Publicado 15/12/2021 13:44CET

Un abogado del despacho de Villarejo limita su papel a lo estrictamente jurídico: "No sé qué es el 'Proyecto Iron'"

El comisario jubilado José Manuel Villarejo acude a declarar de nuevo por la macrocausa ‘Tándem’,  en la Audiencia Nacional, a 14 de diciembre de 2021, en San Fernando de Henares, Madrid, (España). Villarejo declara un día después de que el ex presidente
El comisario jubilado José Manuel Villarejo acude a declarar de nuevo por la macrocausa ‘Tándem’, en la Audiencia Nacional, a 14 de diciembre de 2021, en San Fernando de Henares, Madrid, (España). Villarejo declara un día después de que el ex presidente - Alberto Ortega - Europa Press

Admite que se grabaron reuniones pero defiende que fue para captar los "matices" indicados por el cliente

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

David Macías, un letrado del despacho de abogados de José Manuel Villarejo, ha asegurado este miércoles ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga 'Iron' y otras dos piezas separadas de la macrocausa 'Tándem' que desconocía el contenido del encargo que CENYT, el grupo empresarial del comisario jubilado, había recibido de otro bufete para, supuestamente, espiar a la competencia, limitando su papel en este asunto a lo estrictamente jurídico.

"Yo no sé qué es el proyecto 'Iron', sé que hay un proyecto que se llama 'Iron' pero no sé el contenido", ha dicho al ser preguntado por el fiscal César de Rivas si era conocedor de que Herrero&Asociados había contratado a CENYT para investigar a Balder, un despacho de abogados creado por ex socios del primero, ante la sospecha de que les estaba espiando.

Macías ha explicado que, aunque Stuart&Mckenzie --el bufete donde trabajaba-- formaba parte del grupo empresarial CENYT, cada pieza de este engranaje funcionaba como "compartimentos estancos". Así, ha descrito que esa "estanquidad" operaba "de arriba hacia abajo", es decir, los superiores, en este caso Villarejo, su mujer Gemá Alcalá como administradora y su socio Rafael Redondo como director jurídico, podían saber lo que hacían sus subordinados pero no al revés.

Se ha definido como un mero trabajador por cuenta ajena que cobraba 1.500 euros y al que aún le deben 40.000 euros, razón por la cual ha dejado patente su enfado con Alcalá. Su jefe directo era Redondo, Villarejo era el "dueño" de CENYT y, como tal, de Stuart&Mckenzie, pero él no se enteró de que era policía hasta 2015, cuando lo publicó la prensa, ha aseverado. Su labor en 'Iron' la podía haber hecho "cualquier otro" abogado del bufete, ha sostenido.

En este marco, ha defendido que la primera noticia que tuvo de 'Iron' fue en octubre de 2013, tres meses después de que Herrero&Asociados contratara a CENYT con miras a emprender acciones legales contra Balder, para indicarle que había un proyecto para un cliente que requería que recabara información sobre este nuevo bufete. Según él, se limitó a hacer acopio de los datos económicos y financieros disponibles en la propia web de Balder y en el Registro Mercantil, "fuentes públicas".

Macías ha indicado que tuvo una segunda intervención en 'Iron'. Fue en febrero de 2014, tras volver de una baja por paternidad, cuando Redondo le comunicó que finalmente Herrero&Asociados había presentado una denuncia contra Balder y le pidió que se enterara en qué juzgado de instrucción había recaído. Para ello, ha contado, escribió un 'email' a la Brigada de Investigaciones Tecnológicas de la Policía, donde se había entregado la denuncia, que le señaló la sede judicial.

Ha precisado que su implicación real comenzó cuando el entonces director general de Herrero&Asociados, el también acusado Andrés Medina, le designó como letrado del bufete para este asunto. "Y se limita a la instrucción que se sigue en el Juzgado Número 13", ha acotado, subrayando que fue Redondo quien se ocupó de preparar, redactar y presentar la citada denuncia.

LOS BECARIOS

Macías ha querido dejar claro que nunca se le encomendó que buscara información de personas físicas de Balder, solo de la empresa. De hecho, a preguntas de la acusación popular de Podemos, que le ha cuestionado si "investigaba o podía investigar la vida privada de alguna persona", ha enfatizado que "jurídicamente" ni siquiera sabe cómo se hace. De la facturación también se ha desentendido: "Nada, cero".

En este sentido, ha apostillado que toda la información que aportaron a lo largo del proceso judicial iniciado con esa denuncia fue suministrada por Herrero&Asociados, mencionando en concreto una auditoría interna sobre las fortalezas y vulnerabilidades del sistema informático, las cartas de baja de los trabajadores que se fueron a Balder y los DNI de los mismos, que estaban en su poder como antiguos empleados.

De Rivas le ha llamado la atención sobre un correo electrónico en el que figura la dirección de Macías en Stuart&Mckenzie y donde se solicita información referida a los vehículos del jefe informático de Herrero&Asociados, que se fue alegando que quería montar una churrería en su pueblo pero que finalmente fichó por Balder. El primer bufete creía que les había robado la base de datos para entregársela a su nuevo empleador.

Macías ha negado que fuera el autor de ese 'email', esgrimiendo que desde que comenzó a trabajar en Stuart&Mckenzie, en el año 2011, su correo electrónico estaba instalado en un "ordenador de mesa" del bufete que usaban "los becarios".

El fiscal le ha reprochado entonces que dejara que "becarios" usaran durante "un montón de tiempo" un 'email' a su nombre. "Pues tiene razón, podía haber protestado, pero no lo hice porque no me incomoda, doy por hecho que los becarios no van a hacer nada malo con ello", ha reaccionado.

También ha restado importancia a que un día después el inspector de Policía Antonio Bonilla les remitiera la información reclamada. Macías ha justificado que en ese momento era un "colaborador externo" de Stuart&Mckenzie que tenía los conocimientos y el tiempo suficientes para acudir a la DGT y obtener esos datos, que ha recalcado que son públicos, ante la sorpresa del fiscal, al que se ha ofrecido a enseñar "cómo se compra un informe de tráfico por 7 o 9 euros, que es la tasa".

GRABADORA O PAPEL Y BOLI

Por otro lado, se le ha preguntado sobre las reuniones que tuvo con personal de Herrero&Asociados. Macías las ha ceñido a la necesidad de preparar las declaraciones de testigos e investigados en el contexto de dicho proceso judicial, si bien ha reconocido que algunas se grabaron para que no se les escaparan "matices".

Ha admitido igualmente que Villarejo y Redondo tenían costumbre de grabar las reuniones. Incluso, ha comentado, Redondo le ofreció a él la posibilidad de sumarse a ese 'modus operandi'. "Me decía: 'Oye, llévate una grabadora para que no se te olviden los detalles, pero yo me llevaba papel y boli. No me parece nada anormal", ha relatado.

El abogado ha afirmado que desconoce el uso posterior que hacían de esos audios, aunque ha concedido que alguna vez se hacían transcripciones, que corrían a cargo de las "personas que tenían menos valor para la empresa", entre las que ha mencionado al hijo del comisario, la recepcionista de la sede de CENYT en Torre Picasso y el "gabinete de análisis", formado nuevamente por becarios, "tres chavales".

Macias es uno de los más de 30 acusados de este primer juicio por 'Tándem', donde Villarejo es el principal encausado. La Fiscalía Anticorrupción pide que el comisario jubilado sea condenado a más de cien años de cárcel por las supuestas tareas de espionaje que realizó en los proyectos 'Iron', 'Land' y 'Pintor' para abogados, empresarios y particulares valiéndose de los recursos policiales que tenía a su alcance.