persona que pudiera hacerlo".

Poco después, sobre las 5.00 horas del día siguiente, D. M. L. accedió en solitario y sin permiso a la vivienda donde residía la mujer. Al llegar a la habitación donde dormía, comprobó que la puerta estaba cerrada con llave.

Sin embargo, la víctima salió, momento en el cual el acusado le cogió por el cuello y trató de arrebatarle el teléfono móvil y de arrástrala por la fuerza fuera de casa, "a lo que ella se resistía por miedo a quedarse a solas con él". Solo la intervención de un compañero de piso impidió que lograra su propósito "motivo por el que el acusado marchó del lugar sobre las 06:32 horas".

Posteriormente, en torno a las 08.15 horas, el acusado regresó a las inmediaciones del domicilio de su expareja, y durante más de cinco esperó a que la víctima saliera a la calle justo a las 13.30 horas.

Nada más verla, comenzó a perseguirla durante doce minutos, y cuando le alcanzó, empezó a forcejear con ella hasta que perdió el equilibrio y cayó al suelo "sin posibilidad de defenderse".

En ese momento D. M. L. sacó un cuchillo que llevaba oculto en la sudadera para asestarle tres puñaladas que le causaron la muerte, "emprendiendo a continuación la huida a la carrera".

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