MURCIA, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
Fabiola B.M., la joven de 26 años y natural de Bolivia, acusada de matar en 2013 a su marido, ha asegurado este lunes en la primera sesión del juicio oral que se celebra en la Audiencia Provincial con Jurado Popular, que ella en ningún momento elaboró un plan premeditado con su amante para acabar con la vida de su pareja y que desconoce lo que "se le metió en la cabeza" a éste para degollarlo.
La acusada, que ha manifestado que era víctima de humillaciones e insultos y maltrato sexual, ha afirmado que su conciencia no la deja tranquila. "Me mata la conciencia porque me duele, no me deja tranquila porque vi morir a esa persona", ha recordado a preguntas del Ministerio Fiscal, que pide para la procesada 20 años de cárcel por el delito de asesinato.
De hecho, ha confesado que tanto en prisión como antes de ingresar en la misma intentó quitarse la vida varias veces porque "no podía vivir" con la situación y en alguna ocasión fue consumidora de alcohol, cocaína y heroína "para ver si nos tirábamos por la ventana del hotel".
Igualmente, ha dejado claro que su muerte no obedeció a un plan preconcebido y que el lugar escogido, un descampado, fue porque su amante, Salvador H.C., que se enfrenta a 17 años de cárcel por el mismo delito, lo eligió, además de que el matrimonio era asiduo a parajes de este tipo, como la subida al monte, por las vistas de Murcia y para beber, aunque en el paraje donde se cometió el crimen "no había estas vistas", ha interpelado el fiscal.
"Salvador me dijo que lo llevara allí para hablar, para decirle que no me pegara más pero no sé qué se le metió en la cabeza que lo cogió y lo mató con un cuchillo, lo ví y olí la sangre, todavía la huelo", ha recordado, para después subrayar que le advirtió a Salvador que "parara pero me dijo que lo tenía que hacer porque si no, mi marido lo mataría a él y fue muy duro". Igualmente, ha destacado que nunca denunció los malos tratos porque tenía miedo "porque a las mujeres nunca nos creen".
RELATO DE LOS HECHOS.
Los hechos ocurrieron a finales de abril de 2013, cuando los acusados, que habían iniciado una relación sentimental unos meses atrás, se pusieron de acuerdo para acabar con el marido de Fabiola, casado con ésta desde el 1 de marzo de 2012 en bienes gananciales.
Para asegurar la ejecución del plan sin riesgos y a la vez hacer creer que el móvil del crimen estaba relacionado con la prostitución o el robo, escogieron las horas de la noche y la Acequia de Benetúcer, en la pedanía murciana de Puente Tocinos, un lugar oscuro y poco transitado frecuentado fundamentalmente por personas que mantienen contactos sexuales dentro de los vehículos.
La acusada consiguió quedar con su marido en el lugar escogido con el pretexto de tomar unas copas y mantener relaciones sexuales. Tras llegar al lugar, sobre la medianoche, Fabiola avisó a su amante con un whatsapp de que ya se encontraban en el lugar y al poco tiempo llegó a bordo de una bicicleta.
Tras mantener relaciones, Salvador abrió la puerta trasera del vehículo, se colocó tras él y cogiéndole absolutamente desprevenido y con el propósito de acabar con su vida, le degolló con un cuchillo de grandes dimensiones que había cogido de su domicilio. Como consecuencia de la herida en el cuello, la muerte de la víctima fue casi en el acto.
Los acusados trataron de simular que se trataba de un robo y le sustrajeron a la víctima la cartera y en tres ocasiones extrajeron 200, 200 y 600 euros de una tarjeta de crédito que la víctima llevaba y de la que Fabiola conocía el número pin.
(((HABRÁ AMPLIACIÓN)))