Actualizado 11/03/2009 16:21 CET

11-M.- Más de un centenar de víctimas de la calle Téllez honran la memoria de los fallecidos en un emotivo acto

"El abrazo solidario del dolor de las víctimas hace que saquemos fuerza para olvidarnos de mentiras interesadas", afirma Manjón

MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

Más de un centenar de víctimas de los atentados contra los trenes de Cercanías de Madrid rememoraron esta mañana, durante un emotivo acto organizado por la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo con motivo del quinto aniversario de la masacre, la memoria de los fallecidos en la explosión que se produjo a escasos metros de la calle Téllez de la capital, donde murieron 64 personas.

Tras asistir a los homenajes de los sindicatos y la Unión de Actores, la presidenta de la asociación, Pilar Manjón, acudió a la calle Téllez para honrar la memoria de las víctimas de los atentados, escenificado en un altar improvisado con 192 flores blancas depositadas a los pies de un ciprés próximo a la valla que separa la calle de la estación de trenes.

Bajo el sonido del llanto de muchos de los afectados, cada una de las víctimas colocó una flor en una estructura situada en la valla de la estación que formaba la palabra '11-M'. Tras ello, se realizó una ofrenda floral. El homenaje, que se cerró con una suelta de globos con las iniciales de las víctimas, congregó sólo a afectados y ciudadanos que quisieron arropar su dolor, entre ellos Maite Pagazaurtundua, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

"En un día tan doloroso como éste, el abrazo solidario del dolor de todas las víctimas hace que saquemos fuerza de donde no la tenemos para salir adelante, para buscar Justicia, para quedarnos con lo mejor del genero humano, para olvidarnos de mentiras interesadas y decir que éste es nuestro acto 'in memorian' de los que no están y los que tienen la vida más difícil porque fueron heridos", aseveró Manjón, quien perdió a su hijo de 20 años en los atentados.

SIN REPROCHES

Manjón recalcó que "no hay reproches", si bien incidió en que su asociación "no va a permitir que se pase página", puesto que "el olvido sería su segunda muerte" en alusión a los fallecidos."Nosotros estamos aquí para gritar alto y claro que todos los que iban en el tren son inocentes. Que dieron la vida por esta democracia y por la sociedad. El Estado les debe el reconocimiento y la memoria, si no es así lo haremos nosotros como lo estamos demostrando juntos y unidos", recalcó.

A continuación, se procedió a la lectura de una poesía: "Lo más imprescindible, estos hombres y mujeres hablan todavía, y en vano taparán lo que robasteis, ceniza o la memoria de nombre y apellido, aquí yacen unos seres dirán, que quemaron de sí mismos la palabra, como la sangre boca roja y encendida, aquí vivieron unos hombres y mujeres dirán, su terca independencia frente a los olvidos contra el fraude y aquí permanecerán dignos y solitarios, en pie con su palabra, desafiando con ella la vileza de un tiempo que a todos nos salpica. Cuando seamos polvo, ellos hablarán todavía".

Desde la asociación que preside Manjón se leyó un manifiesto, titulado 'Cinco años desde nuestra ventana', que homenajeaba la colaboración ciudadana que se produjo momentos después del atentado.

"Ríos de gente de toda condición, abrazos compartidos desde la humanidad de las personas, sin distinción de lengua, raza, religión, hablando el idioma de la solidaridad, el de la paz, el de los buenos deseos. Gente que se olvidó de sí misma para perderse en la generosidad, en abrazos y más abrazos", recogía el texto.

"IMAGINAD QUE NINGUNA MUERTE VIOLENTA FUERA GRATUITA"

Antonio Miguel Utrera, estudiante universitario que el 11-M viajaba en el tren de la calle Téllez, quiso poner también voz al quinto aniversario de la tragedia. "Imaginad que nunca existieron los atentados del 11 de marzo de 2004. Imaginad que podían hacerse realidad los besos y abrazos, las ilusiones y los sueños rotos que nos fueron arrebatados y los presentes".

"Imaginad que jamás hubiera formado parte de la condición humana la xenofobia, la intolerancia, la discriminación, el fanatismo, el integrismo religioso, ideológico o política. Imaginad que ninguna muerte violenta fuera gratuita; que ningún asesino, justificado; que no hubiera comprensión hacia ninguna clase de terrorismo, viniera de donde viniese, y que nadie pudiera cargarse el derecho a decidir sobre la vida o la muerte de ningún ser humano, nuestro bien más maravilloso", añadió.