MURCIA 1 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Consejería de Agricultura y Agua, a través del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), estudia nuevas metodologías de selección vegetal para hacer frente los problemas que plantea el cambio climático, lo que podrá suponer un avance en los programas de mejora y facilitar la identificación del futuro comportamiento de las diferentes variedades bajo el continuado incremento de dióxido de carbono (CO2) atmosférico.
En concreto, este proyecto estudiará la abundancia natural de isótopos estables de carbono en el material vegetal y su discriminación con respecto del aire, por ser ésta una herramienta útil para identificar variedades con una mayor eficiencia en el uso del agua, según informaron fuentes del Gobierno regional en un comunicado.
Según el director del Imida, Adrián Martínez, se prevé que el cambio climático "afecte a la productividad agraria en extensas regiones del planeta", y especificó que, en las regiones mediterráneas, en particular, "el incremento de la temperatura y los cambios en la distribución, cantidad e intensidad de las lluvias, probablemente, agravarán los ya elevados riesgos de desertificación en estas áreas".
Por ello, concluyó que "se requiere un esfuerzo para mantener la productividad agraria mediante especies, variedades y cultivares más tolerantes con los que poder hacer frente a estos cambios medioambientales".
El objeto del proyecto desarrollado por el IMIDA es, según explicó Martínez, "estudiar los cultivares existentes mediante herramientas que nos provean de metodologías fiables para caracterizar su respuesta agronómica frente a escenarios con un mayor CO2 en la atmósfera y su interacción con distintos tipos de estrés".
Según el investigador principal de este proyecto, Francisco del Amor, el agua "es el principal factor abiótico que afecta en mayor medida a la productividad agraria", y apuntó que "los estudios realizados constatan los efectos directos del CO2 atmosférico sobre la fotosíntesis y otros factores que inciden directamente sobre la eficiencia en el uso del agua, así como en la absorción de nutrientes".
Este marcador fisiológico está siendo ya empleado por el Centro Internacional de Mejora del Maíz y Trigo (CIMMYT), aunque Del Amor añadió que "falta información sobre su validez en cultivos hortícolas, especialmente cuando estos crecen soportando condiciones elevadas de CO2".
En este sentido, destacó que "las variaciones de isótopos de carbono en respuesta a un estrés hídrico y salino puede ser una de las mejores herramientas para la identificación de aquellas variedades mejor adaptadas".
Asimismo, determinó que este indicador "ofrece información no sólo del estado de la planta en un momento determinado, sino también de toda su etapa de crecimiento, lo que representa una importante ventaja frente a los parámetros indicadores del estado hídrico, que son medidos en un corto espacio de tiempo e informan del estado de la planta sólo en ese momento".
Para Del Amor, conseguir dicha identificación y su correlación con el rendimiento productivo y eficiencia en el uso del agua en los diferentes genotipos "puede constituir un gran avance en los programas de mejora y facilitar la identificación del futuro comportamiento de las diferentes variedades bajo el continuado incremento de CO2 atmosférico".
Estos estudios los realiza el Imida en una cámara climática especialmente diseñada en este centro para estudios de crecimiento vegetal en condiciones extremas, con control de CO2, humedad relativa, temperatura, intensidad y espectro de iluminación y viento, así como control del estado hídrico de la planta y del sustrato. En esta cámara ya se han realizado numerosos proyectos de investigación, junto con instalaciones en campo e invernaderos, concluyó el comunicado.