La arquitectura emocional, una visión futura para mejorar la sensación negativa de cementerios, tanatorios y funerales

La arquitecta Mónica Martínez Vicente junto a la lápida de su familiar
MEMOORY
Publicado 01/11/2018 10:40:33CET

Mónica Martínez trabaja en fusionar la singularidad de la arquitectura en estos espacios para cambiar el drama de la muerte

MURCIA, 1 Nov. (EUROPA PRESS) -

La arquitectura emocional se presenta como una visión futura para mejorar la sensación negativa que producen los cementerios, tanatorios y funerales.

Es lo que pretende la arquitecta Mónica Martínez Vicente, con su empresa 'Memoory', con la que materializa los recuerdos "a través de lápidas originales y personalizadas sobre la vida de nuestros seres queridos que se han marchado para siempre" y cualquier otra manera, ya sea con una edición de vinos, recitales de poesía, la plantación de árboles o actos solidarios, "a fin de homenajear, una vez pasado un tiempo de la despedida, a un familiar o amigo".

Martínez, que esta semana ha participado en el simposio internacional 'Culturas Funerarias en Europea' donde expuso la 'Arquitectura emocional. Una mirada al futuro próximo en la transformación de cementerios, detalla que "se trata de llevar la arquitectura emocional al ámbito del sector funerario en cementerios y tanatorios" basado en los parámetros de la arquitectura "como son el color, la luz o el contraste de materiales e introducir la naturaleza como elemento para que nuestras percepciones sensoriales se vivan de forma distinta".

En declaraciones a Europa Press, explica que llevado al sector funerario, sería cambiar esos elementos que producen rechazo y negatividad y que la gente asocia a drama y horror, como son los muros "que históricamente ha apartado el mundo de los muertos de la ciudad", pretendiendo a través de recursos sencillos de la arquitectura, como los espejos o el color y la naturaleza, "cambiar esa sensación".

BOSQUES URBANOS O SUSTITUIR PANTEONES POR ÁRBOLES

Martínez se inició en este mundo tras diseñar la lápida de un familiar; a partir de ahí se dio cuenta de que los cementerios "eran los grandes espacios olvidados" y empezó a diseñar lápidas "más vinculadas a la persona, como congelar un recuerdo bonito en la vida, y no quedarnos con la frialdad del mármol y del simbolismo de estar en el cementerio".

Entonces, comenzó a investigar sobre la arquitectura emocional "a fin de aplicar esos conceptos a estos espacios y cambiar esa sensación de rechazo", ampliando su visión hacia el espacio, en general, de los cementerios.

Así propone crear bosques urbanos dentro del cementerio "en el que puedes oxigenar las ciudades y símbolo de que tu vida continúa de algún modo" o "sustituir los panteones por árboles, aunque sean artificiales, dentro de un jardín en un espacio de lago con agua", evocando al mar en los cementerios, "ya que el hecho de tirar las cenizas al mar es algo que se terminará penalizando", además "ayuda a embellecer el entorno porque actúa de plano en el que se refleja el cielo en la tierra".

Y es que, ha añadido Martínez Vicente a Europa Press, "la neurociencia señala que ver el mar ayuda a combatir los momentos difíciles de nuestra vida".

LOS MURCIANOS, MUY CLÁSICOS

Es una cultura más iberoamericana, y poco conocido en España. En este sentido, asegura, que los murcianos tienen una mentalidad "más clásica". Así le están llegando más pedidos y proyectos del norte del país, de Barcelona, Galicia, Asturias e incluso Madrid, destacando el contacto con gente más joven.

En Murcia, "estamos muy vinculados a la tradición, pero cada vez hay más gente, incluso mayor, que, por ejemplo, pide la incineración; al final, la tendencia es clara y hay que dar respuesta en los cementerios" a las nuevas realidades.

Este es un tema que, al principio "produce rechazo porque hablar de la muerte, en cualquier concepto, ya repele" pero después "cambian su percepción y mucha gente me dice que les hago reflexionar".

De hecho, ha explicado, se ha demostrado "que ampliar el porcentaje de la luz en los hospitales hace que las capacidades cognitivas aumenten un 20 por ciento en las personas", mostrándose convencida de que el estado de los enfermos mejoraría si los hospitales estuvieran con vistas a jardines y árboles, "ver verde a modo de parques alarga la vida", según refleja la neuroarquitectura.

Son cosas muy obvias "que no se han explotado", y, que a, su juicio, "va a transformar, claramente, la arquitectura de los edificios".

Eso llevado a los cementerios y tanatorios, "sería aplicar esta arquitectura que mejor funcione con la negatividad del espacio", ha reiterado Martínez Vicente, "este es un camino en el que avanzar".