MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
El hallazgo de restos de la vía del antiguo tranvía en las obras de la Puerta de Alcalá da pie a imaginar cómo se desplazaban los madrileños hace más de un siglo, cuando las mulas tiraban de los primeros convoyes por calles aún sin asfaltar y los trayectos, bien al trabajo o a las verbenas, dieron lugar a expresiones tan castizas como la de "más chulo que un ocho".
Todo comenzó en mayo de 1871, cuando un convoy tirado por mulas empezó a circular por las calles de la ciudad. Aquel primer servicio, que recorría el eje entre el barrio de Salamanca y la Puerta del Sol gracias a 24 coches y 120 mulas, supuso una auténtica revolución en una ciudad que comenzaba a expandirse, con raíles que permitían desplazamientos más cómodos y regulares, tal y como recoge el catálogo de la exposición 'Yo me bajo en la próxima: 150 años del primer tranvía en Madrid', editado por la Comunidad de Madrid.
Y es que la llegada del tranvía se produjo en un momento en el que Madrid crecía, se abrían nuevos barrios y la ciudad necesitaba un sistema capaz de conectar el centro con las afueras y municipios aledaños. Así, el tranvía, en cuyos inicios se componían de dos alturas, pronto amplió sus recorridos hacia zonas como Carabanchel o incluso Leganés, acercando por primera vez estos núcleos al corazón de la capital.
Durante sus primeras décadas, las mulas convivieron con otros sistemas de tracción, como el vapor. Sin embargo, el gran salto llegó en 1898, cuando se electrificaron las primeras líneas. A partir de entonces, los conocidos como "canarios", por su color amarillo, comenzaron a formar parte del paisaje de la ciudad junto a postes, tendidos eléctricos y nuevas vías.
El tranvía fue también clave en algunos de los grandes proyectos urbanísticos de la época. Es el caso de la Ciudad Lineal impulsada por Arturo Soria, que concibió un sistema de circunvalación como eje para impulsar el crecimiento de la ciudad.
EMPRESA MIXTA DE TRANSPORTES, ANTECEDENTE DE LA ACTUAL EMT
A comienzos del siglo XX, la red ya atravesaba Madrid de punta a punta. Los tranvías recorrían ejes principales como la calle de Alcalá, enlazando el casco histórico con barrios en crecimiento como Cuatro Caminos, Prosperidad o Ventas, mientras que muchas líneas tenían su origen o destino en la Puerta del Sol, auténtico centro neurálgico del sistema.
La electrificación no culminaría hasta 1915 y cinco años después se crearía la Sociedad Madrileña de Tranvías, que unificó el sistema y permitió modernizar vehículos, reorganizar líneas y ampliar la red.
Más tarde, en 1933, se daría un paso clave con la creación de la Empresa Mixta de Transportes, antecedente directo de la actual Empresa Municipal de Transportes (EMT), constituida en 1947.
"MÁS CHULO QUE UN OCHO", UNA FRASE CON DENOMINACIÓN CASTIZA
El tranvía también supuso una auténtica revolución para el día a día de los madrileños. Era barato, frecuente y llegaba a casi todos los rincones de la ciudad, lo que lo convirtió en el transporte favorito de la época. Fue, de hecho, el primer gran sistema que democratizó el transporte en Madrid. Los vagones solían ir llenos "hasta los topes", con pasajeros incluso en los estribos.
En aquel entonces, el ocio también viajaba sobre raíles, ya que el tranvía permitía llegar a verbenas, romerías o merenderos en las afueras. De esa relación con las fiestas populares nació en la línea 8 el "más chulo que un ocho", una de las expresiones más castizas que aún hoy resuenan por las calles de la capital.
Según explica el doctor en Geografía e Historia Francisco Juez en el video promocional de la muestra, que se instaló en el año 2021 en el Complejo el Águila, la frase hace referencia a la citada línea, que conectaba zonas de ocio como la Bombilla, donde "no había nada más chulo que un tranvía lleno de chulapos y chulapas".
MÁS DE 500 TRANVÍAS EN CIRCULACIÓN EN LOS AÑOS 50
Una vez concluida la Guerra Civil, el tranvía vivió una última etapa de crecimiento. En los años 50 alcanzó su máximo esplendor, con 188 kilómetros de vías y más de 500 convoyes en circulación.
No es de extrañar que la convivencia del tranvía con peatones, carruajes y, más tarde, automóviles en unas calles cada vez más abarrotadas provocase accidentes, desde atropellos hasta descarrilamientos o choques, que fueron relativamente habituales durante décadas.
En este punto de la historia del tranvía, no hay que olvidarse de los trabajadores, conocidos popularmente como 'tranviarios'. Los mozos de cuadra y veterianrios --que atendían el bienestar de los animales que tiraban por los primeros vehículos--, conductores, revisores, guardagujas y obreros de talleres formaron parte de un engranaje marcado por el servicio público que permitió su funcionamiento durante décadas.
Pese a su esfuerzo, el tranvía fue quedando en un segundo plano por el 'boom' del automóvil, de la mano del popular Seat 600, junto con el desarrollo del metro y de la puesta en marcha de los autobuses.
Las líneas del centro comenzaron a suprimirse y en los años 60 la red estaba completamente desmantelada. En 1970, apenas quedaban cuatro líneas. Dos años después, el 2 de junio de 1972, el último tranvía dejó de circular por Madrid, cerrando una etapa de más de cien años de historia.
LAS VÍAS DEL ANTIGUO TRANVÍA AFLORAN EN LA PUERTA DE ALCALÁ
Ahora, el antiguo tranvía vuelve a emerger, de forma inesperada, en medio de las obras que pretenden transformar uno de los enclaves más emblemáticos de la capital.
Los restos localizados en la Puerta de Alcalá, donde incluso se ha identificado señalización de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), podrían corresponder a una fase avanzada del sistema, posterior a 1948, cuando este organismo asumió la gestión del tranvía.
Sin embargo, su cronología exacta y su valor patrimonial se conocerán en los resultados que arroje el estudio arqueológico realizado el pasado miércoles, en coordinación entre Comunidad de Madrid y Ayuntamiento.
La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, destacó en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno que el Consistorio pretende llevar a cabo la musealización de los restos, una vez sean estudiados por parte de los técnicos de la Comunidad de Madrid, aunque no estén protegidos por la Ley de Patrimonio.
En este sentido, no se descarta la aparición de más elementos del antiguo tranvía en otros puntos de la capital porque esas vías nunca llegaron a retirarse una vez quedó obsoleto el transporte, por lo que se asfaltó sobre ellas.
En todo caso, sobre las vías que afloraron en la Puerta de Alcalá, Sanz ha explicado que van a ver cuál es la mejor ubicación para esa musealización, que se puede hacer de una parte de esos restos por su "valor emocional" para los madrileños.