Actualizado 12/06/2007 17:04 CET

11-M.- Fiscal Bautista recuerda a defensas que a aunque los acusados no se llamen "Patxi" también son terroristas

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

El fiscal Carlos Bautista defendió hoy ante el tribunal la legitimidad de someter a escuchas y vigilancia a los acusados por el 11-M frente a las dudas planteadas al respecto por algunas defensas, como la ejercida por el letrado de Rabei Osman El Sayed, alias "Mohamed El Egipcio".

En este sentido recordó que según la jurisprudencia sentada en sentencias del Tribunal Constitucional ha quedado determinado que es posible "dar juego a determinadas autoridades gubernativas" para realizar acciones de este tipo en casos especiales, como por ejemplo, el terrorismo. "¿Qué pasa, que por el hecho de que los acusados no se llamen Patxi y no lleven txapela no es terrorismo?", agregó.

"Estamos hablando de te-rro-ris-mo --deletreó Bautista-. y si hablamos de terrorismo hay una situación especial".

Bautista arremetió además contra la base judicial en la que se asienta la defensa ejercida por algunos letrados y repitió en varias ocasiones expresiones como "esa debe ser la parte procesal de Barrio Sésamo que yo me perdí" o "debe ser porque yo soy un poco corto".

Indicó, además, que algunos de los defensores han introducido en sus escritos referencias a la Fiscalía. "Se nos ha llegado a decir que representamos el derecho penal de la Alemania nazi", destacó.

El fiscal puso de manifiesto en la parte final de la exposición del informe definitivo del Ministerio Público, que abrió el fiscal jefe Javier Zaragoza y se ha prolongado durante más de 11 horas, la necesidad de regular "el estatus de los confidentes policiales" en el que existen, añadió, "lagunas legales".

A este respecto mencionó la entrevista informal mantenida por el acusado José Emilio Suárez Trashorras con agentes de Policía trasladados a Asturias desde Madrid y que culminó con la detención de este procesado. "Para los agentes fue una absoluta sorpresa que se le detuviera", recordó el fiscal.

CADENA DE CUSTODIA

Bautista se refirió también a la cadena de custodia de determinadas pruebas --como por ejemplo las muestras recogidas en los focos de las explosiones u otros escenarios del 11-M-- puesta en duda en diversas ocasiones a lo largo del proceso.

Recordó que no es precisa la presencia policial para garantizar esta cadena de custodia y agregó, en referencia a la insistencia de algunos letrados durante los interrogatorios sobre este punto: "A veces es como predicar en el desierto, no hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oir".

El fiscal insistió en este aspecto e hizo referencia también a la necesidad de presencia judicial en la recogida de pruebas. Mencionó a la juez que se encontraba de guardia el día 3 de abril de 2004, cuando se produjo el suicidio de los siete terroristas islamistas en Leganés, y que asumió entonces la instrucción y estuvo presente en el edificio. "¿Se imaginan ustedes a Teresa Palacio sacando los cascotes como pretenden algunos?", dijo.

En cuanto a la autopsia practicada a los cadáveres de los suicidas Bautista citó un auto del Tribunal Supremo en el que se determina que el instructor Juan Del Olmo cumplió "escrupulosamente" su función. Acusó a las defensas de "cierta perecilla intelectual" al desconocer este hecho.

A propósito de la alegación de los defensores de que sus clientes han recaido en situaciones de indefensión a lo largo de la vista oral el fiscal dijo que "han tenido más tiempo" que él "para estudiar este proceso" y puso de manifiesto el conocimiento del sumario demostrado por muchos de los procesados. "Hasta facilitan chuletas a sus abogados", recordó e indicó que las defensas y otras acusaciones han propuesto casi 500 testigos más y 70 periciales extras a las planteadas por el Ministerio Fiscal.

Por otra parte Bautista abordó la implicación del acusado José Emilio Suárez Trashorras en los hechos y destacó que no era posible que el procesado desconociera la finalidad que los compradores iban a dar a los explosivos. El asturiano, al que calificó como "un desalmado", sabía que trataba con una persona radical y dada la cantidad de dinamita que se le solicitaba no podía pensar que su destino fuera el robo de joyerías.