Publicado 08/12/2021 10:59CET

Vox ya intentó hace dos años prorrogar presupuestos pero su falta de apoyo no afectó a Almeida por ausencia de una edil

Archivo - El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (i), conversa con el secretario general de Vox y portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, en una concentración silenciosa contra la violencia machista, a 14 de j
Archivo - El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (i), conversa con el secretario general de Vox y portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, en una concentración silenciosa contra la violencia machista, a 14 de j - Óscar Cañas - Europa Press - Archivo

MADRID, 8 Dic. (EUROPA PRESS) -

El grupo municipal de Vox, con Javier Ortega Smith a la cabeza, ya intentó hace dos años prorrogar el presupuesto no dándole su apoyo explícito, algo que no afectó finalmente a los cálculos del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, por la ausencia en el Palacio de Cibeles de la hoy diputada de Más País/Equo Inés Sabanés, que había presentado su renuncia al acta de concejala sólo tres días antes con destino al Congreso de los Diputados.

Almeida presentaba el 23 de diciembre de 2019 los que serían los primeros presupuestos municipales del gobierno de coalición con Cs. Para que las cuentas saliesen necesitaban los votos de sus socios de investidura, Vox.

Tras semanas de intensas negociaciones, que incluyó el postergar in extremis el Pleno previsto para el viernes 20 hasta el lunes 23 para arañar algunos días de cara a un potencial acuerdo, Javier Ortega Smith llegaba al Pleno de Cibeles anunciando a la prensa que Vox no apoyaría el presupuesto para 2020 pero sí las ordenanzas fiscales.

Días antes, Ortega Smith indicaba que únicamente no compartían un 1% del presupuesto, que les llevaría a un 'no' presupuestario, porcentaje que en aras de la negación bajaban al 0,28%, aunque "el Gobierno volvió a desestimar esta propuesta".

Más Madrid y PSOE abandonaron una de las sesiones plenarias más tensas en el Palacio de Cibeles exigiendo que el presupuesto quedara encima de la mesa dado que el principal grupo de la oposición se presentaba a la votación con la desventaja de una edil menos.

A pesar de los argumentos de que el Pleno no estaba debidamente constituido, dada la imposibilidad material de que la Junta Electoral informara de la entrada de una nueva concejala cuando no se había ni convocado la sesión necesaria para el necesario paso administrativo, sumado a las transaccionales presentadas a última hora por Vox, la votación siguió adelante.

Los presupuestos de 2020 salieron adelante contra todo pronóstico con el sí de PP y Cs, la abstención de los cuatro concejales de Vox y el rechazo de la izquierda, con un voto menos.

"NEGOCIACIONES TRILERAS DE DESPACHO"

Dos años después, Javier Ortega Smith insiste en que no apoyarán los presupuestos del alcalde con "negociaciones trileras de despacho" o con "intercambios de cromos", en una alusión directa a los cuatro concejales del Grupo Mixto.

Dos son los obstáculos que ve Vox para apoyar las cuentas de 2022: la constitución del Grupo Mixto, integrado por cuatro ediles escindidos de Más Madrid y recurrido judicialmente, y el mantenimiento de lo que consideran que sigue siendo las restricciones de Madrid Central.

Ortega Smith avisaba a Almeida que "no cuente con Vox en este viaje agarrado al brazo de los comunistas de (Manuela) Carmena". Sobre el apoyo de su homóloga en la Asamblea, Rocío Monasterio, al presupuesto regional, el líder municipal de la formación contestaba que ese es el "mejor ejemplo de que Vox es responsable".

"Cuando los presupuestos son buenos para los madrileños los apoyamos con enmiendas pero cuando, como en Andalucía, siguen queriendo financiar chiringuitos de la izquierda, no cumplen los acuerdos o, como parece en Madrid, no los vamos a apoyar", advertía.

Almeida, por su parte, tiraba de ironía para contestarle simulando en Twitter utilizar el traductor para interpretar las palabras de Ortega Smith, en las que aseguraba en la misma red social que no se va a "sentar en un despacho a puerta cerrada al trapicheo político como ha hecho Almeida con los comunistas".

El mensaje traducido que le sale a Almeida es una crítica al líder municipal de Vox. "No voy a hacer lo mismo que ha hecho Rocío Monasterio en la Comunidad porque los madrileños me dan exactamente igual", recoge la cuenta del regidor.

EL GRUPO MIXTO SE OFRECE A ALMEIDA

La diferencia con respecto a hace dos años es que Vox sigue siendo el "socio preferente" para Martínez-Almeida pero el regidor cuenta con otra baza, los cuatro votos --los mismos de los de Ortega Smith-- del Grupo Mixto.

Ellos insisten al Gobierno municipal de PP y Cs que no tienen líneas rojas para negociar presupuestos y están dispuestos "a hablar lo que haga falta". "Estamos dispuestos a hablar de lo que haga falta. De impuestos también. Y de bajarlos pero definiendo a quien se baja y a quien se sube", remarcaba el edil José Manuel Calvo, que afirmaba que la única condición "es sacar a la extrema derecha de los presupuestos madrileños".

PARA VOX PRORROGAR "NO SERÍA UNA TRAGEDIA"

La portavoz en Vox de Economía y Hacienda, Arantxa Cabello, contestaba al gobierno de José Luis Martínez-Almeida que prorrogar el presupuesto municipal no es una buena noticia, sí un inconveniente pero nunca una tragedia, dado que "el retraso en alguna cosa sería de un mes, dos como mucho".

Así lo defendía en la reciente comisión de presupuestos del área de Economía, Innovación y Empleo, después de que la delegada de Hacienda y Personal, Engracia Hidalgo, advirtiera a Vox de que su 'no' a los presupuestos municipales para 2022 "penaliza y mucho" la posibilidad de que lleguen a la capital los fondos europeos ya que la Unión Europea "pide que los proyectos se puedan ejecutar, que estén maduros".

"Hay proyectos pedidos por valor de 336 millones, y lo que financia Europa es distinto en cada proyecto, pero en total son alrededor de 200 millones", detalló Hidalgo en un encuentro con periodistas para informar sobre lo que supondría una Prórroga de los Presupuestos. Serían estos 200 millones los que no llegarían a las arcas municipales al no estar incluidos los proyectos en el Presupuesto y Europa no enviaría la cuantía.

Con los fondos europeos Next Generation como telón de fondo, la edil de Vox criticaba a Hidalgo por no haber expuesto que en marzo se contará con el remanente de tesorería, unido a que "el presupuesto en su encaje puede ir rebañando de un presupuesto prorrogado para dotar al fondo de contingencia y para certificar en un momento determinado certificar que sí existe dinero para realizar esos proyectos".

"La Comisión Europea no va a poner ninguna pega porque desde el punto de vista técnico se puede argumentar", aseguraba la edil haciendo valer su experiencia profesional en la tramitación de subvenciones con Europa.

"Se está diciendo que la aprobación o no de estos presupuestos, en plan chantaje, va a condicionar la rebaja fiscal y eso es mentira porque las ordenanzas fiscales van por un sitio y el presupuesto por otro", explicaba la edil de Vox.

Cabello indicaba que así funciona el Ayuntamiento, diferente a la Administración General del Estado. "Si plantean una rebaja de la ordenanza del IBI nosotros vamos a apoyarla", adelantaba la concejala.

EL AYUNTAMIENTO YA HA VIVIDO PRÓRROGAS PRESUPUESTARIAS ANTES

El Ayuntamiento de Madrid ya tiene experiencia en prorrogar sus cuentas. Fue en el mandato anterior, con Manuela Carmena como alcaldesa, cuando el presupuesto tuvo que ser prorrogado hasta en dos ocasiones.

La primera fue en 2016 de cara a las cuentas de 2017 hasta conseguir el apoyo de sus socios, los socialistas de Purificación Causapié, dos meses después del calendario habitual, en febrero. Se convertía así en la primera prórroga del Ayuntamiento de Madrid en la historia de la democracia.

Un año después, con el presupuesto de 2018, las cuentas volvieron a prorrogarse ante la falta de acuerdo inicial con el PSOE, con el plan de ajustes del Ministerio de Hacienda como telón de fondo. En este caso el 'sí' de Ahora Madrid y PSOE pasó de producirse en plenas navidades a las vacaciones de verano: hubo que esperar hasta el 11 de julio para aprobar el presupuesto.