Actualizado 10/04/2007 21:33 CET

Tribunales.- Mañana se reanuda el juicio contra un hombre que mató a una niña y que supuestamente violó a otra

Declarará la menor y su madre, y el acusado no descarta retractarse en sus declaraciones en las que reconocía ser el autor de la agresión sexual

MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Madrid continuará mañana el juicio contra Jesús Agustín Hernández Renes, de 52 años, acusado de agredir sexualmente a una niña de diez años en Miraflores de la Sierra en agosto de 2004, y ya condenado a 46 años de cárcel por haber violado y asesinado a otra menor en Las Palmas en 1988.

Durante la vista oral de mañana está previsto que declare por videoconferencia la niña agredida, de tal forma que se evite el encuentro entre la víctima y el agresor, así como la madre de la niña. Hernández Renes reconoció a finales del mes de marzo de este año ante los jueces de la Audiencia madrileña ser el autor de la agresión sexual que se le imputa y se calificó a sí mismo como "un peligro público".

ACUSACIÓN DEL FISCAL

El escrito de acusación del representante del Ministerio Fiscal, al que ha tenido acceso Europa Press, considera probado que hacia las 14:15 horas del 26 de agosto de 2004 el imputado abordó y obligó a una niña (que volvía de hacer la compra) a que subiera a su casa, en Miraflores de la Sierra (Madrid).

El fiscal señaló que el agresor, que portaba un cuchillo de "26 centímetros de hoja", agarró a la menor "del brazo mientras la amedrentaba diciéndole que como no subiera la mataba". Una vez en el interior de la casa --continúa el escrito--, Jesús Agustín Hernández Renes la desnudó "con ánimo lascivo", la tiró al sofá y la agredió sexualmente.

Por otra parte, el procesado fue ejecutoriamente condenado en octubre de 1991 por la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria a la pena de 46 años de cárcel por haber violado y asesinado a la menor Cathaysa Rosales Vera en junio 1988.

PUEDE QUE MAÑANA SE RETRACTE

Igualmente, el letrado del acusado, Javier Muñoz, manifestó a Europa Press que "puede" que su cliente "se retracte" de las declaraciones realizadas durante el juicio en las que reconocía haber agredido sexualmente a la menor.

Muñoz indicó que su representado le ha manifestado su intención de negar los hechos de los que se le imputan, por lo que "es posible" que durante su turno de última palabra --que se le concederá mañana al final de la vista oral--, rechace haber violado a la menor.

Durante la primera jornada del juicio, Jesús Agustín Hernández Renes se definió ante el tribunal como "un peligro público número 1 en la calle" y aseguró que debe "estar en la cárcel". Agregó que las declaraciones acusatorias de la niña de diez años son "verdad porque los niños no mienten" y que en la calle es un "ruin".

"Poco pasó --declaró el imputado en el juicio--, para lo que le pudo haber pasado, porque conociéndome podría haber sido peor. Menos mal que Dios me dio lucidez y me fui, porque si no, la mato (a la niña)", indicó Hernández Renes.

CARTA A LOS JUECES

Asimismo, el encausado escribió una carta al juez tres días después de haber cometido la presunta violación de 2004 en la que pide que le castren porque es "un peligro social". La misiva, a la que ha tenido acceso Europa Press, solicita al Juzgado de Instrucción número 4 de Colmenar Viejo que ordene su ingreso en una "comunidad terapéutica o en un centro extrapenitenciario" en el que pueda curarse de su adicción al alcohol, proceso en el que pondrá su "alma y corazón para aprender a vivir como una persona".

"Solicito ayuda para mi ingreso en un centro dada la peligrosidad social que soy, porque soy un bebedor que no sólo soy incontrolable, sino que cada vez soy más peligroso", dice literalmente Hernández Renes en la misiva, quien agrega que la cárcel no le "resociabiliza".

"Pido que se me castre, autorizo a que me operen incluso del cerebro, porque mi deseo es ser persona, algo que no he sido nunca. Jamás nadie me dio esa oportunidad (...). En todo momento pienso en beber y no puedo evitarlo, ése es mi problema, el causante de todos mis males", dice en el escrito realizado a mano.

El acusado, que se define como un "agresor", reclama vivir en un centro de rehabilitación de alcohólicos "aunque tenga que estar encadenado, porque vivir como lo he hecho hasta ahora no es vivir, es estar en el infierno", afirma.