BARCELONA, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -
Unas 25.000 personas hablan la Lengua de Signos Catalana (LSC), unos 17.000 de los cuales son personas sordas y el resto oyentes, intérpretes, estudiantes, profesionales y familiares de personas sordas, según explicó a Europa Press la presidenta de la Federación de Personas Sordas de Catalunya (Fesoca), Encarna Muñoz.
Explicó que la Universitat Pompeu Fabra impartirá por primera vez en España un postgrado de formación para intérpretes profesionales de LSC, cosa que valoró muy positivamente al considerar que hasta ahora no existía esta formación a nivel universitario.
Afirmó que cada vez más gente conoce esta lengua, "pero no la usa", puntualizó y añadió que la gente percibe la LSC de forma positiva e "incluso atractiva". Aseguró que hay mucho interés en aprenderla, especialmente entre los jóvenes, y personas que "sienten curiosidad, como la sentirían si decidiesen aprender el idioma chino".
La LSC consiguió en 1994 "un reconocimiento de respeto y uso" en el ámbito educativo a través de una proposición no de ley, pero que supone que el Gobierno no está obligado a usarla. La directora de Fesoca consideró que este fue un "gran paso" ya que desde las instituciones políticas la LSC era tratada hasta entonces como un "lenguaje".
EQUIPARACIÓN CON OTRAS LENGUAS.
A pesar de este paso, Muñoz destacó que la LSC "no tiene rango de oficialidad" como marca la Constitución con otras lenguas, como el castellano y el catalán, y reclamó que se consiga esta oficialidad.
En este sentido, explicó que actualmente la comunidad de sordos trabaja con la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat en la elaboración de un anteproyecto de Ley de LSC, "para desarrollar el cumplimiento del artículo 50.6 del Estatut de Catalunya que reconoce la LSC".
Explicó que en 2007 fue reconocida legalmente con rango de Ley estatal la Lengua de Signos Española (LSE) y la catalana, en el mismo rango, pero que en los trece años que pasaron de 1994 hasta el año pasado "poco se hizo" en Catalunya por el impulso de la LSC, ya que "no se valoraba de forma positiva" su uso.
Los hablantes de la LSC que quieran comunicarse con personas que sólo conocen la LSE se encuentran que las estructuras gramaticales son similares pero el léxico presenta un 75% de diferencia, situación similar a la que se da entre el castellano y el catalán. Muñoz aseguró que a pesar de esto, las personas sordas se pueden comunicar a través de la lectura de labios.
"Las lenguas de signos son muy expresivas facialmente, y con ello facilita muchísimo que dos personas sordas lleguen a entenderse fácilmente a los pocos minutos de contactar entre ellos", afirmó. En este sentido, aseguró que la comunicación de personas sordas a nivel internacional "suele ser mucho más fácil" que la de personas oyentes de diferentes países que desconocen el inglés.
ORALISMO.
Sin embargo, Muñoz afirmó que la apuesta por el oralismo, es decir la lectura de labios, provocó un resultado "desastroso para el 90% de las personas sordas" y añadió que existe ese mismo porcentaje de analfabetismo funcional entre la población sorda de España.
Esta situación es, según la presidenta de Fesoca, consecuencia de apostar sólo por el oralismo. Esa comunicación aseguró que conlleva a que de manera gradual las personas sordas pierdan su contacto social, ya que al no oír no pueden participar de manera activa en determinados contextos.
"Luchamos por un derecho a la igualdad de oportunidades", afirmó Muñoz, que añadió que la LSC les permitiría "continuar con toda normalidad" la vida diaria y el contacto social.
El aprendizaje de esta lengua se realiza a través de diversos cursos, que, según Muñoz, pueden ser muy divertidos y convertirse en una "terapia emocional" para aquellas personas que tienen miedo a hacer el ridículo. La presidenta de Fesoca aseguró que muchos alumnos al acabar el cuarto curso de este aprendizaje se siente "liberados y sin complejos".