Un repartidor vio a uno de los acusados del tiroteo mortal de Carabanchel disparar desde ventana a clan rival

Archivo - El abogado de la familia de la víctima, Marcos García Montes.
Archivo - El abogado de la familia de la víctima, Marcos García Montes. - Alejandro Martínez Vélez - Europa Press - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: miércoles, 8 abril 2026 13:39

MADRID 8 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un repartidor vio cómo uno de los dos acusados en el juicio por un tiroteo mortal ocurrido en julio de 2023 en el distrito de Carabanchel disparaba desde una ventana al clan rival al que pertenecía la víctima mortal y cómo la familia contraria respondía a los disparos con más tiros tras los hechos, en contra de la versión de la defensa.

La Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado la segunda sesión del juicio por los hechos ocurridos el 16 de julio de 2023 entre dos clanes rivales de dos familias de los barrios madrileños de Orcasitas y Pan Bendito. El tiroteo dejó un hombre muerto de 38 años.

En la jornada, la defensa, la letrada Teresa Bueyes, ha aportado nueva documentación, entre ella vídeos de amenazas del clan rival a sus clientes y un informe pericial sobre la trayectoria de los disparos para demostrar que se efectuaron desde el suelo y no desde el piso 1A, donde vivían los procesados.

Según la defensa, los disparos los efectuaron por error los mismos familiares del fallecido, por lo que en el juicio son claves las pruebas periciales de trayectoria de los disparos. Sin embargo, la Policía Científica halló residuos de pólvora en las manos de los procesados.

En la fase testifical, la instructora del Grupo VI de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid ha relatado que un testigo clave, un repartidor ajeno a los clanes implicados, aseguró haber visto cómo un brazo salía por la ventana de la vivienda de los acusados y efectuaba varios disparos.

La agente ha explicado que los hechos se remontan a la madrugada del 16 al 17 de julio de 2023, cuando el Grupo VI de Homicidios fue alertado de un tiroteo en la calle Besolla, en el citado distrito. A su llegada, la zona ya estaba acordonada por agentes de Seguridad Ciudadana y Policía Científica.

La víctima había sido trasladada por familiares al Hospital 12 de Octubre, donde falleció poco después. Según los primeros testimonios recabados en el lugar, un grupo de personas acudió a la vivienda de los acusados tras conflictos previos entre clanes, momento en el que fueron recibidos con disparos desde el interior del domicilio.

En la inspección ocular se documentaron impactos y se recogieron vestigios balísticos, entre ellos vainas y proyectiles -al menos siete cartuchos en una de las zonas analizadas-, así como manchas de sangre.

Los cinco varones que se encontraban en la vivienda, entre ellos los dos acusados, negaron conocer lo sucedido y afirmaron haber escuchado únicamente detonaciones.

La investigación dio un giro con la declaración de un testigo independiente, un repartidor que se encontraba en ese bloque de viviendas. Según su relato, observó cómo varias personas se acercaban a la vivienda gritando nombres y cómo, tras un breve intercambio de palabras desde un balcón, se cerraban las ventanas.

Instantes después, vio cómo un brazo salía por una de ellas y comenzaban los disparos. También aseguró haber escuchado proyectiles pasar sobre su cabeza y presenciado la caída de una persona antes de huir del lugar.

Padre e hijo se enfrentan a penas de hasta 65 años de prisión por delitos de asesinato, tentativa de asesinato y tenencia ilícita de armas.

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