Tribunales.- Un rumano acusado de abusar de su hija niega haber mantenido algún tipo de relación sexual con ella

Actualizado 25/10/2007 16:33:38 CET

La víctima se niega a declarar contra su padre y la madre de ésta asegura que nunca se creyó los hechos

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Marius I.A., de origen rumano, negó hoy, en el juicio que celebró la Audiencia Provincial de Madrid contra él, haber mantenido algún tipo de relación sexual con su propia hija de 16 años, aprovechando que su madre no se encontraba en el domicilio familiar, en el municipio de Morata de Tajuña.

Al término del juicio, la fiscal mantuvo su petición de 18 años de prisión para el acusado por un delito de agresión sexual, al considerar que "existen pruebas suficientes" para demostrar que Marius abusó de la menor el 2 de octubre de 2006.

Además de la pena de cárcel, la fiscal reclamó a los magistrados de la Sección Sexta que le impongan la prohibición de acercarse a su hija a una distancia no inferior a 500 metros y comunicarse con la misma durante 15 años, una vez que abandone la prisión.

En cuanto a la responsabilidad civil, se pidió que, en el caso de ser condenado, el acusado haga efectiva una indemnización de 6.000 euros para la menor por los daños morales y físicos sufridos.

La Fiscalía sitúa los hechos a las 11:00 horas del 2 de octubre, cuando Marius se dirigió a la cocina de su casa, donde se encontraba su hija. Allí la cogió de la mano y la llevó hasta la habitación de ésta, donde le propinó "un golpe en el costado, tirándola sobre la cama y, tras sujetarla de los brazos, la quitó los pantalones y la violó".

PRUEBAS DE LA FISCALÍA

Como pruebas, la fiscal cuenta con una carta remitida por la víctima a su prima, en la que mostraba su intención de desvelar lo que le estaba haciendo su propio padre. También dispone de un informe pericial que recoge que en la colcha de la cama del dormitorio de la chica se detectó una mezcla de perfiles genéticos compatible con el ADN del padre y la hija.

No obstante, esta prueba no sería determinante, ya que el procesado y su esposa indicaron a la Sala que habitualmente esta colcha estaba en su habitación, pero ese día estaba ahí porque su hija había estado ordenando la casa y "se pudo equivocar", según Marius, al ponerla.

Por su parte, la madre de la joven manifestó que nunca se creyó los hechos y añadió que su hija podría tener algún tipo de rencor hacia su padre porque no le dejaba salir de casa. Con esta prohibición, el acusado trataba de impedir que su hija se reuniera con un grupo de gitanos de la zona.

El único testigo de referencia de la fiscal es la prima de la joven, a quien la desveló que los abusos se remontaban a la época en la que vivían en Rumanía. Sin embargo, Jorgina aseguró que el día de los hechos la víctima sólo le contó que su padre la había empujado.